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La sangre de Juan Pablo II llegó para reconciliar

La reliquia del Papa que visitó a Colombia en 1986 representa una ofrenda de reparación espiritual por la reconciliación entre víctimas y victimarios.

02 de junio 2015 , 09:02 p.m.

La salud de Juanita se deterioró cuando tenía 13 años. En un principio no se sabía qué tenía; se habló de leucemia, de lupus. En la familia, una persona había muerto muy joven de lupus y con el tiempo ella tenía todos los criterios médicos para diagnosticarle esa enfermedad.

“Estuvo muy grave, llego a estar inconsciente, casi estuporosa, que es como un paso previo al coma, sin orinar, con agua en el pulmón”, cuenta Ángela María Recio, su mamá.

A los tres días de permanecer en cuidados intensivos, la mamá de Ángela le dijo que le rezara a la madre Teresa de Calcuta. “Estaba muy entregada a la oración y sentí y oí que ella (la Madre Teresa) me dijo: ‘No, con Juan Pablo II’. Me llegó la imagen del Papa caminando con Juanita de la mano”, dice Ángela.

Su hermano hizo una ilustración de esa escena y la pusieron en la cabecera de la camilla de Juanita. La mejoría fue evidente y progresiva a tal punto que hoy no tiene criterios médicos de lupus.

Recio atribuye el hecho a la gracia de san Juan Pablo II, que intercedió para poner a un grupo de médicos que lograron salvarle la vida a su hija.

Cuando mira atrás su historia, Ángela dice que su cercanía con Juan Pablo II viene de su suegro, Eduardo García Vargas, anestesiólogo que contactaron para atender junto con el médico Paco Holguín al Santo Padre cuando visitó Colombia en 1986.

Su caso fue enviado al Vaticano para ser considerado como milagro de cara a la canonización de Juan Pablo II, y aunque no fue el elegido, quedó en folios y actas de santificación. Ella y Juanita asistieron el 27 de abril del 2014 a Roma el día en que, junto con Juan XXIII, Juan Pablo II fue elevado a los altares.

Ayer, Juanita, con 16 años, contó su historia durante la eucaristía en la parroquia Santa Beatriz en Bogotá, donde permaneció la reliquia de San Juan Pablo II: una ampolleta que contiene gotas de sangre del Papa que visitó el país en 1986.

Allí se hicieron presentes cerca de 1.000 personas, entre ellas víctimas que llegaron para donar su dolor. Una de ellas fue Elvira Leonor Arizabaleta, quien perdió a su hijo Andrés en el atentado del club El Nogal. “Voy a ofrecer mi dolor para que todos los corazones que están endurecidos puedan perdonar”, dijo.

El relicario, con la forma de un evangelio abierto, en el que está incrustada la ampolla, llegó a las 12:38 de la tarde proveniente de Miami. Lo trajeron tres religiosas de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, que se encargan de llevarlo por América Latina.

A la 1:10 de la tarde, el general Jorge Hernando Nieto, director de Seguridad Ciudadana de la Policía, sostuvo el relicario en medio de una calle de honor hecha por alféreces de la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander, mientras sonó el himno nacional.

Una camioneta gris con una corona de rosas blancas en el techo e imágenes de San Juan Pablo II en ventanas y puertas encabezó la caravana que llevó la reliquia al monasterio de las hermanas del Fiat, en Teusaquillo, y de allí partió a la parroquia Santa Beatriz, donde estuvo disponible para la veneración de fieles hasta las 11 de la noche.

En esta segunda ocasión en la que se trae la reliquia al país –la primera fue en enero del 2012– el objetivo es unir la sangre derramada en Colombia a la de San Juan Pablo II como ofrenda de reparación espiritual por la reconciliación entre víctimas y victimarios.

La directora de la Fundación Víctimas Visibles, Diana Sofía Giraldo, señaló que la reliquia se trae para que Colombia sea el primer hospital de campo del papa Francisco, como el Santo Padre lo pidió en la carta enviada al país en la que anuncia su intención de visita.

Hoy la reliquia estará en Marinilla (Antioquia), donde se esperan unas 15.000 personas; la zona fue elegida porque concentra un número alto de víctimas de la guerra. “El proceso de La Habana es parte importantísima de la construcción de paz. Pero la paz es mucho más que un acuerdo. La paz tiene que construirse en las familias, en las escuelas y universidades, en las iglesias, en los barrios y ciudades”, señaló el padre Pedro Mercado, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia.

El jueves volverá a Bogotá, donde habrá eucaristía a las 6:00 p. m. en la catedral Santiago Apóstol de Fontibón, que estará abierta para la veneración de la reliquia hasta las 9 de la noche.

Nicolás Congote
Redactor de EL TIEMPO