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Nueva Miss Japón, criticada por ser 'negra'

De madre japonesa y padre afroestadounidense, Ariana nació y creció cerca de Nagasaki.

12 de junio 2015 , 08:48 p.m.

Antes de ser elegida como Miss Universo Japón, Ariana Miyamoto no estaba segura de poder participar en el certamen internacional de belleza mas importante del mundo.

Su condición de ‘haafu’, o mitad japonesa, generaba dudas en torno a si era apta o no para representar a su país. Sin embargo, el entusiasmo y apoyo de sus seguidores lograron que fuera coronada como la mujer mas hermosa de su país.

Al principio yo no quería competir”, dijo Miyamoto a la cadena CBS. “Luego, un amigo que también era birracial se suicidó. Fue entonces cuando decidí que tenía que hacer algo con respecto al sufrimiento que él había tenido que vivir”.

Ariana nació hace 21 años en la ciudad portuaria de Sasebo, cerca de Nagasaki, donde su madre conoció a Bryant Stanfield, un afroamericano asignado a la base naval que Estados Unidos tiene en el puerto. A pesar de tener la nacionalidad, hablar fluidamente y escribir en el idioma japonés a la perfección, Miyamoto ha sido victima de matoneo durante toda su vida por no ser “pura”.

Algunos de mis compañeros me decían negra”, confesó durante una entrevista con MailOnline después de ser elegida como la mujer que representará a Japón en Miss Universo el próximo año.

“Había ocasiones en las que me tiraban basura y una vez me lanzaron un borrador de tablero”.

El proceso de elección y coronación de Miss Universo Japón puso a Miyamoto bajo la luz pública, creando una ventana aún mayor para la publicación de críticas y mensajes racistas en las redes sociales.

Japón es un país con una sociedad homogénea en donde solo el 2 por ciento de los bebés nacen de padres mixtos.

Esto ocasionó que un puñado de japoneses conservadores se preguntaran cómo era posible que una ‘haafu’ los representara en un certamen de tan alta categoría.

A muchas personas en Japón les gustaría la idea de desarrollar una identidad monoracial y monocultural, especialmente aquellas personas neoconservadoras y de derecha”, señaló Toshio Miyake, profesor de Estudios Japoneses de la Universidad Ca’Foscari de Venecia.

“Miyamoto sabía que iba a recibir fuertes críticas y creo que el haber participado fue algo muy significativo, no solo para las personas de raza mixta, sino también para aquellas personas que se consideran “normales” en el país.

Definitivamente la apoyo”, dijo Yuki Yonaguni, una estudiante de la Universidad Kansai Gaidai en Osaka. “Haber sido seleccionada en un proceso en el que los jueces son duros es prueba de que ella es japonesa. Creo que se debería hacer un mayor énfasis en quiénes somos y no en cómo nos vemos”.

No obstante, una usuaria japonesa de Twitter dijo: “¿Está bien elegir a una ‘haafu’ para representar a Japón? A veces los criterios que utilizan para escoger a Miss Universo son un poco misteriosos”. No ha sido la única japonesa en expresar comentarios similares. Otros cibernautas nipones atacaron a Miyamoto de forma más directa: “Tiene demasiada sangre negra para ser japonesa”, dijo uno. Y otro: “Me siento muy incómodo con el hecho de que ella esté representando a Japón”.

Después de la coronación, la joven se presentó ante unos periodistas locales diciendo que había nacido y había sido criada en Nagasaki, y que “a pesar de no parecer japonesa por fuera, por dentro tenía muchas cosas japonesas”.

También le dijo a Rocket News 24 que “la competencia mundial iba a ser dura, pero que creía en sí misma, y que seguiría entregando lo mejor”.

Los próximos siete meses, previos a la elección y coronación de Miss Universo en 2016, estarán llenos de retos para Miyamoto. La joven –quien ya es vista como un modelo a seguir por muchos japoneses de raza mixta– aprovechará la posición que tiene actualmente para luchar en contra de la discriminación racial en Japón.

“Quiero comenzar una revolución”, le dijo Miyamoto a la agencia AFP. “No puedo cambiar las cosas del día a la mañana, pero en 100 o 200 años quedarán muy pocos japoneses de raza pura, entonces tenemos que empezar a cambiar nuestra forma de pensar”.

MATEO HERRERA
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