Archivo

En Medellín preocupan malos procedimientos en cirugías plásticas

A la clínica de la U. Bolivariana llegan al mes de tres a cinco casos de personas desfiguradas.

notitle
17 de junio 2015 , 07:57 p.m.

Fallas en liposucciones y prótesis mamarias e inyecciones de sustancias indebidas en el rostro son solo algunos de los casos que atiende la Clínica de la Universidad Bolivariana (CUB).

Cada mes a ese centro asistencial llegan entre tres y cinco mujeres o hombres en grave estado de salud, rostros y cuerpos afectados, como consecuencia de intervenciones quirúrgicas mal realizadas por supuestos cirujanos plásticos sin la preparación médica adecuada ni los elementos quirúrgicos necesarios para realizar ese tipo de procedimientos.

Según Camilo Agudelo, coordinador de Gestión Clínica de la CUB, las principales complicaciones posquirúrgicas atendidas en la Clínica son las imperfecciones, además de la disminución del volumen total de sangre que circula por el cuerpo.

“El procedimiento más frecuente es liposucción, seguido de abdominoplastia, mamoplastia de aumento, así como de glúteos. Por tanto, las afectaciones son corporales, secundarias, por aberturas de suturas e infecciones que obligan a la reintervención quirúrgica”, explicó Agudelo.

Un ejemplo de este tipo de casos es el de Cristina Trejos, que hace seis años se sometió a una serie de cirugías plásticas que deformaron su nariz, le dejaron cicatrices en la cadera y el abdomen, además de grumos de grasa en todo el cuerpo.

A esto se agrega que, debido a una especie de corsé instalado en la región toráxica, no pudo volver a cantar, su afición y profesión.

“Tenía esposo, iba a grabar un disco, mi vida era casi perfecta, pero en un canal regional vi a Carlos Ramos Corena, que supuestamente era un cirujano famoso y acudí a él para que me hiciera unos retoques. Él arruinó mi vida”, contó Trejos.

La mujer de 45 años le explicó a este diario que aunque demandó y trató de colaborar con la justicia para que su caso no quedara en la impunidad, la acción judicial prescribió hace unos meses y lo único que espera ahora es que el Estado la indemnice.

“Todas las semanas iba al juzgado, luché para que me escucharan, pedí peritaje médico en tres ocasiones, pero las instituciones de salud se negaron por objeción de conciencia”, agregó la mujer.

Para el concejal Bernardo Alejandro Guerra, que presidirá hoy el debate en el Concejo a las cirugías plásticas ilegales, la preocupación radica en que la Aministración Municipal y las autoridades médicas no han puesto la mirada en esa problemática y asumen que son las mujeres las que deben prevenir que ese tipo de situaciones no les ocurra.

La verdad es que no hay una vigilancia de los entes del Estado. Hay clínicas y médicos clandestinos, que hacen parte de la vida pública y ofrecen sus oficios, pero no conocen de los procedimientos. Ante esto la justicia no ha hecho nada, por eso hay demandas en las que han vencido los términos”, dijo Guerra.

La principal manera en que se disfraza este tipo de delito –explicó el concejal– es cuando quienes realizan los procedimientos quirúrgicos y convencen a los pacientes de modificar sus cuerpos se ocultan en otros médicos con especialización en cirugía estética.

Estos nunca hacen un examen previo al paciente o tienen siquiera un contacto con él, son médicos fantasmas, que solo firman la planilla de entrada y salida de la cirugía.

“Por eso, cuando el procedimiento sale mal y van a ver el contrato se dan cuenta de que era otro médico el que supuestamente realizó la cirugía y tratan de arreglar el problema por medio de la conciliación. Así que les dan un dinero a las víctimas y el médico sale libre de toda culpa y sigue operando”, dijo Guerra.

Uno de los mecanismos de las clínicas de garaje para pasar por alto la ley –aseguró el concejal– es que debido a las denuncias y quejas de la ciudadanía, por malos procedimientos quirúrgicos, cambian de razón social.

¿A quién recurrir?

El coordinador de Gestión Clínica de la UPB sugirió que las personas que desean realizarse este tipo de procedimientos deben consultar en instituciones reconocidas y que cuenten con certificado de habilitación para la prestación de servicios de cirugía plástica.

Deben elegir profesionales que se encuentren colegiados en las asociaciones médicas, pues esta condición asegura verificación de título, reconocimiento de aprendizaje y bitácora de su quehacer. A la par podrían disponer de una póliza que cubra el eventual riesgo posoperatorio”, agregó el profesional.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN