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Un grito que los verdes guardaron 10 años: ¡el Cali es el campeón!

Los hinchas del verde festejan el noveno título del equipo en el fútbol colombiano.

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07 de junio 2015 , 10:08 p.m.

El juez central señaló el centro del terreno en Medellín. A partir de las 9:05 p. m., las calles de la avenida Sexta se convirtieron en un solo grito de alegría, llanto y abrazos entre amigos y desconocidos. Tras nueve años, cinco meses y algunos días, de nuevo la hinchada verdiblanca veía al Deportivo Cali campeón, el primero de la Liga Águila.

Las notas del Pachito e’ché se convirtieron en la banda sonora de esta película que se inició a finales del 2014, cuando se confirmó que Fernando el ‘Pecoso’ Castro sería el nuevo entrenador del conjunto verdiblanco, y que anoche solo fue el canto a la paciencia de una hinchada que supo esperar.

“Independiente de lo que pasara, la gente siempre tuvo fe en el ‘Pecoso’; él es un ídolo de la casa y sabíamos que estábamos para grandes”, comentó Edgar Barrero, un abuelo de 66 años que aprovechó la oportunidad para salir con su bandera para contagiarse de la alegría. Con algo de pólvora, la fanaticada ‘azucarera’ emprendió una caravana, adornada con banderas y espuma hacia el aeropuerto, donde esperó para recibir a sus héroes, y otros partieron hacia la sede del equipo.

“Es una felicidad gigante, todos estamos felices porque ya eran 10 años esperando. Infinitas gracias a los muchachos, porque lo dieron todo y nos hicieron muy felices”, señaló Viviana González, quien, acompañada por sus hijos de 17 y 12, caminaba hacia la sede del equipo en el norte local.

En los barrios Puerto Mallarino y Andrés Sanín, los amigos de infancia de Germán Mera recordaban que vendió chontaduro con su mamá María Cecilia.

Los establecimientos no daban abasto a los hinchas que llegaban y llegaban para abrazarse y celebrar. En las calles la luz era de las bengalas, la pólvora y el blanco de la harina que se movía de un lugar a otro en el aire.

Desde el jarillón del río Cauca, en el extremo norte de la ciudad, hasta Pance, en el sur, pasando por Siloé y Terrón Colorado, zonas de ladera de la ciudad, Cali fue una fiesta que se estuvo preparando desde el 18 de diciembre del 2005, cuando por última vez el Deportivo Cali había logrado coronarse campeón del Fútbol Profesional Colombiano.

Algo parecido pasaba entre los allegados de Yerson Candelo en Villagorgona, Candelaria.

Los hinchas del Cali sufrieron mucho, pero al final gritaron, celebraron y bailaron con el título de su equipo, el que se logró en Medellín, de visitante, con el 1-1, con el gol de Andrés Roa. (Juan Pablo Rueda / ETCE)

La alegría de la hinchada abundaba. Y no era para menos, su equipo consiguió su noveno título después de casi 10 años. En las calles las estrellas elaboradas con icopor, y otras en madera, eran mostradas con orgullo. También, porque no le ganaron a un equipo cualquiera, se enfrentaron a uno de los grandes del balompié colombiano: el Independiente Medellín.

“Somos campeones, somos felices, esta alegría es do todo el Valle del Cauca, gracias al Deportivo Cali por esta gran felicidad”, expresó Hernán Amaya, hincha que pintó su rostro de verde para recibir el título azucarero.

La calle Quinta de Cali se convirtió en una gran mancha teñida de verde, la cual coreaba los nombres de sus ídolos, un puñado de jovencitos que pasaron a la historia dentro de la institución.

Las nuevas caras

Martín, un pequeño de 6 años, aún no sabía lo que pasaba a su alrededor, él, vestido con la camiseta del equipo que daba la vuelta olímpica en el Atanasio Girardot, de Medellín, miraba, desconcertado, entre la caravana de hinchas que brotaban de todas las calles de la ciudad.

“Él es hincha del Cali como todos en esta familia, le estoy enseñando a querer este equipo así como lo he querido yo. Mi abuelo, mi padre y ahora yo lo hago con él. Con el Cali se sufre, pero también se goza”, dijo, entre lágrimas, Juan Carlos Rodríguez, padre del menor.

Aunque las autoridades locales advirtieron de las precauciones a tener en cuenta, fueron muchos los pequeños hinchas que desfilaron en las caravanas, junto a sus padres, ondeando con orgullo la bandera del equipo.

“El Deportivo Cali es el mejor equipo”, dijo Mía Ramírez, una pequeña de 9 años que llevaba pintaba en su mejilla izquierda los colores verde y blanco.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
Corresponsal EL TIEMPO