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Justicia francesa absuelve a Strauss-Kahn en proceso por proxenetismo

Tribunal Correccional de Lille lo liberó de esos cargos. Prostitutas terminaron salvándolo.

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12 de junio 2015 , 06:24 a.m.

Un tribunal francés absolvió este viernes al ex director general del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn del delito de “proxenetismo agravado”, una decisión que pone fin a una serie de escándalos sexuales que acabaron con su carrera política.

El exministro socialista de 66 años se mostró impasible durante la audiencia y sólo asintió con la cabeza cuando el juez lo declaró no culpable.

La justicia había imputado a Strauss-Kahn y a otras 13 personas por “proxenetismo agravado” a raíz de unas fiestas libertinas organizadas con prostitutas en Lille, Bélgica y Washington, donde residía el político francés cuando dirigía el FMI.

DSK, como se lo conoce en Francia, nunca negó su participación en esas fiestas, pero sostuvo siempre que ignoraba que las mujeres que participaban en ellas fueran prostitutas contratadas por sus amigos.

Durante el juicio celebrado en febrero, el fiscal había pedido la absolución “pura y simple” del exdirector al considerar que no había pruebas contra él y que dos de las prostitutas que lo acusaban habían retirado sus denuncias por el mismo motivo.

Tras haber absuelto a siete de los imputados, incluido el dueño de varios prostíbulos en Bélgica conocido como Dodo la Saumure, el tribunal consideró que DSK no era el instigador de las fiestas con prostitutas.

En Francia, recurrir a los servicios de una prostituta no es ilegal, pero incitar u organizar su trabajo es considerado proxenetismo, que sí es estimado como un delito.

La absolución de Strauss-Kahn pone fin a cuatro años de escándalos relacionados con una sexualidad que él mismo calificó de “más ruda de lo normal”. El primero de ellos se remonta a finales de 2008, cuando se supo que una exempleada del FMI, Piroska Nagy, había tenido una relación con el entonces director general; ella solo conservó su puesto tras presentar disculpas públicas.

En el 2011, una periodista francesa, Tristane Banon, acusó a DSK de intento de violación en 2003 y presentó una denuncia contra él, que se desestimó meses después. La carrera política de Strauss-Kahn, entonces gran favorito para acceder a la presidencia francesa, saltó por los aires en mayo del 2011, cuando una mucama del hotel Sofitel de Nueva York, Nafissatou Diallo, lo acusó de violación.

El mismo año su nombre apareció entre los sospechosos del caso de las fiestas libertinas de Lille, Bélgica y Washington. En marzo del 2012 se le imputó por “proxenetismo agravado”.

Durante las audiencias Strauss-Kahn no pareció nunca desestabilizado y asumió sus gustos por el sexo libertino, pero dijo tener aversión por el recurso a las prostitutas. DSK quedó limpio de la amenaza de una condena potencial de hasta 10 años de cárcel y 1,5 millones de euros.

De tener perfil de presidenciable a eterno sospechoso

De mente brillante e intimidad tortuosa, Dominique Strauss-Kahn era el hombre llamado a presidir Francia al comienzo de esta década y devolver a los socialistas el Elíseo, pero los tribunales, que nunca llegaron a condenarlo, acabaron con una carrera que no atisbaba límites.

De familia acomodada, Strauss-Kahn nació hace 66 años en el suburbio parisino de Neuilly-sur-Seine. Graduado en la prestigiosa Sciences Po y doctor en Economía por la Universidad de París X, se fraguó una reputación como un riguroso economista. Más allá de sus aptitudes, quienes entonces lo frecuentaban coinciden en que si algo lo distinguía era su gran capacidad de seducción con las mujeres.

Militó en el Partido Socialista desde los 27 años, fue ministro de Industria entre 1991 y 1993, luego se convirtió en ‘superministro’ de Economía, Finanzas e Industria entre 1997 y 1999. Entonces comenzaron sus incontables líos judiciales, como el llamado “caso Mnef”, en el que se le investigó por supuesta falsificación.

Sus problemas no mermaron con su ascenso a la cúspide del FMI en 2007, donde debió enfrentar la crisis financiera. Tiempo después, una vez asentado en Washington, iniciaron los líos de faldas.

AFP Y EFE