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Un desafinado con ángel / Crítica Mente

Da gusto ver a Al Pacino disfrutar su papel en 'Danny Collins: directo al corazón'.

10 de junio 2015 , 04:39 p.m.

La prueba de fuego de las estrellas de Hollywood consiste en envejecer con dignidad. La tentación de las cirugías faciales y los injertos de pelo es tan grande como la de los jugosos honorarios de producciones mediocres, que suelen ridiculizarlos como suegros inefables o héroes oxidados que vuelven de las cenizas para protagonizar la penúltima aventura de Stallone. Por eso ha dolido tantas veces ver a Al Pacino simulando actuar en cintas bobas recientes, y por eso mismo da gusto verlo disfrutar de su papel en 'Danny Collins: directo al corazón', que se estrena en los cines del país el 18 de junio próximo.

La película cuenta la historia de un cantante veterano, de esos que brillaron hace varias décadas, y que de ahí en adelante se dedicaron a cantar una y otra vez sus grandes éxitos ante una audiencia despreciable. Pero Danny Collins tiene la oportunidad de seguir un camino distinto cuando saca del armario el mensaje que alguna vez le escribió el mismísimo John Lennon, y que ahora le sirve para reunir fuerzas para buscar a alguien que debió haber conocido y nunca conoció.

'Danny Collins: directo al corazón' tiene la curiosa característica de querer morderse su propia cola. Aunque la cinta ataca la vacuidad de las estrellas y el público blandengue, su trama exalta el infinito poder del dinero e invoca la lágrima fácil de espectadores incautos que se palpan el bolsillo para asegurarse de que trajeron pañuelo. Pero todo eso pasa a un segundo plano ante la gracia con que Al Pacino se burla, a veces de sus colegas y a veces de sí mismo, en una inolvidable faena que alcanza su punto más alto en una deliciosa escena con Annette Bening y MelissaBenoist, que uno podría ver una y otra vez.

MAURICIO REINA
Crítico de cine