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Ejército desmiente versión de derribo de helicóptero hecho por el Eln

Investigación determinó que, en otras ocasiones, la aeronave ya había aterrizado en ese mismo sitio.

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29 de junio 2015 , 04:13 p.m.

Mientras el Eln aseguró a través de su cuenta en Twitter que fueron ellos los que habían derribado desde tierra el helicóptero Black Hawk, el pasado lunes en zona rural de Teorama (Norte de Santander), la Inspección General del Ejército, dio a conocer el resultado de la investigación, desmintiendo tal versión.

La investigación, que contó con el apoyo del Centro Nacional Antiminas, dio como resultado que la aeronave que fue destrozada el pasado 22 de junio en la vereda el Bejuco, explotó luego de haber aterrizado. Confirma así, la primera versión que dieron los militares el mismo día del atentado.

“Tras los estudios de nuestros expertos antiexplosivos, se determinó que la carga se encontraba enterrada y tenía un sistema de iniciación eléctrico con un dispositivo de activación por cable de mando”, reveló el informe oficial.

Lo cual, según el Ejército, llevó a la conclusión que la carga explosiva fue activada desde cierta distancia de forma manual. Es decir, que los guerrilleros estuvieron observando toda la operación y esperaron el momento preciso del descenso vertical de la aeronave al improvisado helipuerto para así accionar la bomba.

Además, la Inspección General reconoció que las labores de inteligencia y las evaluaciones en el sitio permitieron determinar que la responsabilidad del hecho fue de los guerrilleros del Frente de Guerra Nororiental del ELN, cuyo jefe es alias Manuel Guevara.

Con esto último les dieron la razón a los subversivos de la autoría del atentado.

“Derribamos el helicóptero Halcón Negro, Black Hawk de matrícula EJC -185, el que en medio de un despliegue de tropas gubernamentales estaba apoyando labores de reparación del oleoducto Caño Limón –Coveñas”, anunció el grupo alzado en armas.

En un primer comunicado, una hora después de que ocurriera el siniestro, el 6 de junio, el Comando General del Ejército afirmó que la primera hipótesis indicaba que se habría tratado de un ataque de las Farc, porque era el grupo responsable, una semana antes, de la destrucción de un tramo del oleoducto de la estatal petrolera Ecopetrol, que dejó un daño ecológico incalculable.

El crudo derramado alcanzó la desembocadura del río Catatumbo, lo que obligó a las autoridades a cerrar el suministro de agua potable a la población de Tibú. Unas 16.000 personas resultaron afectadas.

La destrucción del Black Hawk tenía como objetivo acabar con la vida de los militares que vigilaban la reparación del tubo, que realizaban los ingenieros de Ecopetrol. La explosión que partió en dos el helicóptero dejó como saldo 4 militares muertos y otros 6 resultaron heridos.

La Inspección del Ejército continúan con la investigación, en una segunda etapa busca determinar en dónde estuvo la falla, el descuido de las tropas que permitieron la aproximación de los guerrilleros que tuvieron el tiempo suficiente para enterrar la carga explosiva.

Sobre todo, que en ese claro ya había aterrizado el mismo helicóptero, que transportaba pertrechos y militares.

La explosión ocurrió en momentos en que descendían varios soldados, que venían a relevar a sus compañeros en la labor de vigilancia del oleoducto.

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