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Paz Wear, una nueva oportunidad para las víctimas del conflicto

El proyecto textil genera empleos a personas que estuvieron involucradas en la guerra.

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31 de agosto 2016 , 07:59 p.m.

Con una ocupación de 11.000 trabajadores y 700 unidades productivas representadas en fábricas, talleres y maquiladores que se ven por todas partes, la moda se ha convertido en uno de los negocios generadores de fuentes de trabajo.

“El empleo generado por el sector textil tiene una importante connotación social, pues más de un 90 por ciento de los trabajadores de la confección son madres cabeza de familia”, aseguró Julio César Mendoza, presidente de Ibagué, Negocios y Moda, una feria de talla nacional que por estos días congrega a los grandes del sector a través de pasarelas, conferencias y exposiciones, en el Centro de Convenciones de la Gobernación del Tolima y el parque Manuel Murillo Toro.

Un buen ejemplo de lo que significa el sector textil-confección para la ciudad es Paz Wear, una marca nueva que confecciona prendas de vestir elaboradas por personas involucradas en el conflicto armado.

“El proyecto, por ahora, les da empleo a 30 mujeres desplazadas por la violencia, y lo que queremos es contribuir al cambio social que debe enfrentar el país con la firma de los acuerdos de paz”, afirmó Jáder Zuleta Calderón, gerente de Paz Wear y miembro del sector textil-confección de Colombia, quien agregó que el objetivo principal es hacer realidad los sueños de personas en proceso de reintegración, víctimas y victimarios de la guerra.

“Buscamos la ayuda del Gobierno Nacional y del Sena para capacitar a más colombianos desempleados, y la meta es crear más talleres de confección en otras ciudades afectadas por el conflicto”, dijo Zuleta.

Yuri Bazurdo, una desplazada del municipio de Prado (Tolima) que le tocó presenciar con su madre el asesinato de su padre por hombres armados en el corregimiento Montoso, maneja a la perfección una máquina plana tras la capacitación que le brindó el Sena.

“Mi trabajo consiste en parchar o ponerles bolsillos a las prendas”, afirmó la mujer de 32 años, que devenga un salario mínimo y lo usa para sostener a su hija menor y a su madre, que por culpa del conflicto padece problemas siquiátricos.

Mi sueño es comprar una máquina plana para aportarle a Paz Wear desde la casa y al mismo tiempo cuidar a mi madre”, dice la mujer, y agrega que los acuerdos de paz “son lo mejor que le ha sucedido a Colombia porque uno vive tranquilo”.

Alba Lucía Gómez, quien trabaja en el taller del barrio Jordán II, es otra desplazada que no para de narrar los horrores que vivió su familia, la cual fue obligada por grupos armados a salir de su región, dejando abandonadas sus tierras.

Como operaria del taller de pulido, su trabajo consiste en dejar las prendas listas para la venta. “Me siento orgullosa porque plancho las prendas, las doblo, les coloco marquilla, el precio y las embolso y sello con sus respectivas tallas”, dice.

En los talleres de Paz Wear abundan las máquinas de coser planas, fileteadoras, cerradoras de codo, botonadoras, pulidoras, collarines y hasta planchas industriales, en medio de toneladas de telas de todos los colores. “A Ibagué, Negocios y Moda llevamos camisas, polos y camisetas de calidad”, señaló Gómez. 

Fabio Arenas Jaimes
Corresponsal de El Tiempo
Ibagué.