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Así era Christopher Lee, la cara más famosa de Drácula

El actor deja un legado destacado por grandes sagas y una vida 'de película' fuera de las cámaras.

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11 de junio 2015 , 10:12 p.m.

A Christopher Lee solo le faltó interpretar a Don Quijote. Fue el sueño que no pudo cumplir este hombre, considerado uno de los artistas más grandes del cine, no solo por sus 1,96 metros de estatura, sino porque fue de los pocos que actuaron en algunas de las sagas más importantes del séptimo arte y se convirtió en la imagen más famosa en todo el mundo del conde Drácula.

A Lee, quien falleció el domingo pasado, pero cuya partida se oficializó solo ayer, se lo llevó una afección respiratoria en una habitación del hospital londinense Chelsea & Westminster.

Hasta los 93 años nunca paró de trabajar. Fue el famoso Saruman, antagonista en la saga de El señor de los anillos; Francisco Scaramanga, el enemigo del agente secreto James Bond en The Man with the Golden Gun, y el famoso Conde Dooku, en el Episodio II y el Episodio III de la popular saga de Star Wars, entre otras producciones.

Sin embargo, su gran aporte al cine fue la interpretación del conde Drácula, el famoso vampiro de Bram Stoker, al cual Lee le dio un nuevo y terrorífico rostro e identidad (sucedió nada menos que al célebre Bela Lugosi). Sin duda, fue ese papel el lo que lo convirtió en ícono del cine fantástico y de terror.

“Su gran aporte al cine es que llevó a un nivel superior películas que, en esencia, podrían ser consideradas inferiores, pero que ganaron estatus gracias a su presencia escénica y un invaluable compromiso de trabajo como actor. Él solo sostuvo muchas de las cintas de Drácula que lo hicieron famoso”, dice el crítico de cine Juan Carlos González.

Lee llamó la atención de los seguidores del terror porque se alejó de la estela melodramática y teatral que dejó Lugosi, quien fue el primero que se hizo famoso al interpretar al personaje.

Lee le impregnó un aire más impactante, visceral y erótico, eso sí, sin perder una elegancia especial con el uso de capa y el inolvidable maquillaje que incluía dientes caninos que goteaban sangre.

Así, alcanzó el éxito comercial y el reconocimiento mundial de la Hammer Films, la productora que lo acogió hasta finales de los años 70.

Con el cine en la sangre

La ruta del cine apareció en su vida luego de sortear diferentes caminos que, sin embargo, siempre estaban ligados de un modo u otro al ambiente artístico. Fue una vida marcada por episodios que tenían un halo de aventura a su alrededor.

Christopher Lee nació el 27 de mayo de 1922 en Londres, en el seno de una familia acomodada: su padre, Geoffrey Trollope Lee, fue parte del Regimiento de la Guardia Real Británica.

Aquí, como Dooku, en la saga de Star Wars. Archivo particular.

Su mamá era la condesa Estelle Mari Carandini di Sarzano, quien, luego de divorciarse de Geoffrey, se casó con el banquero Harcourt Rose, tío del escritor Ian Fleming, el creador de James Bond.

Pese a este contexto familiar acaudalado y a su activo protagonismo en la Segunda Guerra Mundial, Lee decidió apartarse de la posibilidad de una vida rutinaria, para lo cual se dejó llevar por un amor incondicional por la actuación y el teatro.

Fue piloto de guerra y agente de operaciones especiales y misiones secretas, pero terminó como figurante en pequeñas piezas teatrales poco después de terminada la guerra.

Era un hombre gigantesco, que no se dejó hacer sombra de otros y que encontró su nicho en el cine de horror.

Hubo un episodio insólito cuando rodó El señor de los anillos: La comunidad del anillo, del, realizador Peter Jackson, en el que el director le preguntaba cómo se imaginaba el grito de un personaje al ser apuñalado y él respondió: “No tengo que imaginármelo”, haciendo una clara referencia a sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial.

Poseía una voz potente y profunda, lo que fortaleció su trabajo en las tablas, el cine y hasta en algunos videojuegos.

“Era como esos mitos del cine de presencia siniestra e inolvidable”, agrega el crítico de cine Mauricio Laurens.

Por eso, no fue extraño que pasara de algunas apariciones esporádicas y sin mucha importancia en el cine a finales de la década de los 40, a forjar una carrera en la productora Hammer, que desde los 50 y hasta su decadencia, a finales de los 70, se convirtió en la máquina de miedos más importante del cine.

Este actor hizo más de diez películas del famoso vampiro, pero es importante recordar también que uno de sus primeros papeles, curiosamente, fue el de Frankenstein, monstruo que le hacía competencia al conde de Transilvania.

Así, integró el trío más famoso de las producciones del género junto a figuras del terror como el famoso actor Lon Chaney, quien encarnó al Hombre Lobo, y Vincent Price, que se forjó una carrera como protagonista de las creaciones lúgubres de Edgar Allan Poe. Todos lucharon en la pantalla por ser los amos del terror cinematográfico, pero fuera de ellas eran amigos cercanos.

Lee, incluso, hizo el papel de Sherlock Holmes, el famoso detective creado por sir Arthur Conan Doyle. Con ello, se dio el lujo de interpretar en la gran pantalla a tres de los grandes personajes de la ficción literaria.

Pasó por todos los géneros y hasta fue capaz de mantener esa presencia hipnótica en Dracula: Prince of Darkness, Dracula Has Risen from the Grave (1968), Taste the Blood of Dracula (1969) y Scars of Dracula (1970), en las que no pronunciaba una sola palabra, pero seguía causando miedo.

Hizo dramas, cintas de ciencia ficción, producciones de aventuras y uno que otro bodrio de bajo presupuesto, y alcanzó 281 producciones entre largometrajes y series de televisión.

Una de las interpretaciones inolvidables de su carrera fue la de Francisco Scaramanga, el villano de El hombre de la pistola de oro (The Man with the Golden Gun), en el filme del agente secreto James Bond rodado en 1974 y con Roger Moore como protagonista.

La cuenta oficial en Twitter de la franquicia de James Bond envió un mensaje de condolencia al saber de su deceso: “Estamos tristes por conocer que sir Christopher Lee, que encarnó a uno de los mayores villanos de Bond, ha fallecido”, publicó.

“Fue un hombre que se conectó con las nuevas generaciones, nunca perdió vigencia y siempre trabajó en la idea de reinventarse a pesar del paso del tiempo”, explica Juan Carlos González al referirse a su legado en la industria cinematográfica.

“Uno de los directores que lo acogieron en su madurez fue Tim Burton, y con sus participaciones en trilogías como El señor de los anillos y dos filmes de la saga de Star Wars demostró a la industria que podían confiar en él”, agrega González.

Cuando supo de la producción cinematográfica basada en la famosa saga literaria de J. R. R. Tolkien, Lee nunca ocultó su deseo de ser parte de esa superproducción y trató de quedarse con el papel de Gandalf, un mago poderoso, pero al final tuvo el papel de Saruman, el antagonista en esa épica cinematográfica.

No era para menos, pues Lee era un fanático incondicional de El señor de los anillos y fue el único de los actores de la producción que conoció personalmente a Tolkien (1892-1973). El propio actor recordó en una ocasión cuando se encontró con su ídolo.

“Estábamos sentados hablando y tomando una cerveza cuando alguien dijo: ‘Parece que alguien entró’. Era el profesor Tolkien, y yo estuve a punto de caerme de la silla. Yo ni siquiera sabía que él estaba vivo. Era un hombre de presencia benigna, que fumaba pipa y entró como un compatriota con tierra en sus zapatos. Era un genio, un hombre con un increíble conocimiento e intelectual (...); yo me arrodillé”, fueron las palabras del actor, que tenía como rito releer sus libros cada año y hasta recitar de memoria algunos de sus pasajes.

Siempre le encantó analizar el lado perverso del ser humano pero desde una perspectiva artística.

“Las personas bondadosas que persisten en ser nobles pueden llegar a ser bastante aburridas (...) Hay un lado oscuro que todos llevamos dentro y es un aspecto que domina. Creo que hay una gran tristeza en los villanos”, explicó una vez en una entrevista con el diario británico The Guardian.

En lo personal, se dice que fue amable y que forjó una familia feliz y funcional junto a su esposa, la exmodelo danesa Birgit Kroencke y su hija Christina Erika, de 52 años.

Consiguió el papel del malvado Saruman en La trilogía de El señor de los Anillos, de Peter Jackson, además fue el único actor de los filmes que conoció al escritor J.R.R. Tolkien. Archivo particular.

Precisamente, ellas decidieron no dar a conocer el deceso del actor el pasado domingo, para afrontar primero su duelo en familia.

En 2009, Lee recibió la orden de caballero por su aporte cultural.

Entregado al metal

No contento con su carrera como actor, también exploró una faceta como vocalista, al grabar los álbumes de heavy metal Charlemagne: By the Sword and the Cross (2010) y Charlemagne: The Omens of Death, con la producción de Richie Faulkner, guitarrista de la banda Judas Priest. El año pasado lanzó el disco Metal Knight, una oda de amor con guitarras fuertes y tono épico alrededor de la imagen de Don Quijote de la Mancha, a la par con canciones navideñas ajustadas a ese género musical, como Darkest Carols o Faithful Sing.

“El disco, inspirado en Don Quijote, se hizo porque creo que es el personaje de ficción más ‘metalero’ que conozco. Él solo está tratando de cambiar el mundo, sin importarle las consecuencias personales. Es un hombre mayor, lleno de atrevimiento y valentía, de determinación, romanticismo y sueños”, aseguró el actor en un video publicado en YouTube.

Christopher Lee nunca estuvo nominado ni ganó un premio Óscar (sí un Bafta, el equivalente británico, en el 2011, por su carrera), pero cientos de festivales de cine fantástico reconocieron su trabajo, y siempre fue respetado como actor y artista integral.

“Él fue único en su especie”, fue lo primero que atinó a decir Tim Burton, quien trabajó con él en películas como Sleepy Hollow y Charlie y la fábrica de chocolate. “Fue una verdadera leyenda, a la que tuve la fortuna de poder llamar amigo. Continuará inspirándonos a mí y, estoy seguro, a muchos otros, durante generaciones”.

Al conocerse la noticia de su deceso, el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, se pronunció. Lo definió como “titán de la era dorada del cine" y un “distinguido veterano de la Segunda Guerra Mundial”.

Los actores jóvenes que compartieron cartel con Lee también destacaron sus cualidades personales: Elijah Wood, el protagonista de El señor de los anillos, afirmó que era un “hombre extraordinario” y un actor “icónico”.

Su abultado currículo también generó varios datos llamativos, entre ellos curiosos reconocimientos de los Guinness World Records como el de ser el actor más alto en un papel protagónico, que compartió con Vince Vaughan, y el actor con más peleas de espadas en su carrera, 17, contando por supuesto las láser de Star Wars.

Tal vez la marca que más hacía eco a su carrera fue la que obtuvo en el 2008, cuando un software desarrollado por la Universidad de Virginia determinó el actor más conectado del mundo, por haber trabajado en más de dos centenas de producciones. La página Internet Movie Data Base, considerada la biblia de datos del cine, sostuvo en ese momento que “Lee estaba en el centro del universo de Hollywood”. Solo le faltó trabajar en la serie de televisión Game of Thrones, dirían muchos de sus fanáticos de este actor que, ahora sí, alcanzó la inmortalidad.

Millones de amantes del cine del género oscuro siguen de luto al saber que su inmortal héroe no murió a causa de una de las tantas estacas de utilería que le clavó su colega y amigo Peter Cushing, durante el rodaje de una de sus exitosas producciones.

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