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Petro y el 'póker sangriento' del metro

En estos tiempos de campaña, Santos, por ahora, se queda con la foto mediática de cumplir.

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04 de junio 2015 , 07:33 p.m.

El Presidente Santos, hábil jugador de los naipes, decidió poner el proyecto del metro de Bogotá, al que Petro le ha metido “julepe”, en una especie de partida de “póker sangriento”. Poco a poco, con calculados pasos, ha ido destapando los cartas de los compromisos de la nación hasta el punto de entregar un cheque simbólico (¿mediático?) por la suma de 9,65 billones de pesos (correspondiente al 70% de los aportes nacionales) y, a manera casi de reto, le condicionó el efectivo al alcalde con la exigencia de la bancarización de los recursos del Distrito (4,14 billones de pesos correspondientes al 30% de la obra) como también a la existencia formal de la empresa que se encargue del proyecto. Como lo interpretaron algunos titulares: “el metro quedó en la cancha de Petro”.

Pero como en todo “póker sangriento”, así lo indican los expertos, además de la audacia y la inteligencia también está permitido recurrir a señuelos y engaños para confundir a los contrincantes en el juego o ganar tiempo. Así pues, Santos le pone en las manos del Alcalde un símbolo (Petro lo interpreta como compromiso) de la plata que por ley le corresponde entregar al gobierno central, quizá con la calculada intención de ganar los tiempos suficientes para cuadrar la caja gubernamental, con varios descuadres desde la caída de los precios mineros e hidrocarburos y el freno a la venta de Isagén. En estos tiempos de campaña, sin desembolsar, Santos, por ahora, se queda con la foto mediática de cumplir.

Adicional a lo puramente simbólico, además de poner al gobierno distrital a explicar de donde sacará el billete del porcentaje que le corresponde y de la institucionalidad que se echara a los hombros la mega obra, no ha sido poco la “leñera” que ha recibido Petro, no en razón de las iniciativas y las cuentas de los recursos distritales sino, como acciones distractoras, le ponen altisonancias a muchos de los problemas estructurales que la ciudad viene padeciendo, minimizan los logros de la administración en materias sustanciales como superación de la pobreza y, le incrustan el remoquete de inepto y gritan la consignas groseras. Emisoras, espacios de televisión, declaraciones de voces del alto gobierno nacional y escritores de rabiosas columnas de opinión, todos a una, se han lanzado en ristre contra el Alcalde.

Hasta la fecha, de nada valen juiciosas explicaciones sobre las distintas alternativas que ha expuesto la administración Petro para indicar la manera como cumplirá el Distrito con los compromisos para el metro ni, mucho menos, las fórmulas para sacar adelante la empresa gestora en caso de que el Concejo de la ciudad, también parte del juego sangriento, se siga negando, por puro cálculo y malquerencia política, a la aprobación de la Empresa Metro o, como ya se propuso, entregar nuevas atribuciones a la Empresa Transmilenio. En fin, las voces opositoras y de malquerientes tienen todas las emisoras, espacios de televisión, páginas de revistas, caricaturistas y tinta en los diarios mientras que al acalde se le aplica la “sordina” noticiosa. Muchas de esas voces, sin sonrojo, reclaman a los vecinos de otros países por mayor libertad de prensa. Vea pues.

Pero no hay nada que hacer. El poder nacional, acostumbrado a imponer sus dinámicas, muchas veces en contravía de claros mandatos constitucionales y legales, como desde un principio, sigue el pulso con Petro ahora con cálculos con respecto al mega proyecto del metro. El paso de la firma del documento Conpes sigue pendiente. ¿Habrá “conejo”? Bueno sería dinamizar la movilización ciudadana.


Héctor Pineda

tikopineda@gmail.com