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Editorial: Taylor Swift, al rescate

Apple volvió a aparecer como una empresa que entiende las libertades que internet ha traído.

28 de junio 2015 , 08:27 p.m.

Quizás sea Taylor Swift la cantante pop más popular de la Tierra. Su cuenta de Twitter tiene 59’600.000 seguidores. De su último álbum, titulado 1989, se vendieron 1’287.000 copias en apenas una semana, en una época en la que cada vez se venden menos discos. Y su más reciente video, Bad Blood, ha sido visto por 259’856.980 personas luego de un mes de haber sido publicado en YouTube. No tendría por qué enfrentarse a las grandes multinacionales en nombre de los músicos de hoy, porque probablemente sea la estrella que más vende; y sin embargo, desde el año pasado, Swift ha estado en confrontación con los servicios de música en internet por no pagarles ni a los compositores ni a los intérpretes las regalías justas por la reproducción de sus canciones.

Su primer enfrentamiento fue con la exitosísima aplicación Spotify, que cuenta con los catálogos de algunos de los más reconocidos nombres de la música popular: en medio de los reclamos de los jefes del servicio, que trajeron a colación la libertad de internet y el dinero que le habían dado a la cantante como sus dos grandes argumentos, Swift tomó la decisión de retirar sus canciones por considerar que el pago que recibía a cambio no era el justo. Su nueva cruzada ha sido contra el nuevo servicio de reproducción musical que está lanzando Apple en todo el mundo: cuando la empresa, famosa por ser progresista, anunció que no pagaría las regalías completas durante los primeros 3 meses –pues la aplicación será gratis al principio– la artista decidió, sin titubear, que entonces retiraba su catálogo.

Apple, nerviosa porque podría quedarse sin la música de la estrella más grande de todas –igual que Spotify–, echó la medida para atrás unas horas después. Swift y, con ella, los músicos de todos los públicos, de todos los tamaños que han estado tratando de acomodarse a la era digital salieron ganando. Por su parte, Apple volvió a aparecer como una empresa que entiende las libertades que internet ha traído a los usuarios, pero que también está del lado de los artistas populares y de los artistas independientes. Habría que decir que todos salimos ganando.

EDITORIAL