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¿Qué fue del hombre que en 2008 vendió su vida?

Ian Usher fue famoso por subastar todo lo que tenía en eBay. Esta es su historia siete años después.

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30 de junio 2015 , 03:02 p.m.

El ansiado correo electrónico llegó antes de lo esperado. Solo pasaron dos horas para que Ian Usher respondiera diciendo que estaría contento de ser entrevistado. “Actualmente estoy en China y tengo acceso a Skype, entonces solo necesitamos acordar una hora y fecha”, escribía quien es conocido por ser el hombre que subastó su vida en eBay, la página web dedicada a la compraventa de toda clase de artículos más grande del mundo. “Estamos trabajando como profesores de inglés de medio tiempo”, agregaba, haciendo referencia a él y a Vanessa, su actual compañera sentimental.

En siete años, Usher pasó de no tener nada –porque lo vendió todo por 192.000 libras esterlinas– a ser el dueño de una isla en el Caribe panameño –que le costó 30.000 libras– y viajar por el mundo. “En diciembre, Vanessa y yo llegamos a China para reunir los fondos para continuar nuestro viaje”, responde Usher a mi siguiente comunicación, en la que le pregunté qué hacía en el país asiático.

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En la Isla de Navidad y en los Himalayas

La razón por la cual este hombre de 51 años nacido en Darlington (Inglaterra) tomó la decisión de salir de todas sus posesiones la resume en una frase que soltó en la charla que dio en el evento TEDx Vienna en 2013, ante la cual el público que lo escuchaba se deshizo en carcajadas: “El cambio de personal” que su exesposa hizo dentro del matrimonio.

Como no pudo superar el dolor del rompimiento, Usher dejó al mejor postor un paquete con todo lo relacionado con su pasado, que incluía la casa donde vivía en Australia, su carro, un jet ski y hasta su ropa y los muebles. Incluso algunos medios de comunicación de varios países llegaron a reportar que la operación abarcaba a sus amigos y su trabajo, pero él lo niega y explica que la oferta sí ofrecía presentar al comprador de su vida dentro de su círculo social más cercano y postularlo para que lo reemplazara en el trabajo.

La subasta finalizó en 192.000 libras esterlinas y con el dinero en sus cuentas, Usher escribió una 'bucket list' o lista de tareas, con cien objetivos que debía cumplir en un plazo de cien semanas. Eran los sueños que siempre había tenido y que con ese nuevo comienzo podía empezar a cumplir.

Saltó desnudo en paracaídas, llegó al campamento base del Everest, conoció a Richard Branson (el multimillonario fundador de Virgin), corrió junto a los toros del Festival de San Fermín (en Pamplona, España), aprendió a tocar la armónica y a pilotear avión, recorrió Estados Unidos a través de la famosa ruta 66 y compró una isla en el Caribe (que ahora quiere vender), entre muchas otras aventuras que logró completar en ese periodo de dos años. Del total de 100 objetivos, Usher alcanzó 94, y de las seis que le faltaron dice que la que menos quiere seguir aplazando es manejar un carro hacia el agua y abandonarlo mientras este se hunde, tal como ocurre en las películas de acción.

En las fiestas de San Fermín (Pamplona, España) y en la Gran Muralla China.

De hecho, la de Usher no solo parece una historia cinematográfica: lo es. De las varias ofertas que recibió para hacer un filme de su experiencia, él ya aceptó una, la que le hizo Disney Pictures, que aunque todavía no tiene fecha de estreno sí se sabe que estará basada en los dos libros que escribió: 'Una vida vendida' y 'Paraíso retrasado'. Otra compañía ya le había dicho que se imaginaba su película dentro del género de la comedia romántica, de las que hace Tom Hanks. Usher les respondió que él, en cambio, se imaginaba siendo interpretado por George Clooney.

Por la forma serena y pausada como habla, Usher no parece el tipo de persona capaz de nadar con tiburones, correr con toros y hacer el amor en un avión, lo que le sirvió para unirse al denominado Club de las Alturas (Mile High Club, en inglés).

Desde China, donde se encuentra junto a Vanessa, su nuevo amor, trabajando como 'house sitter' (cuidador de casas), que consiste en una forma económica de viajar por el mundo, en la que se vigila el hogar de alguien que se ausenta a cambio de hospedaje, Usher habló con CARRUSEL sobre la transformación que vivió tras convertirse en la primera persona que subastó toda su vida en Internet. Él asegura que cuanto menos se tiene, menos se necesita.

Han pasado varios años desde que vendió su vida y usted es una especie de celebridad. ¿Era la fama lo que quería alcanzar?

No, para nada. Creo que ahora solo soy conocido como el tipo que subastó su vida en eBay. Simplemente quería vender mi casa y las otras cosas para poder viajar y superar toda la situación del matrimonio arruinado. La subasta solo era una forma de publicitar la casa, pero la gente estaba más interesada en mí y en mis razones que en las propiedades y los demás artículos. Quería deshacerme de mi pasado y me encontré con un viaje muy interesante, que es el que he hecho desde ese momento.

¿Qué le quedó después de vender su vida?

El plan era, literalmente, dejar la casa, y, el fin último, quedarme con un par de 'shorts', camisetas, mi billetera y pasaporte; irme y dejar todo atrás. Si después necesitaba un cepillo de dientes lo compraría, si necesitaba unas medias o unos zapatos extra los compraría. Quería salir de lo viejo y empezar algo nuevo; aunque no fue así, porque las cosas no salieron como lo planeé, pues la subasta no terminó como esperaba y al final quedé con un morral y mi computador. En últimas, no me quedó más que eso, y así me fui de viaje por dos años por el mundo. Mi primer destino fue Dubái, porque quería esquiar en una pista bajo techo que tienen allá y que tiene una de las pendientes más pronunciadas.

¿Cuál fue el principal cambio que vio en su vida después de todo este tiempo?

Todo ha cambiado radicalmente: estaba casado, viviendo en un barrio tranquilo, con una hipoteca, manejando al trabajo cinco días a la semana. Era la vida de una persona trabajadora normal. Cuando eso se terminó, al final del 2008, viajé por el mundo y he tenido un estilo de vida totalmente diferente, como un nómada que ha estado en países como Estados Unidos, Panamá, Canadá y, ahora, China. Tengo libertad, me siento como una persona global y con este trabajo de 'house-sittin' puedo ir donde quiera. Mi vida es cien por ciento diferente.

¿Se ha arrepentido de lo que hizo?

Durante los dos años de viaje enfrenté situaciones difíciles, pero no, no me arrepiento de no seguir trabajando como lo hacía antes. No cambiaría lo que tengo ahora para volver atrás.

¿Cuáles son algunos de esos problemas que encontró?

Mi punto más bajo fue cuando estaba en Nepal e intentaba llegar hasta el campamento base del Everest. Esos fueron los días en que el volcán Eyjafjallajökull, en Islandia, hizo erupción, ocasionando que todos los vuelos intercontinentales se retrasaran, por lo que me quedé varado en Katmandú por varias semanas. Un día de esos fui a lavarme los dientes en el hotel en el que estaba quedándome y el agua salió de un color café oscuro, horrible. Ahí pensé que no podía llegar más bajo, que eso era lo peor que podía pasarme. Pero me di cuenta de que hasta esa sería una historia graciosa para contar y que la recompensa para esos momentos son las otras grandes experiencias que se viven en el viaje.

Junto a Richard Branson, fundador de Virgin, y esquiando en la arena.

Al vender su vida no solo vendió cosas materiales, sino también un estado emocional y de ataduras espirituales…

Creo que en general las cosas materiales les generan vínculos emocionales a las personas, cuyas vidas terminan siendo determinadas por lo que tienen, como el mobiliario de sus casas y las fotos que nunca miran, lo que guardan y aquello a lo que nunca le prestan atención. Todo eso amarra a las personas, pero cuando uno se da cuenta de que se puede vivir con mucho menos, alcanza más libertad. Yo no tengo una casa, una hipoteca o cuentas por pagar, entonces no necesito mucho dinero. Creo que para mí fue una buena idea trazar una línea separatoria con mi vida anterior.

¿Cómo se empieza de nuevo cuando se ha recorrido la mitad de la vida?

Pienso que una de las razones por las que hubo tanto despliegue de mi historia es porque son muchos los que al llegar a los 40 se preguntan si eso es todo, si esa es la vida que querían tener y eso es todo lo que podían lograr; si la vida ha sido lo que se imaginaban que sería a los 20. Mi consejo para ellos es sí, la vida es corta y, sí, el tiempo se acaba. Si no han logrado lo que quieren, ahora es el momento de salir a hacerlo, porque si esperan otros veinte años, tendrán 65 y el cuerpo no será tan sano, no será capaz de ir a conocer los lugares a los que se quiere ir. La gente se conforma porque es fácil seguir como se está, en la zona de confort. Lo difícil es ir a buscar lo que realmente se quiere. Solo se vive una vez; esto no es un ensayo, es la única oportunidad de hacerlo.

¿Alguna vez pensó en tener la vida de alguien más?

No. La que llevo ahora es muy emocionante como para querer la de otra persona.

¿Cuál fue la mayor enseñanza que le dejó todo este proceso?

La principal lección fue aprender a confiar en mí mismo, a creer que soy capaz de cumplir mis metas y superar los desafíos, darme cuenta de que lo que importa es el camino que se recorre para alcanzar las metas, más que estas en sí. De ese camino, las personas que conocí son lo que más me marcó. Toda la aventura tenía más que ver con ellas, porque la vida siempre es mejor cuando se comparte con otros. Además, ahora soy consciente de que sí se puede ser feliz con menos dinero y posesiones.

A punto de saltar en paracaídas desnudo y manejando una moto en el 'Muro de la muerte'.

¿Extraña algo de su vieja vida?

Sí. Hay algunos momentos en los que añoro mi vida en Inglaterra o Australia, que es como mi hogar y no visito desde el 2010. Extraño la gente y mis amigos, pero sé que volveré pronto allá. Una de las cosas interesantes que he aprendido es que es mejor mirar hacia adelante que hacia atrás. Hay que pensar siempre en lo que seguirá, en vez de lamentarse en extremo por lo viejo.

Si pudiera hacer un resumen de este tiempo, ¿cómo sería?

Una aventura de cómo es la vida si uno puede tomar sus propias decisiones sobre ella. Esto fue un abrir los ojos.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ

nicbus@eltiempo.com

Twitter: @nicolasb23