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Meluk le cuenta... (¡Colombia se creyó el cuento!)

¿Hoy también perdieron la humildad? ¿Hoy hay que jubilar a medio equipo...?

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17 de junio 2015 , 11:40 p.m.

Tremendo partido se jugó Colombia. ¡Se creyeron el cuento! Lo hicieron, con personalidad, con hambre, con deseos, con ese temple que tienen los favoritos, los llamados a ganar cosas. Y le ganaron a Brasil, como no lo hacían hace años, como no pasaba desde la Copa América de 1991. El 1-0 devolvió la vida.

¿Hoy también perdieron la humildad? ¿Hoy también hay que jubilar a medio equipo? ¿Ahora hay que cambiar al DT? ¿Zúñiga y Armero siguen siendo de palo? ¿Hoy no falta el ‘primer pase’? ¿Hoy no faltan los volantes mixtos? ¿Hoy ya no importa que fueran suplentes o estuvieran lesionados o no jugaran en sus equipos?

Todos (y digo todos) somos muy extremistas y queremos sacar conclusiones definitivas en un partido. Del ‘desastre absoluto’ del domingo pasado contra Venezuela, pasamos ahora al paroxismo total y a reclamar el título de nuevo... En fin, somos trópico, somos Colombia...

Vamos al juego: Colombia jugó dos partidos bien distintos. En el primer tiempo fue de ataque. Agarró la bola, asumió la iniciativa, tomó posesión del campo e intentó. Fue por el triunfo. Jugó como en el Mundial, pero con Falcao. Solo hubo un cambio nominal: Teo, de arranque por Bacca. De resto, los mismos a los que querían quemar en la hoguera hace apenas 72 horas. Tres volantes (Teo, uno de ellos, como se sospechaba) detrás de Falcao como referencia de punta. Al ataque, con James por el centro y con Teo en la banda zurda. En regreso, James de remate de una doble línea de cuatro en la izquierda. Todo basado en un partidazo de uno de los volantes de marca-marca: Carlos Sánchez. ¡Un partido colosal!

Y las pistas que se dieron antes del juego se dieron todas: cinco volantes y un solo punta, se marcó a los genios brasileños evitando que les llegara el balón y se aprovecharon los espacios que dio en defensa.

Falcao no estuvo fino en las tres que tuvo, pero participó en la jugada de gol de Murillo. Luchó, pero a los delanteros se los mide por goles. Y no anotó.

El segundo tiempo de Colombia fue otro partido. Fue de defensa. Con el 1-0 a favor, el equipo se aferró más a su plan táctico, retrocedió en el terreno de juego y Brasil se apoderó del balón. Entones se fue por el empate y el partido se hizo idéntico pero al revés: Brasil agarró la bola, asumió la iniciativa, tomó posesión del campo e intentó. Fue por el empate. Pero Colombia lo controló bien en defensa, serio, seguro, ordenado, corto y, de nuevo, todo basado en un partidazo de uno de los volantes de marca-marca: Carlos Sánchez. ¡Un partido gigante!

Eso sí. Hay que contar dos en las que el Sagrado Corazón y el Divino Niño se metieron en el campo y le echaron una mano a Ospina. Una de Neymar, en el primer tiempo, que paró en la raya. Y una en el segundo tiempo, que, en un mal regreso, dejó a Firmino solo y tiró. Seguro la desvió acá alguien del más allá.

Y el partido terminó bravero, de fuerza, de roce, de tú pegas y yo devuelvo. De raspar, de ser el más macho. Con amago de gresca y expulsiones al finalizar el encuentro...

¡Colombia se creyó el cuento! Lo hizo con personalidad, con hambre, con deseos, con ese temple que tienen los favoritos, los llamados a ganar cosas.

¡Volvimos a la vida...!

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta