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Rafael Dezcallar presenta su nuevo libro para niños

El escritor español lanza su trabajo 'El pirata bien educado y sus amigos'.

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16 de junio 2015 , 04:25 p.m.

Nada más “sincero” y a veces “cruel”, como anotaba el escritor argentino Ernesto Sábato, que el comentario de un niño. Ellos no conocen la sutileza ni la discreción. Por eso, uno de los aciertos del libro de cuentos 'El pirata bien educado y sus amigos', del escritor español Rafael Dezcallar, es que son, precisamente, a prueba de niños, en el mejor de los sentidos.

Se trata de historias enriquecidas y probadas a lo largo de muchos años, que o bien el padre del escritor le contó en su niñez o que él se inventó cada noche que tenía que dormir a sus hijos. “Los cuentos que están en el libro son los que les gustaban; los que no funcionaban, los saqué”, anota el autor, que gracias a su trabajo en el área diplomática ha tenido la oportunidad de vivir en varios países, que han nutrido las historias.

Como el cuento de 'El cocodrilo de Yibuti', que relata un paseo turístico familiar por un río, que casi termina en tragedia, cuando el bote se daña y un cocodrilo gigante amenaza con voltearlo, de no ser por un niño que tiene la brillante ocurrencia de meterle en la boca, cuando la abre, la raqueta de tenis que lleva en su maletín.

La historia ‘El cocodrilo de Yitubi’ se inspira en un paseo del autor por África con su familia. Archivo particular

“Hicimos un viaje a Yibuti (África) e hicimos la excursión en barco por una isla cercana, y entonces pasamos delante de un río que era un poco seco, y el barquero me comentó que podía haber cocodrilos. Y esa noche, como todas, tenía que buscar una historia para dormir a los niños y se me ocurrió la del cocodrilo”, anota Dezcallar, autor también de la novela de suspenso Seda negra, en la que aborda los intereses en el petróleo de la región del Cáucaso.

Por eso, cuando piensa en las diferencias de escribir para adultos o para niños, el autor subraya la importancia de saber utilizar el lenguaje, los registros que mejor les llegan y la fantasía.

“Los niños no son tontos, aunque tienen evidentemente menos experiencia. El ámbito de lo que es posible en su fantasía es mucho mayor que el de los adultos, y ese es el privilegio que tienen ellos, de poder vivir más en sus fantasías, que es lo que los cuentos tienen que tratar de explorar y de utilizar al máximo”, explica Dezcallar.

Para ello, pone como ejemplo una imagen muy ilustrativa: “Los animales no hablan, pero ellos representan cosas que en el mundo de los niños se asocian con otro tipo de afectividades, y los animales pueden decir cosas que a los niños les guste escuchar, aunque sepan muy bien que no hablan”, agrega.

De esta manera, en las páginas de este libro, los niños se encontrarán con un simpático científico que se inventa una curiosa manera para que se tomen la sopa y un helicóptero que recoge la ropa del cuarto. O con un dragón volador que invitará a los protagonistas a conocer a dos de sus mejores amigos: un tiburón y un delfín que quieren a los niños.

Y aunque Dezcallar disfruta lo que hace, sabe que la literatura puede ser otro refugio maravilloso. “La literatura abre otra vida. Yo sigo muy contento con la que tengo, pero cuantas más vidas pueda tener, mejor”, concluye. 

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento