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La irracionalidad de atacar la infraestructura petrolera, en una foto

Esta imagen es del Caunapí, uno de los ríos víctimas de ataques armados este año, según Ecopetrol.

10 de junio 2015 , 02:35 p.m.

Las horas pasan y la dimensión de la acción armada de las Farc el pasado lunes, en zona rural de Puerto Asís, toma dimensiones cada vez más dramáticas.

Ese día, guerrilleros del frente 48 de las Farc, del bloque Sur, interceptaron una caravana de 25 tractomulas que transportaban crudo y obligaron a 23 de ellas a derramar su contenido sobre la vía: 130.000 galones que afectaron a nueve humedales, siete de ellos en la vereda La Cabaña y dos más en la vereda de Santa Rosa, lo que sumó 3,5 hectáreas de humedales contaminados.

De acuerdo con el balance entregado por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonía), los daños ambientales perjudican a 70 familias de la vereda La Cabaña, a 100 familias más del Cabildo Alto Lorenzo y a 30 de la comunidad Nasa; a estudiantes de la región y a habitantes de la vereda Santa Rosa, quienes reportan contaminación de sus fuentes de agua, fuertes olores y problemas de orden público.

Pero este es solo uno de los 20 atentados y acciones terroristas que se han registrado en 2015 contra oleoductos, pozos, líneas de trasferencia y equipos para la producción, mantenimiento y el transporte de crudo, según reveló la estatal petrolera Ecopetrol. Es más, desde el 27 de mayo se han registrado 16 de ellos.

Estos atentados se han concentrado en el sur del país (Putumayo y Nariño), en los oleoductos Transandino, San Miguel-Orito y Churuyaco-Orito, así como en varios pozos de los campos de producción de esa zona del territorio nacional. También se han registrado dos atentados en Caño Limón-Coveñas y otros dos pozos e instalaciones y equipos del campo Tibú, Norte de Santander.

El presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, reveló que los 19 atentados registrados en contra de la infraestructura petrolera han afectado a 4.000 personas en Nariño, 2.300 personas en Putumayo y 77.000 personas en Arauca.

Producto de estos ataques, 32 miembros de la Fuerza Pública han sido asesinados y 102 han resultado heridos en tareas de protección a la infraestructura energética durante 2015.

Según la empresa estatal, en lo corrido del 2015 se han derramado más de 14 mil barriles por cuenta de los atentados, lo que ha afectado a las comunidades de cuatro departamentos que sufren el impacto de los derrames sobre ríos y otras fuentes de agua, tierras y humedales.

En la imagen que abre esta nota se ve el recorrido de la mancha de crudo por el río Caunapí, en Nariño, uno de los cuatro grandes afluentes que han sido víctimas de derrames por ataques de grupos armados ilegales en 2015. Los otros afluentes afectados son El Rosario, también en Nariño; el Cubugón en Arauca; y el Cuembí en Putumayo. De esas fuentes hídricas más de 80 mil personas se han visto afectadas de forma directa, pues se surten de agua y realizan actividades como la pesca.

La fauna y flora también sufren por este tipo de terrorismo. Un estudio realizado por el Instituto Alexander von Humboldt determinó que las voladuras inciden de manera directa y letal sobre más de 30 especies de peces y 25 especies de mamíferos que cuentan con los recursos de las cuencas de Putumayo, Nariño, Arauca y Norte de Santander para sobrevivir. Algunos de ellos en riesgo de desaparición, como la danta, el armadillo, el leopardo, el manatí, el ñeque o el venado colablanca.

Además, 15 especies de reptiles y 20 de anfibios sufren las consecuencias del crudo en sus ecosistemas cada vez que hay un derrame, como la rana marsupial, la rana de cristal y la babilla, así como tres especies de tortugas de río.

La mancha hacia Tumaco

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En estos momentos Ecopetrol trata de contener una mancha de crudo de 20 kilómetros que se dirige a la zona suroriental de la bahía de Tumaco, por el río Cuanapí. Esto tras la voladura de este fin de semana contra el oleoducto Trasandino, que ocasionó el derrame de 4.000 barriles de petróleo.

El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, señaló que los daños ambientales son incalculables y tardarán entre 10 y 20 años en recuperarse parcialmente. Agregó que la labor en este momento se concentra en poner barreras de contención para evitar que el crudo llegue a la bahía, pero este trabajo se puede complicar si se cumplen los pronósticos del Ideam que anuncian fuertes lluvias en la zona.

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