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Sindicatos del Acueducto de Bogotá piden 1.344 cargos

Quieren que sean contratos a término indefinido. Costos para la empresa serían de $ 89.000 millones.

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16 de junio 2015 , 09:04 p.m.

En las próximas semanas se podría definir el futuro económico y de gobernabilidad de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAB). La agitada negociación entre los sindicatos y la gerencia de esa empresa por la Convención Colectiva de Trabajo podría llevar a la contratación a término indefinido de 1.344 empleados.

Así lo solicitaron en los pliegos de peticiones Sintraemsdes y Sintraserpucol, las organizaciones sindicales de la empresa. (Lea: 'Propuesta es mantener el régimen actual': gerente de la EAB)

Estos trabajadores –que están contratados a término definido– hacen parte de la estrategia de la Administración Distrital de reasumir las tareas que durante 10 años fueron tercerizadas con empresas privadas, proceso que inició en enero del 2013 y que se conoce como la ‘retoma’.

La contratación ha sido exponencial: en enero de 2013 se vincularon 816 trabajadores y paulatinamente, durante ese año, se generaron otros 436 contratos, para un total de 1.252 trabajadores.

El año pasado, a partir de un estudio de carga laboral, se aprobó la creación de 81 cargos más. En total, quedaron los 1.344, que cada seis meses reciben una renovación de contrato y se encargan de labores operativas y administrativas que antes hacían cuatro empresas privadas.

De cambiar esas vinculaciones, la empresa tendría que pagar 89.000 millones de pesos por esta nómina, casi el doble de lo que comenzó a pagar en el 2013 (47.098 millones de pesos), en caso de que se mantengan los acuerdos de la convención como las primas, beneficios en educación, préstamo de vivienda, horas extras y los criterios del plan de salud que gozan los funcionarios a término indefinido.

En solo este último ítem, el costo sería de 18.000 millones de pesos anuales, debido a los beneficios del plan que tiene el acueducto en cuanto a medicamentos y atención de especialistas.

Sin embargo, esta cifra podría variar por los acuerdos a los que se llegue con ambos sindicatos, que hoy están negociando para que se mantenga la coadministración de la empresa, que se estableció en el 2012, y le permite a estos grupos tomar decisiones de par a par con la gerencia, a tal punto que para nombrar o sacar a un empleado se debe contar con la venia de la agremiación, algo que para conocedores del tema está minando a una de las empresas insignias de Bogotá.

Carlos Alberto Sandoval, economista y exsecretario de Hacienda, opinó que ese escenario le traerá consecuencias a la empresa, si no en el mediano plazo, en el largo. “Y se están viendo porque la Empresa no deja los mismos excedentes”.

Agregó que, “si la retoma no ha contribuido eficazmente a mejorar la calidad del servicio, reducir las demoras en atención al cliente y a evitar el robo de agua, el modelo no sería sostenible y podría afectar la tarifa a futuro”.

El año pasado, la nómina de la ‘retoma’ ascendió a 55.135 millones de pesos y los costos de operación se acercaron a los 105.579 millones de pesos, solo 3 por ciento menos de lo que hubiera costado dejar el viejo modelo de los privados, según una proyección de la gerencia de Planeamiento y Control de la EAB.

En el 2013, la gerencia de la empresa hablaba de una expectativa de ahorro de 30.000 millones de pesos.
Para agosto de ese mismo año, ya el Acueducto había disparado el costo de su nómina en un 46,5 por ciento por el ingreso de este personal y ha invertido cerca de 8.000 millones de pesos en arrendamiento de vehículos y cerca de 4.000 más en suministros.

Pero también otros costos se han sumado. Según reportes oficiales, al mes estos empleados reportan 17.402 horas extras, lo que tuvo un costo de cerca de 3.000 millones de pesos adicionales el año pasado.

¿Y el servicio?

Más allá de los costos que generaría dejar a esta planta fija, todavía hay dudas sobre qué tan efectivo ha sido el modelo de operación de la empresa.

En el 2013, por ejemplo, los tiempos promedio de respuesta frente a las quejas por facturación, que estaban en 1,38 días hábiles en 2012, subieron a 5,66 días, es decir, la gente debió esperar cerca de 6 días para que le respondan.

Para la vigencia de 2014, la cifra se redujo a 4,17, pero sigue siendo mayor que cuando operaban las empresas privadas.

En el resto de indicadores (ver infografía) la efectividad es similar o algo mejor a cuando el servicio no lo prestaba directamente la EAB. Además, los datos por zonas de atención tienden a variar. Por ejemplo, en el índice de pérdidas por usuario facturado (por fugas, daños, errores de medición o usos fraudulentos) en la zona 4, se están perdiendo 11,28 metros cuadrados, dos más de lo que ocurría en el 2011 y 2012.

De no llegarse a un acuerdo en las negociaciones que se están dando, la decisión podría pasar a manos del Alcalde Mayor. Para algunos asesores de la compañía, esta contratación podría convertirse en un capital político de cara a las elecciones de octubre. Ese es el temor.

Para sindicatos, empleados no serían el mayor gasto

Para Sintraemsdes, uno de los dos sindicatos de la EAB, el declive financiero de la empresa (cuyas utilidades cayeron en un 40 % según análisis de expertos), no se debe al tema de contratación de la retoma y el valor de la nómina, sino al aumento de los costos en contratación y a políticas como la concesión de Tibitoc y el nuevo esquema de recolección de basuras, que propuso la Administración.

Apoyados en un análisis, que presentó el experto economista Aurelio Suárez en la comisión negociadora del sindicato, los agremiados aseguraron que además se están violando derechos de la Convención para subsidiar a los operadores privados de aseo.

“El caso de Aguas Bogotá es el más grave, ya que la EAB-ESP le entrega 77.000 millones para recibir a cambio, no una ganancia, sino una pérdida de 37.000 millones”, expone un comunicado de esta colectividad.

Otra situación que los preocupa es “el descalabro ocasionado a través de Gestaguas por 8.000 millones de pesos de la misma filial”.

De otro lado, argumentan que el valor de los empleados de la ‘retoma’ es inferior al de los ya contratados a término indefinido.

“Los trabajadores de la ‘retoma’ son 1.453, su nómina vale 55.135 millones de pesos. Es decir, cada trabajador de retoma vale 38 millones de pesos al año, en promedio; mientras que los demás trabajadores, contándolos a todos, desde el doctor Merlano para abajo, contando todos los beneficios sindicales, el trabajador está valiendo 128 millones de pesos al año”, escribieron en el comunicado retomando apartes de la explicación de Aurelio Suárez.

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