Fusagasugá, relatos desde el primer Banco de Leche Humana de Colombia

Fusagasugá, relatos desde el primer Banco de Leche Humana de Colombia

Allí se puso la primera piedra de esta iniciativa que ha salvado la vida de cientos de bebés.

notitle
10 de junio 2015 , 04:45 p.m.

Luego de ser pasteurizada la leche es sometida a una prueba para determinar que no hay presencia de bacterias.

El lugar es pequeño, apenas 3 por 6 metros reducidos a paredes blancas, equipos de acero, neveras, utensilios de laboratorio y envases de vidrio con un líquido que varía entre las tonalidades del blanco y del amarillo. El ambiente es frío, aséptico.

De Pilar Camacho, Catalina Riveros, Hermelinda Porras, Yuliana Zambrano, Carmen Gutiérrez, Pilar RamirezMartha Camargo apenas se reconocen sus siluetas. Están cubiertas de pies a cabeza por batas médicas que apenas dejan ver sus ojos. Su trabajo es milimétrico, riguroso. Una gota de más, un grado centígrado menos y todo el trabajo se echa a perder.

Las cuatro mujeres hacen parte del equipo de profesionales a cargo del primer Banco de Leche Humana que se creó en Colombia y que funciona desde febrero de 2012 en el cuarto piso del Hospital San Rafael de Fusagasugá, Cundinamarca, a una hora de Bogotá.

Hasta ese lugar, y hasta esas manos, han llegado unos 904 litros de leche materna entregada por más de 481 madres de la región, que voluntariamente han decidido donar los excedentes de leche que sus bebés no consumen.

Y es en ese lugar donde –luego de un proceso en el que se determina la calidad físicoquímica del producto, se descarta la presencia de contaminantes, se pasteuriza el líquido y se lleva un estricto control de calidad– aquella leche materna es puesta a disposición de la unidad neonatal del hospital de Fusagasugá, para suministrarla a bebés prematuros o con bajo peso al nacer (menos de 2.500 gramos) que ya suman más de 1.100 niños menores de seis meses beneficiados.

Martha Camargo, directora de Bancos de leche en Cundinamarca y quien fue la gestora de esta iniciativa con el respaldo del Instituto Fernandes Figueira de Brasil –país líder en el tema en Suramérica con 210 bancos de leche en funcionamiento y 25 países que han replicado su ejemplo– explica que la captación de las donantes se realiza desde las consultas prenatales.

Esos espacios son aprovechados por el equipo para capacitar a las futuras madres en higiene, beneficios de la lactancia, extracción, almacenamiento de la leche y donación de los excedentes. La ganancia es doble: las mujeres no solo aprender a crear un banco de leche en sus casas sino que pueden beneficiar a otros niños cuando producen más de los que sus hijos consumen.

“Para que una mujer se convierta en donante debe ser una madre saludable, tener al día todos sus exámenes de control, haber recibido la capacitación en extracción y conservación de la leche y sobre todo tener un hijo con buen peso y un crecimiento adecuado”, señala Camargo.

 

Sobre los temores por el riesgo de transmisión de enfermedades y virus, como el VIH/Sida, que pueden preocupar a los padres de los niños que se benefician, Camargo explica que a la leche captada se le realiza un riguroso tratamiento que garantiza su inocuidad para ser suministrada al paciente sin peligro alguno.

Por su parte, a aquellas mujeres que deciden unirse al programa se les entrega un kit que consta de frascos esterilizados, gorro y tapabocas para garantizar la higiene. Para hacer más cómodo el proceso, además de la Sala de Lactancia Materna con la que cuenta el Hospital San Rafael, existe un servicio de recolección a domicilio que les permite a las madres entregar su donación en la intimidad de su hogar.

“Las madres deben congelar inmediatamente la leche en su nevera, aislarla de otros alimentos y no romper la cadena de frío en ningún momento. Cada frasco se identifica con los datos de la donante para garantizar la trazabilidad del producto”, explica Camargo.

La iniciativa ha sido esencial para combatir la tasa de niños con bajo peso al nacer que registra Cundinamarca (105 por cada mil nacidos vivos) y que se debe, entre otras causas, a embarazos adolescentes, en mujeres mayores de 35 años o con sobrepeso.

Magda Ballén, de 37 años y madre de David Andrés, asegura que le debe la vida de su hijo al programa.

Tras sobrellevar un embarazo de alto riesgo, su hijo nació de 36 semanas con 2.080 gramos de peso. Sin embargo, gracias al Banco de Leche Materna, el niño pudo ser alimentado y logró ganar más de 300 gramos en menos de 8 días de hospitalización. “Cuando supe que mi hijo podía recibir leche de otras mujeres sentí un gran alivio. Cada dos horas le daban 45 centímetros cúbicos y eso le permitió subir de peso rápidamente. Hoy tiene un año y cinco meses y es un bebé totalmente saludable”, cuenta Magda.

 

Los bebés de Magda Ballén y Angie Tabares fueron beneficiados de este banco.

Muy cerca está Angie Tabares, madre de Michelle Sofía. Su hija nació de 32 semanas con un peso de 2.050 gramos. “Ella era muy pequeña y débil. No podía succionar de mi pecho así que los primeros 24 días de su vida se alimentó con el apoyo del banco de leche”, dice Angie.

Ejemplos como estos abundan por montones pero también queda el otro lado de la moneda: el de aquellas mujeres a quienes se les debe que niños como Michelle Sofía o David Andrés hayan sobrevivido a esos difíciles primeros días de vida.

A escasas cuadras del hospital, está el hogar de Johana Cruz y Miguel Garzón. Cuando su hija Salomé tenía apenas tres meses de nacida, su madre se convirtió en una de las donantes más activas del hospital. En una sola recogida domiciliaria, que se realizaba en un promedio de dos veces por semana, Johana llegaba a entregar de ocho a 13 frascos de leche de 250 milímetros cada uno. “La cuestión era donarla o botarla, pero cuando uno es padre es más sensible ante las necesidades sociales así que no importaba invertir media hora del día en almacenarla con todas las medidas de higiene para el beneficio de otros niños”, afirma Miguel.

Hoy Johana, es una de las más de 1.300 fusagasugueñas que han asumido el desafío de aportar, literalmente, un poco de sí mismas para que iniciativas como los Bancos de Leche Humana sean una realidad. Una realidad que demuestra que una gota de leche, entregada a tiempo, salva vidas. Y muchas.

LIZETH SALAMANCA GALVIS
Redactora HUELLA SOCIAL

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.