Archivo

Se cumplen veinte años de la muerte de Don 'Toba' Pumarejo

Es recordado por ser el autor de 'Cállate, corazón', 'La víspera de Año Nuevo' y 'Mírame fijamente'.

notitle
16 de junio 2015 , 10:40 p.m.

Veinte años se han pasado volando desde cuando falleció en la ciudad de Barranquilla, en abril de 1995.

De don ‘Toba’ -Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, maestro de Escalona, y precursor, sin proponérselo, del vallenato lírico romántico*- lo que verdaderamente vale es su legado musical.

Composiciones eternas como La víspera de Año Nuevo; Callate, corazón; Mírame fijamente; El Alazanito; La cita; Los tres hermanos; Las sabanas del diluvio; Alma de Valledupar, y muchas más que aún permanecen inéditas y otras tantas que se han perdido u olvidado.

Don ‘Toba’ nació en Valledupar, pero la mayor parte de su vida, desde comienzos de los años 40, la vivió en el Copey (Cesar), donde se encontraba su hacienda ganadera, El Otoño, un sitio idílico que le sirvió de inspiración para componer la mayoría de sus más afamadas canciones.

Fue parte del jurado del primer Festival Vallenato, al lado de Rafael Escalona y Gustavo Gutiérrez. Fue también el primer compositor vallenato desligado de los instrumentos, el primer miembro de la sociedad de Valledupar que cantó y compuso este ritmo y a quien le cupo el honor de abrirle las puertas en el Club de Valledupar a este nuevo aire musical.

Sus estudios de bachillerato los hizo en Medellín en el Liceo de la Universidad de Antioquia, del que recibió su mayor influencia académica, poética y musical. En Medellín, al lado de sus amigos del Valle de Upar fundaron la Orquesta Magdalenense, integrada por José María y Pedro Castro Monsalvo, Pedro y Celso Domingo Castro Trespalacios y Ovidio Palmera.

Cabe destacar que el vallenato en esta orquesta no se ejecutaba acordeón, caja ni guacharaca, sino piano, violín, guitarra, saxo y flauta, los instrumentos musicales más relevantes de la época.

En Medellín, don ‘Toba’ compuso su primera canción, un pasillo del que solo recordaba su nombre, Mi cabaña, a la que le siguieron La mariposa, llevada al acetato; Cariñito virtuoso, un vals; Despedida, Desolación, La trampa armada, inéditas, El Alazanito, La cita… Porque Don Toba compuso pasillos, valses, rancheras, paseos, sones, puyas, y esa gran especialidad suya, el merengue.

Como compositor, fue un enamorado de la vida, de la naturaleza, de los animales y en especial de las mujeres a las que amó con devoción.

Y es que el genio don ‘Toba’ surgió del amor, tal como en una oportunidad me comentó el maestro Leandro Díaz.
Parrandero de largo metraje y mujeriego de primer orden, don ‘Toba’ fue también un apasionado de los caballos, a los cuales les dedicó varias de sus composiciones, la más famosa de todas El Alazanito. Aún permanecen inéditas La muerte del Curioso, Los tres caballos y algunas más, en las cuales incluye a otros caballos de su predilección.

 

Don ‘Toba’ con su hija Letty y doña Ruth. Archivo particular.

En la famosa correría que Guillermo Buitrago hizo por la provincia en 1948, tuvo la oportunidad de parrandear con don ‘Toba’ en Valledupar y en La Paz. Fue una parranda memorable. Más bien dos en una. En esa oportunidad don ‘Toba’ aprovechó para cantarle lo más granado de su repertorio: La víspera de Año Nuevo, Las sabanas del Diluvio, Muchacha patillalera, La carta, El Alazanito y Mala suerte, entre otras, que Buitrago grabaría, en su mayoría, en el sello Fuentes de Cartagena.

Solo de El Alazanito y Mala suerte, que grabó en una de las casa discos de Barranquilla, no quedaron registros, que se sepa.

Su composición más trascendental ha sido, sin lugar a dudas, La víspera de Año Nuevo, que se escucha en todas las Navidades desde hace setenta años.

Sin embargo, la más sentida de todas y la que más le llegaba al alma era Cállate corazón, cállate o No llores corazón, tal como apareció titulada en la primera grabación que hiciera en el Sello Popular, 78 RPM, Luis Enrique Martínez, y que posteriormente, y en el mismo sello, la grabó el cantautor Orlando ‘Nola’ Maestre.

De La víspera de Año Nuevo cabe destacar la apreciación única e irrebatible que de este tema tiene Juan Gossaín, plasmada en el “regaño” monumental que le hizo a su colega Daniel Samper en la columna, ‘¡Ay Hombe!’, publicada en la revista Semana del 7 diciembre de 1993.

El “regaño” se debió por dejar por haber dejado fuera de su “vallenoteca básica”, entre otras, a La víspera de Año Nuevo.

“¿… Por todos los santos –escribió entonces Gossaín–, dónde se le extravió a Samper el vallenato más famoso, más bello, más cantado, repetido, radiodifundido, tatareado, silbado de la historia de Colombia?... La víspera de año nuevo/estando la noche serena, su autor, don Tobías Pumarejo, el gran don ‘Toba’... Lo que pasa es que Samper debe imaginar, como ocurre con todo el que aprende teorías por correspondencia, sin tomarse una cerveza helada a pico de botella en las cantinas de San Diego, que La víspera de Año Nuevo no es un vallenato original, y que su autor es Guillermo Buitrago, porque el grabó ese disco con cierto regusto de porro que todavía se oye en las fiestas de diciembre”.

Y le cabe toda la razón a Gossaín, cuyo “regaño” hago extensivo a todos los amantes del vallenato clásico, en el que me incluyo, ya que, cuando escuchamos los acordes de La víspera de Año Nuevo, interpretada por Buitrago bajo la fabulosa intromisión, no le podemos restar su mérito, que del clarinete hizo el maestro recientemente fallecido Juancho Esquivel, no caemos en cuenta que este himno decembrino es un vallenato puro y que, en consecuencia, es el vallenato más famoso de la historia de nuestro país. Mis respetos para Juan Gossaín por tan afortunado acierto.

Don ‘Toba’ y Gustavo Gutiérrez. Atrás, doña Paulina, esposa del entonces senador Pedro Castro.

Como me refería al comienzo de este artículo, los veinte años transcurridos desde el fallecimiento de don ‘Toba’ se han pasado volando. No han sido nada, y no lo serán pues cualquier cifra será despreciable cuando la comparemos con la eternidad. Porque sin lugar a dudas, su producción musical es y seguirá siendo eterna.

* A él le siguieron, entre otros compositores, Gustavo Gutiérrez, Fredy, Molina, Santander Durán, Octavio Daza, Rosendo Romero y Hernando Marín.

RICARDO LÓPEZ SOLANO
Especial para EL TIEMPO