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Contra Argentina, a celebrar en paz / Opinión

'A celebrar con ganas, tranquilidad y sensatez, para tener más días memorables y muy felices'.

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25 de junio 2015 , 07:04 p.m.

El escollo a superar es Argentina, la segunda selección con mayor número de títulos en Copa América (catorce) –detrás de Uruguay, con quince– por un tiquete a semifinales. Ganar se puede y ojalá se dé.

Y este viernes 25 de junio, nueva, dolorosa y vergonzosamente, varias familias de compatriotas siguen lamentando muertes o lesiones de seres queridos, ocurridas durante las “celebraciones” del triunfo sobre Brasil, el pasado miércoles 17. Molesta volver sobre lo mismo, pero estamos en "peligro" de tener, otra vez, motivo para celebrar, en viernes, inicio de puente, horas tempranas de la noche...

En la "fiesta" posterior al triunfo sobre Brasil, Cali reportó tres víctimas mortales en enfrentamientos. En Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón se atendieron 32 riñas. En hechos confusos y que aún son materia de investigación, en Medellín, un niño de 12 años murió abaleado cuando se jugaba el partido. La policía de Bogotá habla de ocho heridos (dos de ellos menores de edad, por disparos al aire), 932 riñas, 300 personas detenidas en las UPJ y desmanes con 22 buses del SITP averiados. No se registraron muertos.

Muertos, heridos, riñas, desórdenes, detenidos, pérdidas materiales, etc., siguen siendo parte de esta manera irracional de vivir ciertas "celebraciones" deportivas en Colombia. Al no conocer o atender límites, hay personas y grupos que se constituyen en verdaderos peligros cuando de "aplaudir" victorias se trata. Y claro, hay otro tanto de vandalismo "profesional" interesado en dañar. Lo dijo el comandante de la policía de Bogotá, general Humberto Guatibonza, hace pocos días, luego del partido contra Neymar y su grupo: “¿Cómo es posible que un triunfo genere esta situación? Si no hubiera ganado Colombia, seguramente no tendríamos estas dos niñas heridas y el niño muerto en Medellín”.

Quede bien claro que no se afirma que el fútbol per se es el gestor o el culpable de estos problemas. No. Pero lo cierto es que algo pasa cuando de festejar se trata y las causas son múltiples, razón por la cual debemos seguir buscando y aplicando soluciones en diversos frentes. El problema debe trabajarse desde la base: el individuo, siguiendo por la pareja, la familia, los amigos, el colegio, el barrio, la ciudad, las autoridades, el Estado, el país todo. No hay triunfo deportivo que amerite o justifique celebraciones que causen la muerte o heridas de ninguna persona o la destrucción de bienes personales o colectivos; deberíamos tener esto ya muy claro y no es así.

Que contra Argentina ojalá tampoco repitamos lamentables comportamientos como los citados. Piénselo bien y háblelo con alguien, antes del partido. Pase la voz: de cada uno de nosotros depende que también al festejar, ganemos. Y como todos queremos que triunfe Colombia –incluido el general, Guatibonza, creo– la invitación es a lo mismo de hace un par de semanas: a celebrar con ganas, sensatez y tranquilidad, para tener más días como hoy, memorables, pero mejores y muy felices. ¡Fuerza, mi selección!

MAURICIO A. SALAS