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Meluk le cuenta... (A Colombia le sobró lucha, pero le faltó fútbol)

La conclusión del partido, más allá de Ospina y los penaltis: clasificó el mejor.

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26 de junio 2015 , 11:13 p.m.

Antes se hizo. Antes se alargó ese 0-0 imposible, ese en el que Colombia se salvó de la superioridad general y evidente de una Argentina que mandó todo el partido, del minuto 1 al minuto 94, que tuvo la bola, que se adueñó del terreno y creó una, dos, tres, cuatro, cinco, seis... ¡No sé! ¡Perdí la cuenta de las opciones de gol que tuvo!

Hubo tiros en el palo, despejes en la raya de gol, balones que silbaron frente al arco y grandes atajadas, sensacionales tapadones y cierres suicidas de David Ospina. Gracias a él, antes Colombia alargó su esperanza a los penaltis de desempate, gracias a él.

Y sí: puede que esos penaltis en los que tras de siete ejecuciones de lado y lado, ganó Argentina 5-4 haya sido un premio exagerado para una Colombia absolutamente superada, claramente superada, por una Argentina que pateó 13 veces, y que debió ganar antes del desempate. ¡Hubo mucha suerte!

Lo fácil es decir que Colombia jugó mal. Y sí, eso será cierto. Pero lo justo con el partido, con su trámite, es decir que fue sobrepasada y dominada por una Argentina muchísimo mejor colectiva e individualmente. Agarró la pelota y el terreno y creó un imperio absoluto (lo que los ‘doctos’ llaman posesión y posición). Así las cosas, a Colombia, que no quitaba, que no recuperaba, que cuando le quedó el balón lo regaló por su pésima entrega, tuvo que apelar a la resistencia. Y claro: es lógico expresar que James no la pisó, que Arias entregó la pelota con los guayos al revés, que Mejía tampoco dio un pase, que Teo lo hacía tan feo que Cardona lo relevó apenas cuando iban 23 minutos y que a Jackson (¡ah, cierto que jugó Jackson!) tampoco le llegó el balón. ¿Si ven que el problema no era solo Falcao?

¡No se generó una sola opción de gol! ¡No se pateó una sola vez al arco! ¡Apenas se hizo un gol en 4 juegos! ¿Y su temible artillería, qué?

Podrán decir todo eso y más: que a Pékerman se le refundió el libreto en la Copa, que tiene que revisar sus convocatorias, que debe empezar a buscar otros nombres que le echen más manos... Podrán decirlo, en serio, y acertarán.

Pero lo que no se podrá negar es que Colombia, en su resistencia, tuvo un coraje gigante. A falta de fútbol pues luchó, pegó, corrió, fue a tierra, raspó, se agrupó, a veces se amontonó y sudó; sí, sudó todo. A falta de juego, apeló al físico; peleó el partido y llegó a los penaltis como pudo. Aguantando, rechazando.

¿Colombia se colgó del palo? Eso es injusto con todo el fútbol de Argentina que arrumó al equipo contra su arco. La conclusión del partido, más allá de Ospina y los penaltis, es que clasificó el mejor. Y el mejor fue Argentina.

No se puede olvidar que Colombia aterrizó de barrigazo en los cuartos de final, pero también, que en un mal momento, en este bache de fútbol y de nivel de varios, Colombia no perdió con Argentina y le ganó a Brasil. Apenas recibió un gol. Lo insólito es que apenas consiguió uno.

Esta Selección no es la mejor del mundo ni es la peor del planeta. Eso lo dije después de la derrota inicial con Venezuela y lo digo ahora tras el generoso 0-0 y los penaltis.

Colombia llegó a la Copa como una candidata al título. No reventó nunca en el fútbol del ‘Mundialazo’ que hoy se ve muy, muy lejano. Ya está eliminada. ¿Que si es un fracaso? Pues sí. Porque fracaso solo significa “resultado adverso”.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta