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Editorial: Buen balance

El Congreso aprobó leyes sobre las que hay gran expectativa y otras que tendrán muchos ojos encima.

23 de junio 2015 , 08:11 p.m.

La polémica por el viaje inesperado de varios parlamentarios a la Copa América cerró un nuevo período de sesiones del Congreso, en el que las noticias relacionadas con la actividad legislativa superaron con creces, por fortuna, a las controversias por las actuaciones de senadores y representantes.

Hay que comenzar por decir que la aprobación de la reforma constitucional del equilibrio de poderes, no obstante la oposición de poderosos sectores, empezando por la Rama Judicial, puede calificarse como el principal logro del Ejecutivo. Es bueno valorar tal esfuerzo como un paso firme en la dirección correcta, pero en el entendido de que de este no se pueden esperar soluciones para todos los problemas que hoy tienen a esta rama del poder en una difícil situación, que se traduce en el preocupante desplome de su imagen. El trámite de la iniciativa compitió en visibilidad con el de la ley del Plan Nacional de Desarrollo, que a la postre también salió avante, sin cambios de fondo respecto al texto inicial.

Otro de los grandes hitos fue la aprobación de la ley anticontrabando, que, entre otros aspectos, aporta herramientas para dar la batalla contra este flagelo de manera integral, apuntándoles a todos los eslabones de la cadena delictiva. Una norma que hacía mucha falta y que ha sido muy bien recibida por esa gran mayoría de colombianos que les apuestan a la formalidad, a generar empleo y crecimiento económico dentro de la ley para que redunde en beneficio de todos.

Dos proyectos más llamaron la atención de la opinión, pues tocaban fibras sensibles de la sociedad. Uno, el que lleva el nombre de Rosa Elvira Cely, la mujer brutalmente asesinada hace tres años en Bogotá, y crea el delito del feminicidio, con penas de hasta 50 años; y que, incluso más importante, obliga a que cuando exista sospecha de que dicho delito ocurrió, se inicie la investigación de oficio y a cargo de personal especializado.

El segundo, la reforma del fuero militar, mediante la cual de ahora en adelante los miembros de la Fuerza Pública que cometan faltas en ejercicio de su deber serán juzgados de acuerdo con las normas y principios del Derecho Internacional Humanitario y por la justicia penal militar, un cambio por el que los uniformados venían luchando de tiempo atrás. Muchos sectores seguirán de cerca la aplicación de esta reforma, tanto para verificar que los militares sabrán estar a la altura de la responsabilidad que asumen como para que se cumpla lo garantizando en innumerables ocasiones respecto a que la nueva normativa no servirá para abrir ventanas por las que casos particularmente graves, como los ‘falsos positivos’, abandonen la justicia ordinaria. También hay que resaltar la ley que pone límites al tiempo que una persona puede pasar privada de la libertad sin que se le defina su situación.

Se recordará, por último, el debate de control político en el que se cuestionó la venta de Isagén y en el que la Unidad Nacional se diluyó para formar un mismo bloque con el Polo y el Centro Democrático. Esta última colectividad, por cierto, asumió, con rigor y seriedad, su papel como bancada opositora, opacando al mismo Polo y, sobre todo, mostrando una notable disposición a la deliberación. Aspecto que, unido a las leyes mencionadas, permite decir que el Congreso pasó el semestre.


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