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Caer y volver a caer

Gobierno hace bien al mantener ofensiva militar, aunque falla buscando complacer a los opositores.

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28 de mayo 2015 , 05:28 p.m.

A todas luces, es falsa la afirmación de los opositores del proceso de paz de que la tregua unilateral decretada en diciembre pasado por las Farc no se estaba cumpliendo. Las propias FF. MM., el Ministro de Defensa y analistas del conflicto lo hemos podido evidenciar. Claro que no hay tregua ni paz perfecta, enunciado que no entienden los críticos de turno.

Aceptamos que esa guerrilla comete monumentales equívocos, como sucedió con el atroz ataque del 15 de abril en el Cauca. Además, cree que el momento político aún la favorece. No entiende que se agota su cuarto de hora de benevolencia de la opinión pública. Aunque no se puede desconocer que viene asumiendo actitudes en favor de una cabal negociación, todavía lejanas del querer nacional.

Hace bien el Gobierno al mantener la ofensiva militar y tratar de reducir su capacidad bélica, aunque falla cuando busca complacer a los opositores, que ven maniobras engañosas en todas partes, en una actitud que raya con los falsos argumentos (muy parecido a los ‘falsos positivos’). Malquerientes que más bien deberían explicarle al país las dificultades que tuvieron otros procesos de negociación, peores aún que el protagonizado por Colombia, y que pudieron culminar exitosamente: en Sudáfrica, en Centroamérica, en Irlanda, para que entendamos que la negociación no es tan fácil como ellos lo pregonan.

Pero, aun con esta irracional oposición, con la crisis que atraviesan los diálogos, con el burdo rompimiento de la tregua unilateral que hace esta guerrilla y con todas las dificultades que van surgiendo, soy de los que consideran que están dadas las condiciones para dar un viraje que enderece la ruta de la negociación.

Porque tropezar varias veces puede convenir, si las partes vuelven a los senderos del entendimiento y se reactivan los instrumentos y metodologías que lleven a enderezar el proceso de paz. Ello exige impulsar otras iniciativas para desescalar el conflicto y allanar el camino hacia un cese bilateral del fuego que facilite la desmovilización de los insurgentes.

Pero el Procurador, Acore y algunos miembros del CD quieren que las Farc piensen y actúen como ellos, que se acojan a las iniciativas derrotistas que recomiendan. Por el contrario, tenemos que exigirles que sean más consecuentes con las negociaciones, que contribuyan a acelerar el proceso, que se dispongan a culminar la agenda establecida y a firmar los acuerdos que pongan fin al conflicto. Que muestren resultados con el desminado, que desvinculen a los niños del conflicto, que se concreten acuerdos tangibles en el punto de víctimas y justicia transicional; que entreguen las armas para que puedan acceder a la vida civil. En síntesis, política sin armas es la condición. Estos y otros aspectos generarían mayor aceptabilidad de la ciudadanía y nos pondrían de cara a un eventual acuerdo.

Nota: hace bien la Fiscalía en aceptar el diálogo que plantea el ‘clan Úsuga’, para su posible sometimiento a la justicia. Mientras tanto, se debe continuar con la ofensiva militar que tantos golpes les ha ocasionado.


Jaime Fajardo Landaeta


fajardolan@une.net.co
@JaimeFajardoLan