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Así ha sido el primer día del SITP como transporte principal en Bogotá

ELTIEMPO.COM habló con usuarios y conductores del servicio público sobre cómo cambian sus rutinas.

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01 de junio 2015 , 11:33 a.m.

Aunque ya tiene firmada su partida de defunción, su desaparición será igual a la de un paciente terminal, prolongada y tormentosa. Este lunes quedaron fuera de circulación unos cien de los 8.287 buses que trabajaban en rutas viejas y la salida total de vehículos viejos, busetas y colectivos se prolongará hasta noviembre.

“Esto es un despelote”. Eso es lo que piensan algunos de los veteranos conductores de transporte público consultados por ELTIEMPO.COM. No ven con buenos ojos la implementación total de Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), que desde este lunes comenzó progresivamente su ampliación al promover los nuevos recorridos.

Esa es la visión de Pedro Ángel, uno de esos viejos expertos en la conducción de buses, quien lleva 30 años en su oficio, 27 de ellos con la empresa Transportes Bermúdez y quien está al mando de un "NPR original" ─como él insiste─, modelo 1995 y que tiene tarjeta de operación hasta febrero de 2016.

“Mire, es difícil que funcione la implementación del transporte integrado. Es que el usuario está acostumbrado a ver la tabla con la identificación y las calles por las que va la ruta, en cambio en los avisos de SITP aparecen los nombres de barrios que nadie conoce y no son muy claros en la información”, dice con aplomo este hombre, que diariamente sale de su casa en Facatativá a las 3:20 de la madrugada a trabajar y regresa a las 7:30 p. m., luego de una agotadora jornada en la que, según dice, puede estar trayendo en sus bolsillos entre 60.000 y 70.000 pesos.

Para Ángel, otro problema es la falta de información al usuario y la obtención de las tarjetas Tullave. “No hay suficientes puntos para recargar, y bueno, con respecto a nosotros, pues estamos a la espera que la empresa nos dé orientación. No sabemos qué va a pasar. Imagínese, unos viejos como nosotros y que nos pongan horarios partidos y sin un buen sueldo, eso no aguanta, pero tenemos que esperar”, sostuvo este conductor que apenas llevaba tres pasajeros en su ruta circular de todos los días que lo conducía de Chapinero a la Zona Franca.

Sin 'guerra del centavo'

Por su parte, Mauricio Riveros, un joven que conduce desde los 18 años y lleva apenas tres meses en una empresa adscrita al SITP, dice que la implementación del transporte integrado trae beneficios tanto para el usuario como para el operador.

“Así de simple. Tenemos la ventaja de no manejar dinero y eso nos ayuda a concentrarnos más en la conducción. Ahora, hagamos más recorridos o tengamos el número de pasajeros registrados, siempre ganamos el mismo sueldo. Desapareció la denominada 'guerra del centavo'. Bueno, también ganamos recargos, extras y todas las prestaciones de ley. Eso da mucha tranquilidad laboral porque se siente el respaldo de la empresa. El usuario va más seguro, sin tantos contratiempos y los buses son de modelos recientes”, explicó Riveros, quien se siente muy a gusto en su oficio.

La recomendación que da este joven conductor es que se necesita más información para el usuario en cuanto a las rutas. “Como la gente estaba acostumbrada a timbrar y a que el bus lo dejara ahí mismo, eso ha sido uno de los inconvenientes, pero poco a poco la gente aprende. Con más buses azules en servicio también se debería contar con  paraderos a mayor distancia porque de lo contrario pasará la misma congestión que se presenta en los articulados de TransMilenio”, agregó Riveros.

Menos congestión

Jorge Contreras, un taxista que trabaja durante el día, especialmente en el occidente de la ciudad, dice que la implementación del sistema integrado no lo afecta para nada.

“El usuario del taxi es diferente, lo que sí nos hemos dado cuenta es que con la salida de los cien buses este lunes se siente más ligera la movilización y también hay menos contaminación. En la medida que vayan sacando los buses viejos, la movilidad mejorará y eso ayuda porque habrá menos trancones, todos ganamos. Incluso se mejora la visibilidad porque esos buses viejos en muchas ocasiones ya son chatarras ambulantes”, apuntó el conductor de taxi.

En cuanto a los usuarios, un buen número de los de mayor edad se opone a la implementación porque consideran que es un desorden y no hay información con respecto a las rutas.

“En las tablas de los buses y busetas están muy claras las rutas, en cambio en los buses azules, nadie sabe nada. Y además es muy difícil recargar las tarjetas, en pocos locales prestan ese servicio. La verdad, me ha costado mucho acomodarme a ese nuevo plan, prefiero el de siempre, el tradicional. Antes sabía por dónde iba la ruta, sin ningún problema. Ahora todo es un complique”, sostuvo Andrés Cárdenas, un vendedor informal mayor de 50 años, que trabaja en la zona de Venecia, en el sur de la capital del país.

Michael García, un joven universitario que todos los días utiliza los buses del SITP, no se guardó elogios para el sistema. “Yo vivo en Galerías y a toda hora hay rutas que me llevan hacia el sur, el norte o el occidente de la ciudad. Lo que hay que conocer son los destinos. Ya hay aplicaciones que me informan en el teléfono celular sobre todas las rutas del sistema. Contamos con buses limpios, modernos y además, los choferes son cordiales y muy atentos. Eso es mejorar el servicio”, puntualizó.

La implementación total del SITP ya tiene una ruta clara, habrá que esperar que los transportadores tradicionales y los capitalinos entren en esta nueva dinámica para mejorar la movilidad de la ciudad.

JAVIER ARANA
ELTIEMPO.COM