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Editorial: Metro, otro peldaño

El metro para Bogotá acaba de recibir un nuevo voto de confianza, pero falta el camino más espinoso.

26 de mayo 2015 , 08:50 p.m.

El Gobierno Nacional y la Alcaldía de Bogotá han dado otro paso hacia la consolidación del metro para la capital. Así lo deja ver el reciente anuncio del presidente Juan Manuel Santos, al comprometer 9,6 billones de pesos para tal fin, el 70 por ciento del costo estimado de la obra, que es de 13,8 billones. La ciudad tendrá que aportar los 4,1 billones restantes, el 30 por ciento.

La cifra es el resultado de un trabajo juicioso, emprendido por los equipos económicos de ambos gobiernos para poner a punto la estructuración financiera del proyecto. Pero es apenas una primera fase, pues aún hay etapas que cumplir antes de entrar en el proceso licitatorio.

Y por eso es bueno darles a los hechos recientes la dimensión que tienen: la buena noticia es que se reafirma el compromiso de la Nación, lo cual genera confianza. Adicionalmente, se ha pensado en un trazado que permitiría no solo ajustar los costos –el metro iría del portal Américas (sur) hasta la calle 100 (norte), y ya no hasta la 127–, sino que daría vía a un transporte intermodal por medio de sistemas férreos con trenes de cercanías para conectar el sur, el norte y el occidente de Bogotá.

Según Planeación Nacional, esto haría posible movilizar 1,8 millones de pasajeros al día, a través de una red de 136 kilómetros, 24 de los cuales corresponderían al metro subterráneo.

La gimnasia financiera no ha sido fácil. Si bien la Alcaldía y el Ejecutivo abogan por un metro eficaz y moderno, también es cierto que los distintos componentes que lo integran son costosos. De ahí que buena parte del trabajo se haya ido en revisar cada peso –incluyendo la eliminación de aranceles– hasta conseguir ahorros y eficiencias por 0,8 billones, sin que ello signifique sacrificar servicio.

Con las cifras claras, lo que sigue es otro ejercicio todavía más complejo: garantizar los recursos que les corresponde poner a las partes; crear una institucionalidad con capacidad para manejar una empresa de semejante envergadura y definir el esquema de contratación que blinde la ejecución de los trabajos. Y es aquí, como lo advirtieron expertos en el foro realizado ayer por Portafolio, donde se requiere la sinceridad absoluta de las partes.

La Alcaldía, por ejemplo, tiene entre sus tareas definir cuál será la fuente de la que saldrán sus 4,1 billones de pesos. Se habla de un cupo de deuda por 2,4 billones que aún debe ser revisado, y de reservas provenientes de las empresas insignia de la capital, la de Energía y la de Teléfonos, las cuales requieren el aval de sus juntas directivas.

Lo mismo sucede con la etapa contractual. El Gobierno quiere que se haga de forma integral para no desvertebrar el proyecto, mientras que la Alcaldía prefiere que sean varios procesos licitatorios. Otro obstáculo que tendrá que ser resuelto por consenso.

Como decíamos, las cosas para el metro de Bogotá van bien, pero falta el camino más espinoso. Y ello incluye no perder de vista que la capital requiere con urgencia otras obras en aras de su movilidad, como las troncales de TransMilenio.

De la sobriedad con que se siga actuando dependerá el paso a la segunda y decisiva fase del proceso, y para ello debe evitarse cualquier ruido que pueda generarse, bien sea desde el interior de los gobiernos o, peor todavía, desde afuera.

editorial@eltiempo.com