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Hay temores por posible desmonte de ayudas al agro

Se pondrían en riesgo los 188.000 empleos formales que genera la agroindustria de la caña azucarera.

26 de mayo 2015 , 10:39 p.m.

Un grupo de congresistas, trabajadores sindicalizados y el gremio de los paneleros (Fedepanela) pidieron al presidente Santos no desmontar el Sistema Andino de Franjas de Precios del Azúcar (SAFP) ni del Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar (Fepa).

Para los firmantes de las cartas, al eliminar estos instrumentos de política pública agropecuaria se pondrían en riesgo los 188.000 empleos formales que genera la agroindustria de la caña azucarera.

Para Fedepanela, por ejemplo, el desmonte de los dos instrumentos solo favorecería a las empresas multinacionales. “Existe evidencia de que estas jamás transmiten las reducciones de los precios de sus materias primas a sus consumidores, como lo confirmó un estudio de EConcept, de tal manera que estas reducciones se quedan en dichas industrias”, dice el gremio.

“La iniciativa de desmonte ha sido planteada en varios escenarios por la industria, que quiere aumentar sus ganancias”, afirmó Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).
Vale la pena indicar que el SAFP es un mecanismo para estabilizar el costo de importación de unos productos agropecuarios, caracterizados por una marcada inestabilidad en sus precios internacionales.

La estabilización se consigue aumentando el arancel ad valórem cuando el precio internacional está por debajo del nivel piso, y rebajando dicho arancel hasta cero, cuando dicho precio está por encima del techo; es decir, la franja de precios equivale a convertir el arancel en un factor variable que se ajusta automáticamente para contrarrestar las fluctuaciones externas del precio internacional.

Los productos beneficiados por este sistema son arroz, cebada, maíz (blanco y amarillo) soya, trigo, aceites (soya y palma), azúcar (blanco y crudo), leche trozos de pollo y cerdo.

En cuanto al Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar (Fepa), este busca “procurar un ingreso rentable a los productores de azúcar, consiguiendo que se regule la producción nacional y manteniendo y haciendo crecer la oferta de producto para los diferentes mercados.

“Funciona con base en precios de referencia para los diferentes mercados, generando así un flujo de dineros de cesiones y compensaciones”.

Para el caso del azúcar, un tema de candente actualidad, el presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño, dijo que el temor radica en que, de tomarse esta medida, se sacrificarían los ingresos de los trabajadores y las rentas de no menos de 40 municipios del valle geográfico del río Cauca.

“De llegar a tomarse estas medidas, podríamos ver una mayor escalada del conflicto”, concluyó Londoño. Por su parte, Rafael Mejía indicó que ese temor radica en una posible pérdida del empleo en los municipios que tienen su base económica en el sector agrario; además, se preguntó si dichas iniciativas, más bien, están de acuerdo con las negociaciones de paz que están realizándose en La Habana.

El dirigente gremial recordó la caída libre en la que está el PIB agropecuario, de 5,5 por ciento en el 2013 a 3,6 en el 2014, y una expectativa de 2, este año.

La industria reclama

Mientras el precio del azúcar en el mercado mundial ha caído más del 30 por ciento en el último año, de 519 a 347 dólares por tonelada (ayer).

Para los industriales, los azucareros tienen a su favor el SAFP y el Fepa, que les permiten vender en Colombia 30 por ciento más caro el mismo producto que se consigue más barato fuera del país; además reclamaron “un terreno plano de juego” frente a sus competidores en el exterior.

EL TIEMPO