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Las exigencias que metieron en líos a Colmotores

Detalles de los testimonios que llevaron a investigar a la ensambladora por restringir competencia.

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27 de mayo 2015 , 08:45 p.m.

La resolución mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) le abre investigación a General Motors Colmotores (GMC) tiene numerosos testimonios y mensajes que, según la SIC, muestran supuestas presiones indebidas para que no se comercializaran otras marcas de vehículos a través de los concesionarios que vendían Chevrolet.

Así mismo, la SIC presenta comunicaciones que considera amenazas reiterativas de no renovación de los contratos, lo que lleva a abrir la investigación por prácticas restrictivas de la competencia.

En testimonios recogidos por la SIC, representantes de los concesionarios Los Coches y Calima, que a raíz de esos hechos dejaron de vender carros Chevrolet, cuentan que en reuniones con directivos de GMC se ejercía constante presión para que la comercialización de los vehículos Chevrolet se mantuviera como exclusiva, lo que evitaba que llegaran al país otras marcas.

Ricardo Salazar Arias, gerente general de Los Coches, que por 37 años comercializó carros ensamblados por Colmotores, dijo a la SIC que no valieron las explicaciones dadas a General Motors, en el sentido de que querían comercializar en el país la marca Morris Garages (MG), a través de un nuevo concesionario, advirtiendo que mantendrían lo acordado en cuanto a calidad, atención y servicio de Chevrolet, como hasta ahora lo venían haciendo.

“Colmotores y General Motors –declaró Salazar– dan una respuesta tajante al decirnos que nosotros no podíamos, que nosotros teníamos que ser ‘purasangre’, que si nosotros hacíamos eso, el castigo era que no nos renovaban ni prorrogaban el contrato de concesión (de Chevrolet)”.

De las advertencias se pasó a los hechos, pues en un correo electrónico del 10 de septiembre del 2012, de Jorge Alejandro Mejía, gerente de GMC, a Ricardo Salazar, de Los Coches, se informó del fin del contrato de concesión.
“(...) teniendo en cuenta que tenemos concepciones muy diferentes en cuanto al modelo de negocios, le informo que General Motors Colmotores S. A. ha optado por no renovar el contrato de concesión para la venta y posventa de vehículos automotores y sus partes, que actualmente está vigente con Distribuidora Los Coches La Sabana S. A.

Esta es una decisión interna de la compañía dentro del marco contractual que nos vincula”, dice la comunicación.
Lo curioso es que tal comunicación se produce a unas pocas semanas de haberles informado de la intención que tenían las directivas de Los Coches y luego de que, a comienzos de febrero del 2012, GMC les hubiera ratificado su decisión de renovarles ese contrato de concesión, según comunicación electrónica enviada por Ana Cristina Anaya, funcionaria de GMC.

Salazar dijo ante la SIC, además, que el conocimiento de esas diferencias había logrado escalar a un mayor nivel directivo de GMC, refiriéndose a la presidencia de Latinoamérica, en cabeza de Jaime Ardila, con quien, a su paso por Colombia, tuvieron oportunidad de conversar sobre el tema.

“(...) en ese momento se hace una reunión en Brasil con el señor Jaime Ardila y el señor Jorge Mejía, actual presidente de Colmotores, y nos hacen una propuesta; nos dicen: ¿ustedes quieren seguir con Los Coches?, usted me cede la importación de MG para Colombia(...); ellos comenzaron a presionar para que nosotros no tuviéramos esa concesión de MG, nos ofrecieron que nos dejaban Los Coches, de alguna manera nos chantajearon...”, indicó.

Francisco José Guerrero, gerente de Calima, que vendía Chevrolet en el Valle del Cauca, dijo en su testimonio: “(...) uno no podía pensar en tener otra marca, eso casi que tenía una norma: que en el primer grado o casi hasta el segundo grado de consanguinidad ninguno de los accionistas podían invertir o representar a otras marcas...”.

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