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Tres de cada diez colombianos están expuestos a desastres

Las amenazas tienen un origen geológico, pero la acción del ser humano es un factor determinante.

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23 de mayo 2015 , 09:03 p.m.

En mayo de 1999, y por primera vez en el país, todo un pueblo fue reubicado para evitar una tragedia. Los habitantes de las 161 casas de San Cayetano, en el norte de Cundinamarca, huyeron de un deslizamiento de diez millones de metros cúbicos de tierra y se ubicaron temporalmente en una zona más segura.

En el 2002 les fue entregado un pueblo nuevo, construido por la Fundación Compartir y la Corporación Minuto de Dios en terrenos ubicados a 45 minutos de la antigua población y lejos de fallas geológicas. El lote fue aprobado por votación popular. La Gobernación invirtió allí cerca de 70.000 millones de pesos. (Gráfico: Así nos han afectado las catástrofes)

Es un caso excepcional en el país, acostumbrado a soportar tragedias anunciadas como la que afectó a Salgar (Antioquia) hace ocho días y que mató a más de 90 personas y dejó decenas de desaparecidos y damnificados, aun cuando había sido advertida desde hace más de dos años. (Lea: Desastres: 'alpiste' y vulnerabilidad)

Según el Banco Mundial, tres de cada 10 colombianos están potencialmente amenazados por algún evento natural. Las cifras indican que el 36 por ciento del territorio está en situación de amenaza sísmica alta, el 28 por ciento en alto potencial de inundación y el 18 por ciento, en riesgo elevado de enfrentar movimientos en masa o deslizamientos. (Lea también: Desastres: 'alpiste' y vulnerabilidad

Para este último, el riesgo se concentra en áreas de la región andina como Boyacá (74 por ciento), Cundinamarca (65 por ciento), Risaralda (61 por ciento) y Caldas (59 por ciento). También, en las vertientes de los ríos Cauca y Patía. Según Planeación Nacional, entre el 2006 y el 2014, más de 12 millones de personas han sido reportadas a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) como afectadas por fenómenos de origen natural.

Si se compara este dato con la población proyectada por el Dane al 2015, equivale a decir que el 26 por ciento de la población se ha enfrentado a una emergencia.

El país sufre más por las inundaciones, sobre todo en el oriente, en las llanuras cercanas a los ríos Orinoco y Amazonas, pero principalmente en los valles asociados con el río Magdalena, la depresión momposina, los valles de los ríos Sinú y Alto San Jorge; en las tierras bajas cercanas al río Atrato, el Chocó, y los deltas de los ríos San Juan, Telembí, Patía y Mira.

El mayor riesgo

La población localizada en zonas con mayor potencial de anegarse está distribuida en 79 municipios, que representan pueblos del Valle del Cauca, Atlántico, Cundinamarca, Magdalena, Antioquia, Córdoba, Cesar, Cauca y Meta. Entre tanto, Bogotá, Cali y Barranquilla son las ciudades con más alta población ubicada en zonas de potencial inundación, seguidas por Apartadó (Antioquia), Chía (Cundinamarca) y Jamundí (Valle del Cauca).

Esto último tiene un antecedente y es que, según Planeación, de las 21.594 emergencias generadas por eventos de origen natural, más de la mitad (14.853) corresponden a hidrometeorológicos.

Bolívar (con 1’509.730 personas), Chocó (1’305.965) y Magdalena (1’026.579) reportan el mayor número de personas afectadas. Una situación más compleja la ofrecen los sismos. Colombia está situada en la convergencia de tres placas: Nazca, Caribe y América del Sur. La zona del Pacífico es la que más expuesta está.

Otra región donde hay alertas frecuentes es la andina, asociadas a la actividad de fallas superficiales como Romeral, Cauca, Palestina y Frontal de la cordillera Oriental, que suelen generar sismos superficiales de gran poder destructivo. A su turno, Huila, Chocó, Valle del Cauca, Nariño, Risaralda, Cauca y Quindío tienen más del 95 por ciento de su territorio expuesto a la amenaza sísmica.

Pero si bien los desastres ocurren en todo el mundo, las causas del riesgo pueden estar arraigadas en errores y en problemas de los procesos de desarrollo, explican los expertos del Banco Mundial.

Algo que confirman especialistas de la Universidad Nacional, para quienes en departamentos como Antioquia faltan estudios de amenazas sobre el territorio, es decir, no existe un diagnóstico del tipo de desastres que puedan sobrevenir.

Lo que sucedió en Salgar, por ejemplo, según Albeiro Rendón, de la facultad de Minas de esta institución, fue una ‘avenida torrencial’, una concentración de agua en un periodo muy corto.

Cuando esto sucede, explica, “estamos frente a un evento en el que es supremamente complicado responder a una alerta temprana”, pero lo es más cuando el fenómeno no se ha estudiado y ha sido despreciado, como pasó allí, donde las autoridades habían reportado 22 emergencias entre 1999 y el 2014. De estas, 13 fueron inundaciones y tres ocurrieron en un mismo año: 2012.

Este es el departamento que más muertos ha puesto históricamente ante las frecuentes amenazas naturales en Colombia. Sin embargo, por población afectada, Bolívar, con 1’509.730 personas, lidera las cifras. Cundinamarca es el departamento que registra mayor cantidad de eventos naturales que dan lugar a tragedias.

Muchas veces, las amenazas de origen geológico, como los sismos y las erupciones volcánicas, pueden considerarse inmodificables en el tiempo.

Pero las inundaciones, deslizamientos y avenidas torrenciales en amplias zonas del país han crecido debido a la intervención humana y al consecuente deterioro ambiental, dice el Banco Mundial.

El desarrollo económico ha estado acompañado de acciones como la desecación de humedales y ciénagas, la pérdida de bosques y cobertura vegetal, con las consecuencias que esto tiene en términos de erosión y aumento de escorrentías: afecta las fuentes de agua y la estabilidad del terreno y vuelve susceptible a deslizamientos zonas que antes no lo eran.

Actualmente, la tasa de deforestación es de 120.000 hectáreas al año, un factor importante de la degradación de los suelos, que luego terminan taponando cauces.

Municipios en alto riesgo

Nuquí, por un tsunami

Este es, tal vez, uno de los municipios más expuestos del país a un tsunami. La alerta se extiende a Bahía Solano, Juradó, Bajo Baudó y Litoral de San Juan.

Útica, por una avalancha

La población de este municipio de Cundinamarca está amenazada por la quebrada Negra. Según los expertos, debería reubicarse para que no se transforme en otro Armero.

Coello, por un volcán

Uno de los escenarios más críticos desde el punto de vista volcánico podría estar relacionado con una explosión del cerro Machín. Está en Tolima y en su zona de influencia hay 700.000 personas.

La Mojana, por inundaciones

Este sector, que abarca veintiocho municipios de cuatro departamentos (Bolívar, Antioquia, Sucre y Córdoba), es un enorme humedal que no debería estar habitado. Los ríos más peligrosos son el San Jorge y el Cauca.

Isla de Tierrabomba, por la erosión costera

Situada frente a Cartagena, lucha para que se construya un espolón contra la erosión, que se ha tragado unos 600 metros de la isla, algo más de tres calles con toda su infraestructura, además de 80 casas.

Responsabilidad es de los alcaldes

Para Simón Gaviria Muñoz, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), desde el ordenamiento territorial se pueden prevenir los desastres, si se saben identificar las amenazas y si se utiliza de manera adecuada el territorio, de acuerdo a su vocación. “Uno de los principales retos que afronta el país –explica Gaviria Muñoz– es realizar la revisión de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas, y de los Planes de Ordenamiento Territorial, incluyendo en ello el análisis de riesgo de desastres. El Gobierno Nacional es corresponsable, pero los alcaldes son los directos responsables del ordenamiento territorial en sus municipios”, señala Gaviria.

JAVIER SILVA HERRERA
Redactor de EL TIEMPO