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¿Fracturar la historia?

Se aprecian intenciones de reescribir la historia. ¿Qué se busca con esto?

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14 de mayo 2015 , 07:28 p.m.

Se aprecian intenciones de reescribir la historia. ¿Qué se busca con esto? Fracturar la historia de la patria. ¡Qué despropósito! El desabrimiento de insinuar siquiera la “declaración de una segunda y definitiva independencia” es inaceptable. Me pregunto, entonces: ¿de cuál segunda independencia se habla? Para algunos, ¿ya no cuenta la gesta emancipadora? ¿La gloriosa batalla de Boyacá? O se codicia desconocer de tajo el pundonor y compromiso de nuestros libertadores y fundadores de la República. ¿O qué otro efecto se busca? Romper ese legado de honor y gloria que ha ganado nuestro Ejército Libertador, y su continuidad en el actual Ejército Nacional, que ha acompañado con compromiso patrio el desarrollo de la vida republicana de la Nación. Me niego a creer que la intención sea fracturar la historia que los colombianos conocemos y respetamos, porque es el legado que debe permanecer incólume para las futuras generaciones.

Por otra parte, es un imposible histórico intentar desconocer el papel decisivo de las Fuerzas Militares en la preservación de la seguridad y defensa nacionales. Como consecuencia de ello, la guerrilla está sentada a una mesa de conversaciones. Es una victoria estratégica debida a un debilitamiento irreversible y a la claudicación de una utopía revolucionaria de alcanzar el poder político por la vía armada. Por tal razón, se hace necesario escribir esta historia militar reciente, mucho mejor si se secunda desde la pluma militar y con sentimiento de soldado. Pero no avivado por sesgos ideológicos inocultables, que no faltan en el cierre de nuestro conflicto armado.

Lo cierto es que, hacia el futuro, la única verdad no será el informe de la Comisión de Esclarecimiento del Conflicto y sus Víctimas. El informe ‘Basta ya’ y otros más no pueden ser el único referente de las futuras generaciones ni convertirse en la verdad verdadera. Esto sería una historia incompleta, con hechos acomodados que responden a coyunturas políticas o a un proceso de paz en particular. Falta la versión de lo militar que nos identifique y que esté ajustada a la realidad. Que sea una historia ponderada, objetiva, real, sin malabarismos ideológicos encaminados a tergiversar lo que no puede ser tergiversado, como son el reconocimiento y gratitud, de ayer y de hoy, del pueblo colombiano a sus Fuerzas Militares.

Es un reconocimiento por la defensa hecha de su pueblo frente al actuar delictivo de actores antidemocráticos de toda pelambre y, además, que han estado a su lado en los momentos de gloria libertaria y dificultades en su vida republicana. Y, sobre todo, han cumplido su noble oficio con loable esfuerzo y grandes sacrificios en vidas. Esa es la verdadera historia por contar, de la cual no hace parte la mencionada “segunda independencia”. El Ejército Nacional se proyecta desde ese grito que expandió ansias de libertad y de grandeza y logró derrotar el imperio español. Esa gesta heroica permanece en el imaginario y en el corazón de los colombianos de bien.

Regreso a la realidad nacional que nos agobia, y aprecio una Colombia que demanda más tranquilidad y solidaridad, sumida en una polarización que carcome la cohesión nacional, cruzada por tantos apasionamientos inútiles, con la necesidad de fortalecer la institucionalidad y la armonía entre las ramas del poder público. Sin duda, es imperativo preservar los intereses superiores de la Nación y bajar el tono a la intolerancia. Más comprensión y solidaridad con la patria es lo indicado y justo. Si no, ¿a qué se juega? Es bueno conocer.

Nota: el cabo Edward Ávila es testimonio de reciedumbre de soldado y amor por su patria. Digno ejemplo. Solo rechazo y repudio a la barbarie del Eln.


Eduardo Herrera Berbel

* Mayor general (r) del Ejército Nacional de Colombia

eduardoh@cable.net.co