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Con un paraguas

El Caro y Cuervo tiene la palabra en España

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18 de junio 2015 , 05:43 p.m.

El Instituto Caro y Cuervo comienza su andadura en España. Quiere conquistar al país que nos conquistó, al que debemos nuestra lengua. Lo hace poco a poco, palabra por palabra, con bonita letra. “El objetivo principal es dotar al instituto de proyección internacional”, explica Martín Gómez, director de la sede en Madrid. “Nuestra idea es que se integre en la dinámica de la investigación académica, que se publiquen sus investigaciones y que su trabajo circule de manera más amplia”. Para ello cuenta con lo que llama un ‘paraguas’. No uno cualquiera, sino el mismísimo Instituto Cervantes, en cuya sede madrileña se encuentra la del Caro y Cuervo. “El Cervantes nos proporciona infraestructura y pone a nuestra disposición sus recursos: equipo de prensa, producción de videos, su acción de convocatorias, sus instalaciones y servicios jurídicos”, explica. “Es un respaldo tremendo”.

El convenio estaba firmado hace tiempo, pero no era efectivo. Cuando Carmen Millán llegó a la dirección y supo de su existencia, se preocupó por adelantar las averiguaciones pertinentes y por hacer que entrara en vigor. Para dirigirlo acudió a Gómez, que colaboraba en algunas actividades del Instituto, para lo cual viajaba a Bogotá desde Barcelona. En la capital catalana vivía hacía 10 años y trabajaba en el mundo editorial. Era cambiar de ciudad y abrir las puertas en Madrid. Las atenciones entre las 2 instituciones son mutuas: el Caro y Cuervo donará al Cervantes más de mil 300 libros representativos de la cultura colombiana, que se repartirán en las 30 bibliotecas que esa institución tiene por el mundo. Un convenio que se suscribió recientemente da fe de que serán 40 obras del sello editorial del Caro y Cuervo, que llegarán a Europa, Asia, África y América. A esos mil 200 ejemplares se les suman 122 libros de autores colombianos, que se destinarán al Cervantes Fráncfort. La donación está valorada en unos 20 mil euros (unos $ 50 millones).

 

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La primera actividad que el Instituto organizó para mostrarse fue la exposición Palabras de maíz y café, que permaneció en la Gran Vía de Madrid desde noviembre hasta enero. La anunciaban grandes carteles que daban a una de las zonas más transitadas de Madrid, en la sala de exposiciones del Cervantes. La constituyó una muestra de conjuntos de palabras relacionadas con el maíz (Zea mays) y el café (Coffea arabica), extraídos del ‘Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia’, obra que realizaron investigadores del Cervantes en los cincuentas y setentas del siglo pasado. El objetivo fue la elaboración de un atlas lingüístico y etnográfico que revelara la distribución geográfica de variantes lingüísticas. El resultado fue más de mil 400 mapas con palabras, variantes, fotografías y grabaciones de 264 localidades de Colombia, que El Alec publicó entre 1981 y 1983 de manera sistematizada. Para la exposición del Caro y Cuervo en Madrid, que recibió cerca de 2500 visitantes, se escogieron las variantes en torno al maíz, porque está presente en toda América, y al café, por ser el producto bandera de Colombia.

El Instituto en España también ha rendido homenaje a nuestro escritor estrella. Lo hizo primero en febrero, cuando la ministra de cultura, Mariana Garcés, depositó una urna con tierra de Aracataca en la caja número 1483 de la antigua cámara acorazada de lo que era el Banco Central. Las cajas fuertes se llaman ahora Cajas de las Letras, y en ellas se depositan legados de escritores del idioma. Se incluyó también una placa con la primera frase de ‘Cien años de soledad’. Al tiempo, el Caro y Cuervo apoyó la exposición de fotografía moderna colombiana que se exhibió en el Cervantes, como parte de las actividades de la feria de arte Arco. Se titulaba Autorretrato disfrazado de artista. Arte conceptual y fotografía en Colombia. Otro homenaje a Gabo, en el primer aniversario de su muerte, fue un conversatorio entre su biógrafo Dasso Saldívar y el periodista español Javier Rodríguez Marcos. Ante 85 asistentes hablaron sobre el reflejo en la obra de la personalidad del escritor y su figura pública. También sobre la manera como se sitúan el contexto histórico de la Costa, de Colombia y de América Latina en la segunda mitad del siglo XX. “Fue muy interesante porque conectamos con el público colombiano, no con el interés de establecer una parcela sino como público natural”, dice Gómez.

En el poco tiempo que lleva el Caro y Cuervo en España ha golpeado varias puertas, y ha sido bienvenido. Aparte del Cervantes, su compañero fiel, ha establecido contactos con la Casa de América, La Real Academia y la Fundación del español urgente (Fundéu). Y tiene numerosos planes. Por un lado, quiere crear un club de lectura con público infantil y juvenil, que también abarque familias enteras. La idea es que termine incluyendo un público adulto. Se analizarán obras de García Márquez, Emma Reyes y Laura Restrepo. También aspira a invitar autores colombianos publicados en España. “Son quienes pueden convocar más público porque ya tienen una relación con el lector aquí”, dice Gómez. El eje es continuar con la apertura iniciada en Colombia, donde los estudios se han ampliado. Aparte de dar a conocer la cultura escrita, la lingüística y las lenguas indígenas, abre el espectro a las artes plásticas y escénicas como parte del patrimonio cultural colombiano.

Y dentro del mismo ámbito de las letras también ofrece nuevos campos. Entre proyectos que se estudian está establecer en España un diplomado de escritura creativa y otro de trabajo editorial. “Se trata de abrir campos de acción y conectarlos con lo que está pasando”, concluye Gómez. Vigor es lo que se ve en los primeros pasos del Caro y Cuervo en Madrid, que abre las puertas a las más variadas manifestaciones culturales colombianas en España.

JUANITA SAMPER OSPINA