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Gusi, 'el churro del vallenato' abre su corazón

En las calles de Madrid, tras realizar varios shows junto a Franco de Vita, dialogó con elenco.

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09 de junio 2015 , 11:52 a.m.

Gusi es como el yerno que toda señora quisiera tener o el novio con el que tantas sueñan. Tranquilo, pausado, de corazón apacible, el de los amigos de toda la vida y el amor eterno, no solo es el llamado ‘Churro del Vallenato’ sino además lo que se conoce como un niño bien que sin aspavientos está labrando un camino firme donde la investigación y la pasión son los elementos para escarbar en las raíces de la música caribeña. De detalles, y eso se nota en las letras que mencionan con palabras sencillas y una poesía dulce los movimientos de su corazón.

En su casa, la que ahora comparte con su esposa, Ángela, guarda la primera guitarra, esa en la que aprendió los acordes de Blackbird, el clásico de Los Beatles que sigue siendo su canción del alma: “Me hubiera gustado componerla, por su forma sencilla, y aunque a los 8 años no entendía lo que decía, me gustaba cómo sonaba la guitarra y lo difícil que era aprender a tocarla en ese momento para mí”. Mario Carvajal, el esposo chileno de su tía Carmenza, le ponía el reto de ensayar los acordes. Hoy, cuando ya la toca casi con los ojos cerrados, sigue siendo la canción principal de su banda sonora personal justamente porque habla de “que se puede volar sin mirar abajo, se puede soñar con el mundo propio, en libertad, sin importar lo que digan los demás”. (Vea la galería de fotos: Gusi: 'El churro del vallenato')

¿Por qué y para qué cantar?

Porque me mantiene el alma viva. Desde niño he cantado para mí, no lo hacía para nadie, me curaba, me daba tranquilidad, me relajaba. Escribir era encontrar la voz con la poesía.

“Desde el vientre”, insiste Andrés Acosta Jaramillo, para responder al ¿desde cuándo canta? Claro, es que su mamá, poeta y cantante, no dejó de tocar la guitarra durante el embarazo. “Creo que desde entonces sentí las vibraciones. Además, en mi familia todos cantan: mis tíos, mis primos…”

Andrés nadie lo llama, porque recién nacido y cuando le agarraba los cachetes colorados, su mamá siempre lo llamó Gusi, de cariño. Y el sobrenombre escaló hasta anular el que aparece en el registro notarial: “Solo mi esposa me llama Andrés, desde que nos conocimos, hace más de 15 años. De resto, mi mamá, cuando estaba muy brava. Pero ni yo mismo sé quién es Andrés ni respondo a ese nombre cuando me llaman, solo que identifique la voz de mi esposa”.

Varias son las guitarras de la colección en la que además hay ukuleles y tambores; pero la primera sigue siendo la especial. Esa tiene en las cuerdas muchas historias, como la del noviazgo de sus papás (hoy separados); pues el padre de Gusi se la regaló a ella en los años del enamoramiento: “Con esa guitarra me trasnoché aprendiendo -agrega-, me gané la vida desde los 15 años”. Los mismos en los que conoció a ‘Lita’, como le dice a su esposa. Fueron varios años de noviazgo con idas y venidas, durante los que estudió música en la Javeriana, hasta que se la volvió a encontrar en el 2007 y no se permitió escapar más. Ya llevan año y medio de matrimonio y en proceso de embarazarse: “Quiero que mis cuatro sobrinos, Lorenzo, Alejandra, Marcos y Lucía, tengan un primo”.

Duerme, duerme, negrito / Que tu mama está en el campo, negrito… La memoria lo lleva a la infancia, cuando su mamá le cantaba ese tema que después supo que interpretaba Mercedes Sosa. Era una de las tantas estrofas de cuna que usaba para arrullarlo.

Por un azar de la vida, él y sus dos hermanos nacieron en Puerto de la Cruz, Venezuela, cuando sus padres se fueron a trabajar allá. Tenía cinco años cuando se trastearon para Bogotá y estudió en el Andino: “Me considero más colombiano, con raíces costeñas por el lado de mi papá (guajiro) y paisas del Eje Cafetero por mi mamá”.

Los artistas no pueden ser ajenos a la realidad política, en algo debe tocarlo lo que vive Venezuela…

Es triste ver lo que está pasando allá. Estuvimos hace unos meses haciendo un trabajo de promoción de mi disco, y cuando le enviaba fotos a mi papá, él se sorprendía, pues eso no era así cuando se vino; me decía que le daba mucha tristeza. De todas maneras se siente la esperanza en la gente de que todo cambie. Se han perdido muchas cosas y ha empezado a reinar más la violencia que la paz, hay mucho desespero y están viviendo un periodo muy difícil para ellos. Ojalá, con los mensajes que podamos enviar a través de la música ayudemos un poco.

En esa medida, ¿qué piensa de nuestro proceso de paz?

Todos hacemos nuestro aporte, he estado en varios eventos y participé en la canción que grabamos varios artistas como Vives, Juanes, Cepeda, Santiago Cruz. La idea es dejar nuestra huella por la paz de nuestro país, esperando que estemos a un paso de conseguirla. Además la paz significará asumir riesgos que nos obligan a pensar como país y no individualmente.

¿Qué tanto pueden cambiar un artista y una canción el mundo?

Muchísimo, los artistas tenemos la posibilidad de aportar con la sensibilidad. Por ejemplo, Michael Jackson y Quincy Jones lo hicieron con We are the world. Ha ocurrido muchas veces, cada uno de nosotros tiene la que cambia no solo su carrera sino a la gente. Este tema Tú tienes razón va en esa dirección, pues se refiere a una frase tan sencilla pero que a veces olvidamos decir. Este tema hace un quiebre en mi carrera y pretende aportar en el cambio del machismo latinoamericano. Los artistas estamos todo el tiempo creando para eso, la música es un lenguaje universal que va hilando sentimientos.

Yo te pido perdón por haber estado ausente / No pienses que lo nuestro para mí es indiferente / Se me pasan los días compartiendo con la gente / La música me lleva por lugares diferentes / Y yo escogí esta vida de viajero permanente / Para contar historias que me nacen de repente / Cantar 10.000 canciones que despiertan emociones…
Durante las fotos, Gusi aprovecha para cantarse enterita, en los jardines del Palacio Real de Madrid, el tema Tú tienes razón, que grabó con Silvestre Dangond y que por estos días está posicionando como parte del álbum Al son de mi corazón. Es un tema que ofrece disculpas, que baja la cabeza ante los reclamos por sus ausencias, por estar tanto tiempo lejos en medio de giras que hacen que los abrazos con su gente querida cada vez sean más espaciados.

¿Qué le aprendió a Silvestre durante la grabación?

Empezamos a hablarnos hace más de un año, en conciertos del Festival Vallenato en los que coincidimos en tarima. Él había grabado Prometo olvidarte, con Tony Dize, y me pidió que lo acompañara en los shows, pues dijo que mi voz funcionaba para interpretarla. Tuvimos química, le conté de la canción que habla de viajeros frecuentes que están fuera y se olvidan de la casa; me dijo que era como si la hubiera hecho para él, pues era justamente lo que estaba viviendo. Ahora soy parte de su Tour 360, me enorgullece aportar a su carrera y que él aporte a la mía.

‘Tú tienes razón’ habla del perdón, ¿qué tan bueno es para pedir perdón y qué tan bueno para perdonar?

Siempre he dicho que uno debe perdonar pero también saber pedirlo. A veces es más difícil aceptar el perdón de alguien. Creo que sé pedir perdón, aunque me demoro para entender que debo ofrecer disculpas. Era un tema de amor, pero también para mis amigos que me reclamaban, mi familia, que siempre me preguntaba por qué estaba tan perdido; y era porque estaba en lo mío.

Muy apropiado en el momento del país…

Sí, volver al perdón y dar la razón, porque no queremos más muertes ni secuestros, ni narcotráfico. El país es tan grande y diverso que hay tantas cosas positivas que a veces no vemos.

¿Existe la canción perfecta?

Hay muchas, una para cada momento. En un día puedes estar triste y feliz en varios instantes, y hay canciones para enamorarse y desenamorarse, para sensibilizarse. La canción perfecta es esa que te hace latir más rápido el corazón, la que tiene un mensaje claro y puede cambiar el estado de ánimo de una persona y de la humanidad. Cuando yo escribo, me enfoco en el amor y el desamor; he intentado componer temas sociales pero me da susto. Hay artistas muy grandes como Juan Luis Guerra y Rubén Blades, a los que les tengo mucho respeto.

Todos los días salen nuevos cantantes, ¿dónde está su veneno?

En que la mía es una propuesta como cantautor dentro del Caribe colombiano. Me siento muy aferrado a mis raíces fusionadas con pop. No ando buscando el éxito porque sí o corriendo tras lo que suena en radio, sino que me mantengo firme a mi género.

¿Qué escucha?

Tengo muchas influencias, oigo música del Caribe, haitiana, africana, pop, rock. En cuanto a artistas, puedo hablar de Juan Luis Guerra, John Mayer, Serrat, Sanz, Luis Miguel, Diomedes, veo sus videos, sus shows, y aprendo… Todo depende del momento de la vida, del día y el clima. Eso es lo bonito de la música, que acompaña cada instante.

¿Ha sido ‘fan’ de alguien?

En Colombia lo soy de Shakira, Vives, Cepeda… Los perseguía con mi guitarra donde quiera que iban. De fuera, John Legend, Beyoncé, Madonna por su impecable trayectoria.

¿Cómo es de puertas para adentro, en su casa?

Un poco tímido, claro que con el tiempo he aprendido a desinhibirme. Los escenarios y la música me lo han permitido. Soy entregado a mi familia, a los amigos, el trabajo, el deporte, la música. Trato de tener mi espacio para escribir una canción, para leer. No tengo dos caras: la de artista y la de Andrés Acosta; soy el mismo y trato de ser cercano a la gente.

Y lo es tanto que sus amigos son los de siempre, los del colegio y los del barrio Colina Campestre, en el norte de Bogotá, con los que semanalmente es el arquero de ambos equipos de fútbol. Por las mañanas, juega tenis. Todos los días escribe, como en el reciente viaje a Miami, donde en cuatro días hizo cuatro temas.

¿Cuáles son sus miedos?

Muchos, entre ellos la soledad, el fracaso, aunque esa es la única forma de ver que se puede tener éxito; fracasando puedo volver a intentarlo. También a los tiburones; cuando me meto al mar siempre pienso si ese día me comerá un tiburón. También les temo a los hipócritas, porque en este medio estamos expuestos a que llegue gente queriendo algo más que nuestra amistad.

¿Como las ‘fans’?

Los fans son nuestro soporte diario y no podemos perderlos. Tengo una vida privada y ellos siempre me la han respetado; creo que eso depende de obrar bien.

¿Pero habrá alguna atrevida?

Hasta ahora no, no pasan la línea del respeto mutuo. Es normal que los fans fantaseen con su artista, recibo mensajes, muchos de agradecimiento por las letras. Siempre he sido respetuoso de mi relación.

¿Ni una tentación?

Como ser humano es normal que mire y sienta; pero nunca ha pasado de ahí. Tampoco me gustaría que me lo hicieran a mí. No me gusta aprovecharme del momento porque sea artista o tenga algo de fama.

¿Qué tan fácil es ser esposa de Gusi?

Soy el mismo que era en la adolescencia y la niñez. Mi esposa es muy partícipe de mi carrera, de mi imagen, en los videos, el vestuario, en cuidarme de la exposición a la que estamos enfrentados.

¿Qué tanto se siente el churro del vallenato?

(Risas)… Últimamente me lo han dicho más y eso me da también miedo, porque soy tímido. Lo físico está, pero no me interesa que sea prioridad. Aunque si he estado últimamente entregado a cuidar mi cuerpo para gustarle a la gente.

Pero sirve eso para vender discos y conciertos…

Ayuda para ser imagen de marcas, pero prefiero no dejarme llevar por eso, por esa razón ensayo y me dedico a estudiar. Los discos ya no se venden tanto como antes, los que estamos entregados a la música no dejaremos de grabar, no soy de los que graban un sencillo y otro, sino que necesito marcar una etapa de mi vida de dos o tres años con 13 canciones.

La gira con De Vita continúa, eso le ha servido para alcanzar escenarios a los que no había llegado. Como este de Madrid en el que lo acompañamos, Barcelona y muchas ciudades de Estados Unidos -el 12 y el 13 de junio tocarán en Miami-. Con él grabó el tema Yo lo había vivido. “Hace dos años me dio la responsabilidad de hacer el arreglo musical, que fuera a mi manera, con vallenato y rescatando el pop pero que sonara a Colombia”.

¿Cómo es la relación con él?

A Franco le aprendo muchas cosas, comenzando por su profesionalismo. Después de más de 30 años es un artista pionero en varias generaciones, con un público presente y está desarrollando un mejor show cada vez. Me encanta su respeto por el público.

¿En 10 años dónde se ve?

Mi visión es ser un gran artista colombiano que lleve el nombre y la bandera por el mundo, llevar nuestros ritmos típicos, como el vallenato y la cumbia, de donde vengo.

DIEGO LEÓN GIRALDO
Director, Fotografía: William Criollo y Raúl Capín