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Alemán en red del 'clan Úsuga' reclutó a desmovilizados como 'mulas'

Policía dice que la red movió, en viajes de 15 y 20 kilos, por lo menos 1,1 toneladas de coca.

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16 de marzo 2016 , 10:46 p.m.

El exconvicto alemán Mirco Niemeier Risvanovic, de 35 años, se convirtió este miércoles en el décimo extranjero en ser capturado en el último año por trabajar con la banda de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel.

Según la Policía, este alemán manejaba para los Úsuga “una red transnacional dedicada al envío de cocaína a Panamá y otros países centroamericanos”. Lo hacía desde una lujosa casa de campo en Cartago, norte del Valle, donde estaba instalado desde el 2014.

Desde hace unos diez meses, en el bajo mundo del occidente del país se empezó a hablar de un ‘ruso’ que estaba haciendo negocios con los Úsuga. El rastreo de la Policía Antinarcóticos permitió establecer que bajo esa fachada se ocultaba Niemeier, quien tiene ancestros eslavos. (Lea también: El africano que enviaba mulas a Rusia con droga del 'Clan Úsuga')

La investigación permitió determinar que, estando preso en cárceles de su país por extorsión y hurto agravado, el extranjero estableció contacto con mulas colombianas detenidas por llevar droga a los Úsuga a Europa. Una vez libre, decidió viajar a Colombia y buscar contacto con la banda. También se casó con una colombiana para tener una fachada para su estadía en el país.

El expediente dice que sus contactos lo pusieron en línea directa con Luis Francisco Ravé, alias Pechuga, hijo de un narco extraditado a los Estados Unidos. Entonces, empezó a posicionarse como la cabeza de una red de mulas del narcotráfico, conocida como ‘el Hormiguero’ porque los viajes se hacían por tierra y con la droga cargada en sus espaldas.

La existencia de esa modalidad delictiva quedó en evidencia hace menos de seis meses, en medio de la operación Agamenón, que busca la caída de ‘Otoniel’ en el Urabá. La red movía droga desde el suroccidente hacia Urabá, donde correos humanos cruzaban por trochas el Tapón del Darién llevando entre 15 y 20 kilos de coca a cuestas. Una vez en territorio panameño, la droga era camuflada en barcos mercantes.

En medio de la persecución contra ‘Otoniel’ y sus principales capos en Chocó –alias Guagua y Humberto Rodríguez–, la Policía supo que en la región del Urabá les estaban ofreciendo a los baquianos una millonaria suma para cruzar la selva en viajes de entre 5 y 10 personas. Muchos de los reclutados, señalan fuentes que conocen el proceso, eran desmovilizados.

Las fuentes dicen que, incluso, en varios sitios, entre estos Acandí (Chocó), se hacían jornadas de oración colectiva para pedir por el regreso de los que habían aceptado hacer el viaje hacia Panamá. De hecho, dice el expediente, hubo dos expediciones que terminaron trágicamente para las mulas y por eso la banda del alemán optó por buscar antiguos miembros de los grupos armados, por su experiencia en el monte.

Niemeier, que tiene registros penales en Alemania entre 1996 y 2014, tiene en Centroamérica a otro alemán, que se encarga de verificar el resultado de sus envíos. Ese hombre está hoy en la mira de Interpol.

Además del extranjero, este miércoles la Policía realizó 12 capturas en Chocó, Risaralda, Córdoba y Urabá. Todos están señalados de haber movido al menos 1.125 kilos de cocaína entre Colombia y Panamá. En los últimos meses han sido capturadas 37 personas en los dos países, señalados de pertenecer a esta red.

El alemán enfrenta cargos por concierto para delinquir y narcotráfico que le podrían dar hasta 25 años de prisión.

Este miércoles se adelantaban las audiencias del caso en el circuito de Paloquemao, en Bogotá, a donde fue remitido el expediente criminal.

Los otros extranjeros

Desde abril del año pasado han caído en manos de las autoridades un panameño, un dominicano, dos nicaragüenses, dos ecuatorianos, un ruso, un español y un nigeriano. Todos están señalados de mover negocios ilegales de los Úsuga, tanto en narcotráfico como en minería ilegal. (Lea también: Estos son los extranjeros que responden por nexos con el 'clan Úsuga')

Entre los casos más sonados está el del español Manuel Monototo Mechado, quien fue detenido en Medellín el pasado 9 de octubre. Según la Policía, el español reclutaba mulas para la banda criminal.

Dos días después fue detenido en la misma ciudad el nigeriano Prince Siachi, bajo los mismos cargos. Su fachada era una fábrica de ropa para exportación.

En la minería ilegal, negocio que nutre las arcas de las bandas y la guerrilla en todo el país, los Úsuga tenían al ingeniero ruso Tagirov Salavat, de 45 años. Experto en explotaciones auríferas, este extranjero estaba al frente de varios yacimientos ilegales en el Chocó. Fue detenido por la Policía el 15 de septiembre en Bogotá, pero su centro de operaciones era Condoto (Chocó).

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