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"La iglesia no es enemiga de los homosexuales": Monseñor Córdoba

Religioso dice que el Papa Francisco habla del respeto y el diálogo para solucionar los problemas.

17 de mayo 2015 , 07:10 p.m.

Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón, centro del debate esta semana por sus polémicas declaraciones sobre los homosexuales en un foro sobre adopción igualitaria, asegura que el propio Papa Francisco habla de la necesidad de salir al encuentro de las personas, aunque piensen diferente.

El cambio de discurso de la iglesia frente a los homosexuales ha sido evidente en pronunciamientos del papa Francisco, ¿cómo se está trabajando internamente en la apertura hacia esta comunidad?

Yo no creo que haya un cambio de discurso. La Iglesia no ha cambiado su posición sobre la homosexualidad. Y no tiene intención de hacerlo, no puede hacerlo, porque esa posición no es un capricho nuestro sino una expresión de lo que dice la sagrada escritura y la tradición de la Iglesia. La cuestión está, creo yo, en el modo en el que esa posición moral se presenta. El Papa Francisco insiste mucho en la necesidad de anunciar el Evangelio desde la realidad fundamental de la misericordia y del amor de Dios. Ese es un enfoque renovador. No se trata de condenar, tampoco de decir que todo está bien, sino de presentar a Dios como Padre, que acoge a todos sus hijos, incluso a esos que están alejados de Él, y los invita a la conversión.

¿Reconocer, como usted hizo, que la homosexualidad no es un pecado es otro paso que da la iglesia?

La tendencia homosexual aunque es objetivamente desordenada, en sí misma no constituye un pecado, lo que es contrario a la voluntad de Dios son los actos homosexuales. Eso lo ha dicho la Iglesia siempre. No hay por tanto novedad alguna en esa afirmación mía. Una persona puede tener una tendencia homosexual, incluso muy arraigada, y vivir una vida casta, en plena fidelidad a la voluntad de Dios. Ese esfuerzo por ser fiel a Dios, en esa específica condición, lo perfecciona humanamente y lo santifica.

¿Ese nuevo tono es una muestra de apertura de la iglesia en Colombia hacia este tema?

La Iglesia en Colombia ha propuesto siempre, con convicción, la doctrina moral de la Iglesia sobre la vida, el matrimonio y la familia en un tono respetuoso. La defensa de esos valores fundamentales, que son para nosotros innegociables, no se contradice con el reconocimiento de la dignidad que todo hombre y mujer tienen por el hecho de ser persona, creada a imagen y semejanza de Dios. Nuestro Catecismo dice, claramente, que las personas con tendencia homosexual deben ser tratadas siempre con respeto, compasión y delicadeza y que se ha de evitar cualquier forma de discriminación injusta contra ellas. En ese sentido, la Iglesia en Colombia, sin cambiar su doctrina, ha estado abierta a la acogida y al diálogo. Es injusto que quiera presentarse a la Iglesia como una institución homofóbica o enemiga de los homosexuales porque no es así.

Su participación en el foro marcó la primera reunión de manera oficial y pública de un Obispo Católico del país con la comunidad LGBTI, ¿lo valora como un hecho positivo?

A pesar de la polémica provocada por algunas frases que use en mi intervención, referidas a María Magdalena y a los apóstoles, y que reconozco fueron muy inapropiadas, creo que sí es importante acercarse a quienes piensan diferente. El Papa Francisco habla mucho de la necesidad de salir al encuentro de las personas, del respeto y el diálogo como caminos para solucionar los problemas. Yo creo que en Colombia tenemos que dejar de vernos como enemigos, como rivales, para vernos como lo que realmente somos, como hermanos. Ese respeto mutuo, esa capacidad de escucharnos, creo que contribuirían mucho a superar la violencia en la que vivimos.

Su pronunciamiento en ese foro causó gran revuelo, ¿ha recibido críticas dentro de la iglesia?

Realmente me he sentido acompañado por mi Iglesia, por los fieles, los sacerdotes y mis hermanos Obispos. Todos ellos me conocen bien y saben que he intentado proclamar siempre fielmente el Evangelio y la doctrina de la Iglesia. Hasta estuve demandado por oponerme al matrimonio homosexual y a la adopción. Pero yo si reconozco que, en el foro, utilice algunas frases excesivamente coloquiales e inapropiadas. Por eso pedí disculpas públicamente a las personas que pudieron sentirse heridas u ofendidas por esas afirmaciones respecto a los apóstoles y María Magdalena. Y vuelvo a hacerlo ahora nuevamente.