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El Ocio paisa / Un plato

El restaurante Ocio, más allá de ser el lugar de moda en Medellín, es una propuesta seria y honesta.

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01 de junio 2015 , 11:10 a.m.

Ocio es el restaurante que hoy todos quieren visitar en Medellín.

Sufre la angustia de “estar de moda” en la capital paisa –el mismo fenómeno que su propia sociedad aplasta con despiadado desdén, cuando así lo quiere–, pero con un aliciente pocas veces usual: permanecerá.

Ocio trascenderá a diferencia de otros proyectos que, por interesantes que hayan sido, no sobrevivieron a esa rara condición social. Y más allá de que este local padece del agobiante milagro medellinense de ser el punto donde todos quieren ser vistos, está haciendo las cosas muy bien para perdurar.

Ocio seguirá de largo porque, antes que otra cosa, no fue concebido para “estar de moda”, sino para ser un lugar serio. Porque es sólido en todo sentido. Porque tiene una cocina juiciosa y honesta, esa de cocciones largas y creaciones metódicas. Porque en cada plato se nota ese empeño por el sabor y, sí, por el color también. Porque ha decidido preparar todo en casa, desde los encurtidos, pasando por los ahumados, hasta los helados y postres. Porque es comfort food en el completo sentido del concepto: todo es confortable, el local, las mesas, la vajilla y, claro, la comida…

Sin más carreta, vamos al tenedor:

Ensalada de mango verde con láminas de solomito.


Sí o sí pida de entrada una ensalada de chicharrón, que no suena muy racional, pero que resulta de verdad impactante: una mezcla de crocantes (lo verde y lo animal) bañada en ácidos de toronja ($ 24.000) ¡Tremenda!

También de las entradas pida el pulpo en mantequilla de chiles quemados sobre puré de ajos confitados y salteado de papas con chorizo español ($ 25.000).

De sus platos fuertes todo es bueno (o casi todo). Enuncio lo que he probado en mis tres visitas. No aplica a lo que he pellizcado de los otros platos de mis llaves:

- El asado de tira, con 12 horas al horno, glaseado en caramelo de limón y ají, acompañado de sticky rice con crocante de maní ($ 39.000).

Asado de tira, glaseado en caramelo de limón y ají, acompañado de sticky rice con crocante de maní


- Ojo al tocino de cerdo, con seis horas al horno, acompañado de minipapas, pimentones asados y cebollas caramelizadas ($ 32.000).

- Y el pescado del día –a mí me tocó una corvina- sobre puré de ahuyama, acompañado de espárragos salteados con queso costeño y ensalada cruda de calabacín ($ 38.500).

Y de postre, uno nuevo:

- Las piñas caramelizadas con yogur y praliné acompañadas de helado de jengibre y limonaria.

Ojalá los paisas, tan dados a los volantines –siempre en busca de las ofertas–, sostengan con sus inquietos paladares este lugar que ya quisieran tener otras capitales del país.

Langostinos glaseados sobre quinua crocante y albahaca.

Ocio es riquísimo (y pilas que en Bogotá hay otro Ocio que también está bueno). Y este Ocio paisa pasará.

Ocio

Carrera 33 N°. 7-21 (Medellín)
Cel: 318 240 2859

Para picar

Baita

El chef Nimi Molad abrió un nuevo y muy sabroso restaurante casual, Baita, que en hebreo significa casa. Y sí, en efecto es eso, cocina de Israel con muy buenos resultados: un auténtico falafel, impresionantes kebabs, una increíble variedad de pitas (sándwiches) muy sabrosas y, lo digo sin problema, el mejor hummus de la ciudad.

Carrera 5ª N° 69-26, Bogotá.

MAURICIO SILVA G.