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Así es la guerra de Hamás contra simpatizantes del grupo EI en Gaza

No es que el EI esté en la Franja palestina, sino que han surgido grupos más radicales que Hamás.

04 de junio 2015 , 07:53 p.m.

Los choques de las últimas semanas en la Franja de Gaza entre las autoridades de Hamás y grupos salafistas favorables al Estado Islámico (EI) que desafían su poder aún no pueden ser vistos como una guerra abierta pero sí como una escalada que, de agravarse, se convertiría en un enfrentamiento abierto y de mayor escala.

Hamás ha estado deteniendo a algunos de los elementos más radicales y, en uno de los choques hace pocos días, murió uno de los yihadistas, lo cual aumentó la tensión. Como retaliación, el grupo lanzó cohetes contra territorio israelí que no causaron víctimas. Israel respondió con bombardeos.

La lógica de las Brigadas de Omar, un grupo pro Estado Islámico que reclamó la autoría de los disparos, es que atacando a Israel se venga de Hamás. “Este pequeño grupo tomará a veces la ley en sus propias manos, a fin de que el ejército israelí castigue a sus opositores (Hamás)”, escribió Ron Ben Yshai, analista de seguridad del portal israelí Ynet. “Hace una semana fueron los miembros de la Yihad Islámica Palestina quienes dispararon un cohete porque les nombraron un comandante regional que no les gustaba. Y el miércoles fueron los salafistas leales al EI, luego de que Hamás mató a uno de sus activistas y trató de ponerlos a todos en línea”.

Por ahora, sin embargo, hay que hablar de grupos que apoyan al grupo EI en Gaza y no a la organización misma. Ya operan en dicho territorio gobernado por Hamás cinco grupos que consideran a Hamás demasiado “moderado”, y que dicen apoyar abiertamente al EI. Se trata de organizaciones que, cuando fue declarado en junio pasado el Califato Islámico, expresaron formalmente su apoyo, y cuando protestan en Gaza enarbolan la bandera negra del EI.

Bassem Eid, director del grupo de derechos humanos palestinos PHRMG, aclara en diálogo con EL TIEMPO que aunque Hamás es suní, al igual que el EI, es próximo a Irán, chií, lo cual para el EI es “una traición”. Hay otro aspecto en el accionar de Hamás que no es aceptado por el EI. Hamás, aunque es un movimiento islamista, combina en su agenda el tema nacional palestino. Opera desde la óptica islámica, pero para aplicarla como musulmanes palestinos. El EI, por su parte, y quienes se le afilian, tiene una visión más global y no acepta fidelidades nacionales, imponiendo que el único control esté en manos del ‘califato’, y su interpretación del islam. Y, claro, jurando fidelidad al jefe, Abu Bakr al Baghdadi.

Los incidentes recientes no son los primeros. En la última vuelta, el detonante fue la detención, el 6 de abril, del jeque Adnan Mayt, un activista yihadista muy conocido en Gaza, sucedido por otros arrestos. A ello siguieron varias explosiones de cargas colocadas por los yihadistas. Y días atrás, la ya mencionada muerte de uno de los jefes salafistas.

Un artículo publicado por Yoram Schweitzer, experto en islam radical del INSS (sigla en inglés del Instituto de Investigaciones de Seguridad Nacional en Tel Aviv), recuerda que tras la destrucción por parte de Hamás de la mezquita Ibn Taimiyya de los salafistas en Dir el Balah, voceros que hablaban en nombre de uno de los grupos (Jamaat Ansar al-Dawla al-Islamiya) publicaron un ultimátum, advirtiendo que si los detenidos no eran liberados en 72 horas habría una escalada. El comunicado del 3 de mayo decía que “todas las opciones quedaban abiertas”.

Schweitzer recordó que años atrás hubo tensiones fuertes entre las partes en Gaza, en agosto del 2009, cuando el entonces líder de un grupo salafista, Sheikh Abdel Latif Moussa de Jund Ansar Allah, declaró el establecimiento de un emirato islámico en la Franja. “Eso fue un desafío directo a la hegemonía del gobierno de Hamás”, señala Schweitzer. “En respuesta a lo que percibió como insurrección contra su gobierno, una fuerza militar de Hamás mató al jeque y a cerca de 20 de sus seguidores. Desde entonces, ambas partes se han ocupado de mantener una tensa coexistencia basada más que nada en la cautela de parte de los yihadistas.

Todo esto es seguido con atención por Israel, que ya tiene a los rebeldes yihadistas en Siria cerca de su frontera en el norte, y sabe que, de fortalecerse los representantes del EI en Gaza, eso podría significar un nuevo dolor de cabeza. Eso podría derivar en una nueva confrontación en la que, por ahora, parece que ni Israel ni Hamás tienen interés.

JANA BERIS
Corresponsal de EL TIEMPO
Jerusalén