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Boleros y descargas musicales

Del disco de vinilo, el CD y el MP3, hemos pasado a la presentación en vivo de orquestas en clubes.

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29 de mayo 2015 , 06:31 p.m.

La historia de la música afro en Cali es tan amplia que no cabe en internet. Nuestros padres bailaron en el planchón de Juanchito al son del Trío Matamoros, el Trío La Rosa y la Sonora Matancera. Sus hijos nos levantamos en los años setenta bajo el ritmo acelerado de la pachanga que introdujeron Richie Ray y Johnny Pacheco.

Eran los tiempos de recepción de la música caribeña en la ciudad, donde desembarcaron grandes orquestas como el Gran Combo de Puerto Rico, la Fania All Star, y por supuesto, Celia Cruz, la ‘contentosa’.

De aquella acogida de la música caribeña en Cali, no solo se benefició el bailador; sino también el coleccionista, el músico y el compositor. Eran los tiempos de Amparo Arrebato, Jimmy Boogaloo y Wilson el psicodélico. Estos bailarines fueron los pioneros de las escuelas de salsa caleñas, que hoy tienen fama mundial.

Al tiempo que se desarrollaba la pasión por el baile, en Cali se fue creando la figura del coleccionista, quien es la persona que conserva y mantiene la memoria musical. De la experiencia del recopilador de tesoros sonoros nació el Encuentro de Coleccionistas y Melómanos, que cada diciembre organiza Gary Domínguez, DJ errante.

No solo los bailarines y los melómanos se enriquecieron con esta maravillosa fusión que venía de la Gran Manzana. Los músicos caleños y del Pacífico supieron escuchar las nuevas sonoridades y armonías, que interpretaba Papo Luca en el piano o Willie Colón, en su trombón.

Jóvenes músicos como Jairo Varela y Alexis Lozano, que venían del Chocó, y Alfredito Linares, que llegó de Lima, comenzaron a afinar sus baterías musicales, y el resultado de esto fue la creación de importantes orquestas como: Niche, Guayacán y Alfredito Linares y su Mambo Rock. Sin contar, por supuesto, con las orquestas: Son de Azúcar, Canela y D’Caché, compuestas por mujeres.

Hoy en la ciudad existen más de ochenta orquestas de baile. Del disco de vinilo, el CD y el MP3, que hasta hace poco se escuchaba en las discotecas y viejotecas de la ciudad, hoy hemos pasado a la presentación en vivo de las orquestas en los clubes y discotecas; a la usanza de los centros nocturnos como Paladium y el Village Game de N. Y.

En El Habanero, un lugar exquisito que está situado en el tradicional parque Alameda, Manolo Vergara programa cada jueves la orquesta BoleOro, que dirige Carlos Córdoba. Allí, el bailarín de aquel imperecedero ritmo romántico, podrá escuchar temas clásicos, como: Piel canela, Temes, Todo me gusta de ti y Falsaria.

Zaperoco, un lugar emblemático del norte de la ciudad, cada primer miércoles de cada mes, Johanna Cote, Mauricio Levy y Umberto Valverde organizan las descargas musicales dirigidas por el maestro José Aguirre, que al mejor estilo del jam session o música de improvisación, busca nuevas armonías y sonoridades.


Fabio Martínez

www.fabiomartinezescritor.com/