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La belleza femenina como verdugo

Jorge Zepeda presentó en el país su nuevo libro, con el que ganó el Premio Planeta de Novela.

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13 de junio 2015 , 04:59 p.m.

Una escena dantesca le dio al periodista y escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson el título de su novela más reciente (Milena o el fémur más bello del mundo), con la que ganó el Premio Planeta de Novela 2014. La primera vez que lo recibe un mexicano en más de 60 años de existencia del galardón.

Zepeda cuenta que Milena, la protagonista de esta novela negra, vive detrás de un cementerio medieval, de una pequeña aldea croata. A la niña, que debe cruzar todos los días ese campo santo de camino a su escuela, le llama la atención cómo uno de los pasatiempos preferidos de los niños de la población es sacar de las tumbas viejas los huesos para jugar a las espadas.

“Ella, que tiene una hermosura inusual y unas largas piernas, cabila, diciendo: ‘yo tengo que salir de esta miserable aldea, no sea que un día los niños jueguen a Darth Vader o a D’Artagnan con mi fémur’ ”, anota Zepeda, economista, sociólogo y columnista político, fundador de cabeceras como Siglo 21 y Público.

La dolorosa historia de la protagonista, que es reclutada cuando está próxima a cumplir los 17 años en una red internacional de proxenetismo que la lleva a Marbella, en el sur de España, le permite a Zepeda reflexionar sobre este flagelo de la globalización.

“A mí me interesaba hacer una novela que, si bien fuese policiaca, también me presentara el reto, como autor, de afrontar el caso de un ser humano en una situación absolutamente límite”, agrega el escritor, que se inspiró para el libro en el caso real de una venezolana, que había logrado escapar de estas redes y que conoció en una casa de refugio, en el ejercicio de su trabajo periodístico.

“Había sido violentada y golpeada, y lo peculiar es que en el momento en que yo la vi era quizás el ser humano más hermoso que yo hubiera visto, que al mismo tiempo estaba luchando por su vida. En ese momento pensé que si probablemente no hubiese sido bendecida con ese atributo, su vida habría sido más feliz y probablemente estaría en su pueblo”, explica Zepeda, doctor en Ciencias Sociales de la Sorbona (París).

El autor comenta, sorprendido, esta paradoja de que el avance de la humanidad, en lugar de haber acabado con una práctica anacrónica, la ha incrementado a niveles nunca imaginados.

“Saliéndome un poco de la novela, uno pensaría que la esclavitud sexual, que es la versión más infame que pueda tener la industria del sexo, tendría que ver con el pasado. Y ha sucedido exactamente todo lo contrario: las redes de tráfico se han hecho internacionales y han fecundado el fenómeno multiplicándolo. En este momento, el tráfico de personas disputa el segundo lugar con las armas, como el negocio más remunerativo, después de las drogas, que ocupa el primer lugar a nivel internacional. Por eso, en la novela, uno de mis personajes dice: ‘la droga la puedes vender una sola vez, a una mujer la vendes todas las noches’ ”; dice Zepeda.

Un diálogo con Larsson

Un título largo, una portada que parece la continuación de la trilogía Millennium, de Stieg Larsson, y una historia de suspenso, con periodistas detectives, denotan algún interés del autor, bien sea de admiración o de diálogo con el fallecido autor sueco.

“Yo traía la espina clavada desde hace muchos años de hacer una novela, pero es cierto que cuando leí Millennium me gustaron muchísimo algunas cosas, y dos o tres cosas no tanto”, anota el autor, y resalta que su cercanía con las salas de redacción de los diarios, por más de 25 años, le despertaba algunas dudas del mundo que vendía el sueco.

Tenía claro que una historia parecida, enmarcada en el universo latinoamericano, sería muy distinta. “En la mitad de la lectura de Larsson comencé a pensar en cómo sería este ejercicio en nuestra región. Por eso es que a mí me gusta decir que a lo mejor sí hay una influencia de Larsson, pero en un código tropicalizado en el mejor de los sentidos porque, en efecto, con Larsson las cosas son muy frías: no hay música, no hay color, no hay sabores, lo que comen son siempre sándwiches y café frío, y el sexo es como lavarse los dientes”, anota con ironía.

En esa línea, la novela, en lugar de tener el tradicional detective policiaco o el Sherlock Holmes deductivo, invita a escena a una especie de detective colectivo, conformado por tres personas.

“Hacer una novela policiaca en un país como el nuestro le presenta a cualquier autor un desafío. En mi país sería imposible pensar en un funcionario judicial honesto capaz de investigar a sus propios jefes. Entonces, yo tuve que pesar en un detective de enorme poder capaz de enfrentarse a estos demonios sueltos. Así creé un grupo formado por tres personas: el director de un periódico importante del país, una presidenta del principal partido de oposición y el exdirector de los servicios de inteligencia, una verdadera potencia en materia de seguridad, con una empresa muy grande de América Latina. Y juntos afrontan la situación que vive Milena y están en condiciones de enfrentar a estos demonios. Era la única manera en que yo podía hacer un thriller relativamente realista”, concluye el escritor, que ya está en conversaciones para llevar el libro a la televisión o al cine.

Experimento narrativo en primera persona

Mientras que la trama avanza, se superpone un segundo nivel de narración, con el que experimenta el autor, consistente en unos textos cortos que escribe Milena, la protagonista. “Son confesiones en primera persona de hombres y sus razones por las cuales acuden a una prostituta. En realidad, en la trama son los apuntes de lo que Milena va haciendo o de lo que ellos le dicen para justificarse. Así, Milena construye una tipología del sádico, el cínico y hasta el romántico. “Para mí representó una especie de ajuste de cuentas de las cosas que he escuchado de mis amigos para acometer algo que, en el fondo, no querrían que su hija o su hermana hicieran. Pero, cuando los confronto, el argumento de ellos no funciona”, dice Zepeda.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento