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Los 'Minions' ya existían antes del villano Gru

El jueves se estrena precuela de 'Mi villano favorito' y cuenta el origen de estas criaturas.

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27 de junio 2015 , 04:19 p.m.

Los graciosos minions, esos pequeños seres amarillos que se roban el show en las dos partes de Mi villano favorito, vuelven este jueves a la gran pantalla, pero esta vez en una película propia.

Con ella, el estudio de animación Illumination Entertainment busca seguir con una racha que suma más de 1.500 millones de dólares en taquilla con solo dos títulos dedicados a Gru y sus torpes colaboradores.
Minions no solo cuenta el origen de estas criaturas –desde que eran células–, sino también todo lo que les ocurrió antes de conocer al protagonista de Mi villano favorito.

El comienzo de la precuela no puede ser mejor. Quienes la han visto coinciden en que el prólogo es espectacular, con una secuencia vertiginosa e hilarante en la que se muestra la predisposición de los minions a servir –y sabotear– al ser más malo que puedan encontrar, desde el tiranosaurio hasta Napoleón, pasando por Drácula.

Pero una vez transcurrida esa escena, empieza a notarse la magnitud del reto de los directores, el francés Pierre Coffin (Mi villano favorito) y Kyle Balda (El Lórax: en busca de la trúfula perdida). Al fin y al cabo, pocos realizadores han tenido que sostener una hora y media de historia con unos protagonistas que se comunican en un idioma ininteligible (ver ‘Un maestro del minionés’).

Las cosas parecen regresar a su curso natural a finales de los años 60, cuando Kevin, Stuart y Bob deciden salir de la cueva de hielo antártico en la que se refugiaron los minions después de hacerle perder la batalla de Waterloo a Napoleón.

Tras su paso por Nueva York, en busca de un malvado al cual servir, los tres viajan a Orlando para asistir a una convención de villanos, donde conocen a Scarlet Overkill –la primera supervillana de la historia–, cuya voz en inglés es la de Sandra Bullock, ganadora del Óscar; en español, la mala del paseo es la cantante mexicana Thalía.
La historia se desplaza entonces a Londres, donde Overkill intentará robar las joyas de la reina Isabel, mientras sus tres sirvientes verán amenazada a toda su especie.

Esta trama salió de la cabeza del escritor Brian Lynch, a quien le encargaron el proyecto a raíz del éxito que ha tenido su guion para Despicable Me: Minion Mayhem, el corto 3D que se proyecta en los parques de diversiones de Universal Studios y que permite interactuar con los minions.

Entre la crítica parece haber consenso en que este spin-off no está a la altura de Mi villano favorito y en que los adorables minions lucen mucho más cuando son ‘actores de reparto’ que cuando tienen los reflectores sobre ellos todo el tiempo.

Pero esas son consideraciones de adultos. Los niños adoran a estos personajes y no hay ninguna razón para no darles gusto con esta película, que será uno de los planes obligados de estas vacaciones.

Un maestro del ‘minionés’

Una de las características más llamativas de los ‘minions’ es el lenguaje que hablan. De acuerdo con sus creadores, se trata de una mezcla de los dialectos que han venido conociendo desde los inicios de la humanidad.

“Yo hago todas las voces de los ‘minions’ en la película –cuenta el director francés Pierre Coffin– y cada vez que me trabo en una secuencia tengo mi menú indio o chino a la mano. También sé un poco de español, italiano, indonesio y japonés. Tengo todas estas fuentes de inspiración para crear palabras. Sólo elijo una que exprese algo, pero no por su significado sino por su melodía”.

¿Qué dice la crítica?

“Es tan hilarante como uno espera, pero decepciona un poco el hecho de que el concepto es más fuerte que la historia (...). Espero que (los creadores) encuentren su camino para ‘Mi villano favorito 3’ ”. Peter Debruge, Variety.

“El teatro donde la vi estaba lleno de niños. A ellos les encantó. A los padres, no tanto, especialmente en un momento en que todavía tienen en sus cerebros algo tan genial como ‘Intensa mente’ ”. Jordan Hoffman, Mashable.

“La película tiene una inspirada locura visual y algunas bromas sólidas, pero no puede sostener una función entera. Escasamente intenta contar una historia (...). Mi hija se rio lo suficiente como para recomendarla”. Scott Mendelson, Forbes.

Redacción Domingo