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Lunari, más altas que bajas en Millonarios

Tuvo un momento difícil, lo soportó, casi siempre tuvo al equipo dentro de los ocho y lo clasificó.

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18 de mayo 2015 , 08:22 p.m.

Ricardo Lunari llegó a Millonarios en septiembre del 2014 y de ahí en adelante ha tenido altibajos. Su peor momento lo vivió luego de la goleada 5-1 del Cali, que lo llevó contra las cuerdas; hasta se habló de su salida, pero lo aguantaron. El grupo mejoró y el 3-1 contra Santa Fe, del domingo pasado, clasificó al equipo a los cuartos de final de la Liga, en un paso sufrido pero muy celebrado. (Lea aquí: 'Agradezco a los que me apoyaron, a los demás no me importa': Lunari.)

En los tres primeros partidos de la Liga-2015 ganó y todo iba bien, hinchas y dirigentes estaban contentos con quien es un ídolo embajador.

Llegó marzo, mes que fue una pesadilla para Lunari porque empezó con una goleada 5-1 contra Cali y, después, una derrota con Expreso Rojo en la Copa Colombia. (Lea aquí: Duelo de juventud contra experiencia en la llave de Millos y Envigado.)

Esos resultados encendieron las alarmas, tanto así que el 6 de marzo los dirigentes tuvieron un almuerzo con Lunari, en el que estuvieron presentes Enrique Camacho, presidente del equipo; Gustavo Serpa, representante de los accionistas mayoritarios, y dos de los referentes del grupo, Fabián Vargas y Federico Insúa; este último, contratado por el cuerpo técnico. En la mañana de ese mismo día, Camacho y Serpa estuvieron en el entrenamiento para hablar con el plantel y respaldar el proyecto.

De izq. a der., el DT de Millos, Ricardo Lunari; Fabián Vargas y el accionista Gustavo Serpa. (Archivo particular)

Pero esos intentos de generar calma no se vieron reflejados en el terreno de juego; tras la reunión, los ‘embajadores’ tuvieron tres empates, incluido un 0-0 con Santa Fe, y una derrota 2-0 contra Junior. Eso hizo que el ambiente nuevamente se tornara tenso y el nombre de técnico quedara en entredicho, y hasta se habló de ‘matrícula condicional’. Comenzaba el sonajero de técnicos. Millonarios aparecía en el puesto 13 en 13 fechas, con 12 puntos, a cinco del octavo, Santa Fe.

Además, al técnico argentino se le cuestionaba que no tenía mucha marca en el medio con Vargas y David Silva en su modelo de juego 4-2-2-2, por eso cambió de módulo y jugó con un 3-4-1-2 y recibió cinco goles del Deportivo Cali.

Inclusive, algunos fuentes le dijeron a EL TIEMPO, en aquel momento,  de que había la sensación que algunos jugadores no tenían su mejor rendimiento porque querían sacar al cuerpo técnico y que un futbolista generaba mal ambiente porque no era titular.

Pero Lunari manifestaba un argumento valedero: tenía dosca juegos pendientes y si ganaban regresarían a la zona de clasificación. Las cuentas empezaron bien con un 5-1 contra Pasto, aplazado de la fecha uno, y luego con el 3-1 sobre Chicó, en la jornada 12. Allí cambió el panorama; los azules eran novenos con 18 unidades, a uno del octavo, Patriotas, y un encuentro pendiente, pero seguían las críticas.

Se decía que no le ganaban a los grandes, algo cierto, y llegó el juego contra Once Caldas, pendiente de la fecha 3. Con sufrimiento, Millos ganó 1-2, primera victoria de visitante, y volvió al grupo de los ocho.

Después vino la derrota, 2-1, contra Uniautónoma y volvieron los murmullos, pero el equipo era séptimo, con 21 puntos. Esa fue la última derrota del torneo, luego tuvo tres victorias, cuatro empates y no volvió a salir del grupo de clasificados. En la última fecha, el domingo contra Santa Fe, estuvo eliminado entre las 5:21 p. m. y las 5:34 p. m., ganó 3-1, terminó de quinto y clasificó a cuartos de final.

Lunari se lamenta de la derrota contra Uniautónoma. (Archivo / EL TIEMPO)

Antes de esa clasificación, la marea nuevamente estuvo en alza, cuando el equipo quedó eliminado de la Copa Colombia, tras poner un equipo suplente en el 0-0 contra Equidad, pero la moral subió tras la victoria 3-1 contra el DIM en la Liga, juego por el cual no había utilizado a los titulares en la Copa Colombia.

Lunari tiene rendimiento del 56, 6 por ciento en esta Liga y, más allá de aquel marzo negro, el equipo cumplió, pero el 5-1 del Cali, no ganarles a los grandes, al principio, y su dificultad fuera de El Campín –solo ganó un partido– generaron una zozobra que no estaba reflejada en la tabla; ahí, casi siempre, hubo calma.

ANDRÉS FELIPE VIVEROS B.
Redactor de EL TIEMPO