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El mundo apoya la paz mientras guerrillas aumentan actos 'terroristas'

Durante su visita a Bruselas, Santos llamó la atención sobre el inició de los diálogos con el Eln.

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11 de junio 2015 , 11:36 p.m.

A las seis de la mañana del jueves ocurrieron dos hechos aparentemente contradictorios en Bruselas (Bélgica) que tuvieron que ver con Colombia: por un lado, 61 países de la Unión Europea (UE), Latinoamérica y el Caribe pedían a las guerrillas colombianas (Farc y Eln) tomarse la búsqueda de la paz en serio, pero por del otro el presidente Juan Manuel Santos calificaba de “terroristas” e “irracionales” algunas acciones de estos grupos.

Lo primero ocurrió al término de la cumbre UE-Celac, a la que concurrieron 61 líderes de gobiernos europeos y de América, y en la que el tema de la paz en Colombia volvió a ponerse en el primer lugar del orden del día.

Los gobernantes de estas naciones hicieron un llamado a las Farc para que apuren las negociaciones y se comprometan a poner fin a sus acciones de fuerza, y al Eln le pidieron que entre en negociaciones serias que permitan acabar con el conflicto armado.

El apoyo de los gobiernos de 61 países al proceso de La Habana supone uno de los respaldos políticos más importantes que se haya dado en bloque a la búsqueda de la paz en Colombia, pero también es un pedido a las guerrillas para que pongan fin a sus acciones criminales.

Pero en la misma sala en que se daba ese apoyo político para buscar el fin del conflicto en Colombia, algunos líderes mundiales le preguntaban al presidente Santos que les explicará qué ventajas militares les daba a los insurgentes derramar crudo (cerca de 200 carro tanques en Putumayo) para contaminar ríos y quebradas y derribar torres de energía y dejar sin ese recurso a miles y miles de familias pobres, como ha ocurrido en Caquetá y Nariño.

“¡Ninguna¡”, les respondió Santos, según relató el mismo mandatario a los periodistas. Y, visiblemente indignado, calificó esos hechos de la guerrilla como “irracionales” y “terroristas”. Dijo que esas acciones de la guerrilla merecen la condena de las comunidades afectadas, de todo el país y de la comunidad internacional. “Y si están pensando que así se hace la paz, están equivocados de cabo a rabo”, enfatizó.

Ante el requerimiento de tantas naciones a las guerrillas para que asuman un compromiso serio con la búsqueda de la paz, Santos le reiteró a la insurgencia que “la paciencia de los colombianos no es infinita” y que “hay que acelerar los resultados del proceso”, porque en estas condiciones el tiempo se vuelve determinante.

El caso del Eln tuvo un capítulo especial, no solo por el llamado que hicieron los 61 países, sino por la preocupación que mostró el mismo presidente Santos. El mandatario lamentó que ese grupo ilegal haya dilatado iniciar un proceso formal de negociaciones por no poder avanzar en un punto crucial como la “dejación de las armas”.

Santos dijo que las exploraciones se han enfrascado en ese tema, pero advirtió que no se puede tolerar que se haga política sin dejar las armas. “Por ningún motivo vamos a aceptar nada distinto”, puntualizó.

Casi de manera contradictoria, la búsqueda de la paz con las guerrillas tiene por un lado uno de los apoyos “más importantes” que jamás se habían podido lograr con la comunidad internacional, pero al mismo tiempo unas dinámicas “terroristas” e “irracionales” como la voladura de infraestructura energética que deja a miles de familias sin luz y miles de barriles de petróleo echado a las fuentes naturales de agua, como lo recalcó el propio presidente Santos.

Edulfo Peña
Enviado especial de EL TIEMPO