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La 'lechuga' vuelve a ser expuesta en Colombia

Luego de estar en el Museo del Prado, la custodia se exhibirá con otras 'joyas' del arte barroco.

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16 de junio 2015 , 04:25 p.m.

¿Qué tiene la Custodia de San Ignacio que hizo que el Museo del Prado la escogiera como su ‘Obra invitada’ durante tres meses? Aparte de sus 9 kilos de oro de 18 kilates, y sus 1.757 piedras preciosas, también está su valor patrimonial, histórico y artesanal, al simbolizar el poderío de la iglesia católica en el siglo XVIII, y la riqueza en oro y esmeraldas de nuestro país.

También, la esclavitud que predominó en la época de la Nueva Granada, cuando hubo un control por parte de los colonos al trabajo orfebre de los indígenas, y se empezaron a explotar yacimientos mineros en el país.

Tras ser visitada por medio millón de personas, en Madrid, la pieza volvió a Colombia y se hizo una revisión a su montaje. “Se quiso cambiar el registro de la sala de tal manera que la gente que no sabe que ahí está la pieza o que la vio hace muchos años, tenga la posibilidad de observarla en un contexto remodelado”, explica Efraín Riaño, director de la Unidad de Artes y Otras Colecciones del Banco de la República.

La ‘lechuga’ fue un encargo de la Compañía de Jesús al orfebre de origen español José de Galaz, quien trabajó en su elaboración, con otras dos personas, durante siete años (de 1700 a 1707). Se exhibía en la celebración del Corpus Christi, una de las más importantes del periodo colonial, explica Sigrid Castañeda, de la Unidad de Artes y otras Colecciones.

Se compone de tres partes: el sol, con 22 rayos ondulados y otros 20 con perlas, donde se guarda la hostia. La segunda es el astil, de donde se agarra para moverla, y la tercera es la base, o peana, con figuras como querubines, hojas de vid y uvas.

En el astil se encuentra la figura de un ángel, de traje verde. “Es interesante, desde su iconografía, porque para la evangelización fue muy importante”, añade Castañeda.

Alrededor de esta se han tejido varios mitos: que durante una de las tres expulsiones que tuvieron los jesuitas estuvo guardada en un sótano, o que el traje del ángel está ‘pintado’ con esmeraldas. Sin embargo, según dice Castañeda, investigaciones recientes han desmentido esto. Especialmente el primero, ya que la pieza, al tener un gran valor, fue resguardada en casa de varias familias prestantes de la época, siempre bajo el cuidado de alguien.

El 31 de julio de 1707, día de San Ignacio de Loyola, la iglesia San Ignacio en Bogotá mostró por primera vez la ‘Lechuga’. Cortesía Banrep Cultural

Esta es una de las pocas que permanece intacta, ya que durante el periodo independentista muchas custodias fueron fundidas. Llegó a la colección del Banco de la República en 1987, luego de que los jesuitas la vendieran. Con el dinero otorgado crearon el Programa por la Paz.

Este miércoles a las 4 de la tarde, en el Museo de Arte del Banco de la República, se realizará un recorrido especial en la sala de custodias y se explicarán los símbolos e importancia de esta y otras piezas, además de cómo fue su paso por la Iglesia de San Ignacio, hasta llegar al su actual casa, el Museo de Arte del Banco de la República.

Entrada libre. Calle 11 n.° 4-21. Bogotá. Tel: 343-1316.

Una pieza para no dejar de admirar

Elaborada durante siete años, desde 1700 hasta 1707 por el orfebre José de Galaz y dos más, la custodia de San Ignacio es toda una joya: 9 kilos de su peso son en oro de 18 kilates. Está adornada por 1.485 esmeraldas, 62 perlas barrocas, traídas desde Curazao, 168 amatistas, 28 diamantes, 13 rubíes y un zafiro.

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