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Comida que identifica a los pueblos latinos

La exposición en el Parque Explora, reflexiona sobre los alimentos y nuestras culturas ancestrales

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07 de junio 2015 , 10:03 a.m.

Alimentos como la papa, la yuca, el maíz y el chocolate hacen parte de la tradición culinaria de América Latina. Alrededor de estos hay mitos, rituales y valores que nos acercan como cultura.

La exposición Comer. Las mesas de América Latina, que fue inaugurada el pasado miércoles 3 de junio en el Parque Explora, es un recorrido por esos sabores, colores y formas que caracterizan la comida que consumimos y definen parte de lo que somos.

Cultura e identidad y relación entre comida y medio ambiente son los dos ejes temáticos de la exposición que, a su vez, está dividida en seis zonas, en las que el visitante no solo aprenderá de la importancia que las culturas dan a la comida o cómo se produce un alimento, sino que también podrá ‘servir’ la mesa de países como Argentina, México, Francia, India o China o ‘polinizar’ su propia fruta.

Es una exposición educativa e interactiva, que aunque rescata los elementos que son únicos en una cultura, no deja de mostrar que hay una mezcla y “no hay una comida definitiva. En la cocina no existe la división política ni geográfica de los países y por ejemplo, en las fronteras esto es mucho más evidente, la comida es móvil y está llena de contrastes”, comentó Germán Negrete Andrade, antropólogo y líder temático de la exposición.

Desde que ingresa a la sala, el visitante interactúa con los elementos que hay en cada una de las seis zonas, que en su orden son: Fuego, Alquimia, Tierra, Utensilios, Economía y Dietas.

En la primera, se hace un recorrido por las culturas ancestrales de América Latina y cómo este elemento ayudó a la evolución biológica del hombre, es decir, los cambios que sufrió la especie una vez que empezó a comer alimentos cocinados.

Igualmente, aquí aparecen algunos de los mitos sobre la memoria culinaria de estas culturas: los aztecas asociados con el cacao, los incas con el maíz, los quéchuas con la quinua o los sinues con el caimán o babilla.

Antes de llegar a Alquimia, hay fragmentos de obras literarias como Frutos de mi tierra de Tomás Carrasquilla o Del amor y otros demonios de Gabriel García Márquez que hablan de comida.

Para Mariana Fajardo, bióloga y otra de las líderes de la exposición, la zona Alquimia es un “laboratorio científico. Cuando cocinamos todo el tiempo hay procesos químicos y físicos, no nos damos cuenta que también estamos haciendo ciencia”, dijo.

La tercera zona es Tierra, en la que hay una huerta con comestibles, plantas de uso medicinal y otros elementos alimenticios en los que el ciudadano puede retarse a través de un juego que le pregunta sobre etnobotánica y utilidad de las plantas, cuáles se pueden comer y cuáles son tóxicas y nocivas tanto para el hombre como para los animales.

También está uno de los elementos centrales de la exposición: el maíz, que aunque es tan propio de las culturas latinoamericanas, se conoce poco de él. Por ejemplo, hay más de 200 variedades de mazorca y en Colombia “solo reconocemos tres o cuatro de estas. El maíz no solo es importante en la alimentación del continente, también lo es en lo político, económico y cultural”, apuntó la bióloga. Por eso, con una exhibición de mazorcas de diferentes tamaños y de 15 variedades, buscan que la gente lo reconozca y le otorgue el valor que tiene.

Utensilios es la cuarta zona, en la que pueden verse algunos de los accesorios y elementos utilizados tanto para el cultivo como para la preparación y el consumo de los alimentos, que de una cultura a otra, varían.

“En Francia, por la etiqueta que tienen, utilizan más cubiertos de los que comúnmente conocemos y, el cuchillo en Argentina es más largo y filudo para hacer un buen corte de la carne, tan característica de ellos”, explicó el antropólogo Negrete.

Uno de los aspectos recreados en Economía es la forma de vender los alimentos, resaltando el papel de los pregoneros y vendedores callejeros que, en los barrios de la ciudad ofrecen aguacates, piñas, tomates, mangos y otros productos. Asimismo, se tienen en cuenta elementos como la abundancia o escasez que se dan de acuerdo a las condiciones geográficas y climáticas de los pueblos.

Finalmente, Dietas toca aspectos como la nutrición, las diferencias entre alimentos tradicionales, orgánicos, transgénicos y, a través de 15 imágenes del fotógrafo norteamericano Peter Menzel, reflexiona sobre los hábitos alimenticios de familias de países como Estados Unidos, Noruega, México, Ecuador, China rural y urbana, Japón, entre otros.

Y para que la experiencia sea más cercana a las manifestaciones culturales del país, hay tres minidocumentales que narran la forma en la que comunidades afros, de Boyacá y de la ciudad cocinan los platos típicos de su región.

MÓNICA MARÍA JIMÉNEZ RUIZ
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN