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'La loca de los perros' de Barranquilla está rehabilitada

Mariela Isabel Ripoll pasó décadas siendo indigente en la calle 72 y sus alrededores.

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27 de mayo 2015 , 11:39 a.m.

Luego de un año y dos meses de permanecer en el Hogar de Paso del Distrito y volverse parte de esa familia en la que todos, en su lenguaje alegre, pasaron a ser sus tíos y tías, ‘La Reina’ Mariela Isabel Ripoll De la Torre está lista para regresar con sus tres hijos, quienes por 30 años creyeron que ella estaba muerta.

Este es tan solo uno de los detalles más asombrosos de vida de esta menudita mujer, que por décadas deambuló en los alrededores del colegio Lourdes, y que por los ruegos de las directivas de este colegio, fue rescatada por el Distrito y llevada al Hogar de Paso, donde ya anunciaron que la van a extrañar.

La directora del Hogar, Luisa Mora García, recuerda que ella llegó desnutrida, con escabiosis (sarna) y otras infecciones en diferentes partes del cuerpo.

Y con un leve trastorno mental que es evidente cuando habla: mezcla recuerdos de una niñez pudiente, de sus estudios hace más de medio siglo en colegio Lourdes y de su vida en Venezuela, con su difunto esposo, su suegra y los tres hijos (dos varones y una mujer). De allí, según infiere de lo que cuentan ella misma y algunos parientes que le han aparecido, terminaron echándola. La idea fue de su suegra...

Alcanza a recordar que la madre de su esposo no gustaba de ella, y hasta teme que hayan tratado de envenenarla en algún momento. Pero no recuerda cómo vino a tener a Barranquilla, ni la edad que tiene, ni su fecha de cumpleaños. En el Hogar le calculan unos 60.

Con todo y eso, es hoy una mujer recuperada, uno de los casos exitosos de este Hogar de Paso donde son atendidos 80 habitantes de la calle, donde se atiende su condición mental y física, y donde se les restituye sus derechos para devolverlos dignamente a la sociedad, para incluirlos de nuevo en la mejor condición posible.

Hoy se le nota alegre, dispuesta a ayudar, siempre en disposición de cantar temas de los años 60 y 70. Recuerda mucho e interpreta con mucha soltura ‘Malagueña salerosa’, una ranchera interpretada por las mejores voces mexicanas de la época y que, según dice, le cantaba su padre cuando ella era niña.

Y era por sus ojos verdes que lucen todavía expresivos en el rostro delgado trazado por arrugas. Lleva un peinado de cabello corto y lacio, y se sienta en una postura de etiqueta, con la espalda recta y las piernas sutilmente cruzadas. Apenas la abandona para bailar ‘River of Babylon’ de Boney M, que celebra porque envía un hermoso mensaje religioso vestido con alegría, y regresa a la silla para adoptar la misma posición.

Esa tendencia al baile y al canto parece haberla heredado su hija Luz Adriana Garay Ripoll, quien se dedicó al canto en Venezuela y se promueve como ‘La Reina del Swing’ en una curiosa coincidencia de apodo con su madre. Ella es una de las que vendrá a principios de junio, se supone, cuando esté todo listo. Vendrá con sus hermanos Saúl, el ingeniero, mayor que ella; y Jorge, chef de cocina, el menor.

En el rompecabezas de su vida faltan piezas, pero ella está feliz ante la expectativa de ver a sus hijos, de cuya existencia parecía no tener claridad al principio. Incluso, cuando le preguntan su nombre, ella responde que es Rosa María Valdeblánquez y se proclama oriunda de La Guajira.

Todo estos vacíos y desplazamientos de su memoria se han interpretado en el Hogar de Paso con un mecanismo de defensa contra un pasado que corresponderá a sus hijos descifrar. Ellos viven en Venezuela y vendrán en el corto plazo. Y han dado instrucciones precisas de que a su madre nos le falte nada.

Pero mientras tanto, su tío Joaquín Ripoll ha dado las pistas iniciales. Fue él quien se extrañó porque un día dejó de verla en el paradero de buses de la calle 72 con la carrera 49 donde dormía ella con cinco perros. Por todo el sector la conocían solo con su apodo, y es como le gusta que le digan ahora.

Joaquín es uno de los pocos parientes que se acercaban de vez en cuando a confirmar que ella estaba con vida.. Cuando no la encontró, averiguó en el sector y le dijeron que el Distrito se la había llevado, y por eso terminó en el Hogar de Paso, donde la vio transformada. Eso fue hace tres meses. Después, vinieron los otros parientes: una prima y una hermana de madre. Faltan nada más los hijos.

¿Y por qué no la rescataron nunca? La respuesta no parece convincente por lo que se ve ahora: “Dicen que no pudieron hacer nada por sacarla de la calle porque ella se tornó violenta, pero por lo que hemos visto hasta ahora, ella de violenta no tiene nada: es dulce, servicial y tiene una memoria prodigiosa”, asegura Luisa Mora, la directora del Hogar.

JAVIER FRANCO ALTAMAR
Redactor ADN
Barranquilla