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Pékerman tuvo que patear el tablero

Venezuela presionó a Colombia en su campo. Los cambios no sirvieron para cambiar la historia.

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14 de junio 2015 , 09:28 p.m.

Cómo se le complica a Colombia el juego cuando un equipo lo aprieta, raspa y le quita espacios. No es la primera vez que Venezuela deja sin nada al equipo de Pékerman. Y ya le pasó también en el Mundial con Brasil. (Lea aquí: Venezuela dio el batacazo venciendo 0-1 a Colombia en la Copa).

Tal como lo hizo César Farías en aquel partido de eliminatorias del 26 de marzo de 2013, Noel Sanvicente, el ahora técnico de Venezuela, le complicó el juego a Colombia al presionarlo en su propia cancha, hacer que los jugadores más peligrosos de Colombia estuvieran más cerca de su arco que del contrario.

Y lo hizo a las buenas y también a las malas. Tal como Brasil en Fortaleza: recordemos que ese juego de cuartos de final del Mundial fue el que más infracciones tuvo en todo el torneo: 31 de los brasileños y 23 de los colombianos. Este domingo no se pegó tanto, pero sí lo suficiente para complicar: Venezuela cometió 24 faltas.

Al gran trabajo táctico del rival, hay que sumar los bajos rendimientos individuales de los colombianos. James Rodríguez tuvo una poco común falta de precisión en los pases. Otros, como Pablo Armero y Camilo Zúñiga, se vieron faltos de fútbol. Y otros, directamente, no entraron en el juego, como Radamel Falcao, que no tuvo un solo remate al arco en 90 minutos. Eso sirvió, además, para que Venezuela se tomara confianza en el primer tiempo e hiciera daño por las bandas, con la salida de Ronald Vargas y de Alejandro Guerra.

Colombia quiso jugar un poco más adelante en la segunda etapa. Pero el gol de Salomón Rondón, que, increíblemente, nace de un saque de banda y de un error de concentración de la defensa, obligó a Pékerman a patear el tablero.

Como pocas veces ocurre, Pékerman sacrificó la defensa. Sacó primero a su volante de marca, Carlos Sánchez, para meter a Edwin Cardona, a quien le costó ubicarse dentro de la cancha. Al comienzo, parecía jugar en la misma zona en la que estaba Edwin Valencia, pero después terminó jugando varios metros más arriba, con lo que creó algo más de peligro. Y luego, desarmó la línea de cuatro zagueros al sacar a Armero y meter a Jackson Martínez. Zúñiga cambió de perfil y pasó a ser lateral zurdo, y Cuadrado retrocedió a la zaga. En el papel, porque ambos jugadores buscaban, casi por instinto, la posición que normalmente ocupan.

Venezuela no cambió su libreto. Incluso, Gabriel Cíchero, que normalmente es defensor, entró a jugar como volante para no cambiar fundamentalmente el esquema. Así, con orden, con fortaleza y entrega, el equipo de Sanvicente hizo aterrizar las ilusiones colombianas.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes