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Viña del Mar ya se viste de amarillo

El estadio Sausalito, sede del Colombia vs. Argentina, tiene capacidad para 21.000 espectadores.

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25 de junio 2015 , 11:06 p.m.

En Viña del Mar se respira un aire fresco, una brisa fría, pero agradable. Un sol resplandeciente recibió este jueves a la Selección Colombia, un contraste con lo que había vivido hasta ahora el equipo en sus partidos de la Copa América, en el frío de Temuco, Rancagua y la propia Santiago. En Viña, Colombia tomó un poco de calor.

Aun no se ven muchos hinchas colombianos, pero han ido llegando. Muchos vehículos con seguidores se vieron por la avenida que conduce desde Santiago de Chile hasta Viña del Mar. Hicieron la corta travesía para acompañar a la Selección en el partido de este viernes frente a Argentina en los cuartos de final.

Fueron 125 kilómetros de recorrido, un poco más de una hora de trayecto, para percibir ese ambiente mucho más caluroso. Viña es una ciudad turística por excelencia, de hecho es considerada como el principal centro turístico de Chile. Llaman la atención sus bellas playas, sus enormes palmeras, sus variadas plazas, parques y zonas verdes. No se ve una sola basura en las calles, parece una ciudad muy limpia. Por supuesto, está llena de extranjeros en las calles. Es una ciudad agradable, hay muchos restaurantes y hasta se pasean llamativas carrozas a caballo que le dan un aire de antigüedad.

Viña está de fiesta con la Copa. Hay muchos turistas buscando hoteles, que no se encuentran. Y allí fueron llegando los colombianos que de seguro ya extrañaban un poco de calor. También los argentinos. Desde muy temprano comenzaron a verse con sus camisetas albicelestes, sus bombos y su algarabía habitual.

“Vamos, vamos, Argentina; vamos, vamos, a ganar...”, fue el grito que más se escuchó este jueves en algunas plazas principales de la ciudad. También se les vio en los restaurantes, enormes vehículos con imágenes de Lionel Messi, que llegaban en caravana para apoyar a su selección.

Mientras que los fanáticos colombianos se congregaron en las afueras del hotel de concentración de la Selección, para apoyar desde allí a los jugadores a su llegada, a su partido al entrenamiento en el estadio y en su regreso. “Sí, sí, Colombia; sí, sí, caribe”, gritaron toda la tarde los aficionados, que se fueron congregando como en una fiesta patria, todos desconocidos pero todos bajo una misma bandera. “Hemos seguido a la Selección por todas las sedes, llegamos a Viña, que es hermosa, y estamos seguros de que seguiremos nuestro camino porque vamos a llegar hasta la final”, dijo un hincha, con su camiseta amarilla, y su bandera amarrada al cuello.

El equipo arribó en la tarde desde Santiago y se trasladó al estadio Sausalito, la sede del partido, donde hizo una última práctica privada, lejos de la prensa y de los aficionados, que de hecho por allí no aparecieron. Esa cancha se llenará este viernes cuando la multitud colombiana llene las tribunas e intente opacar el grito de los argentinos.

PABLO ROMERO
Enviado especial de EL TIEMPO
Viña del Mar (Chile)
@PabloRomeroET