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Foro del lector

09 de mayo 2015 , 10:34 p.m.

Presos, a erradicar coca

Señor Director:

Sí hay estudios importantes que dicen que el glifosato es cancerígeno; lo prudente es no rociarlo, pues les cae a otros sembradíos, a las aguas y a los humanos. Pero la lucha contra los cultivos de coca debe seguir con más decisión aún, porque están creciendo. Si no hay otro fungicida, hay que erradicar manualmente. Centenares de presos que no cumplen condenas por delitos atroces pueden ayudar; purgarían parte de la pena y, de paso, se descongestionarían las cárceles. Grupos no muy numerosos pueden ser fáciles de vigilar. Y entrenarlos en la labor de detección de minas.

José Francisco Piñeres

Glifosato en la comida

Señor Director:

Grave error se cometió al politizar el necesariamente técnico debate sobre las fumigaciones con glifosato. Solo se discutió el uso marginal y decreciente que el Gobierno hace de dicha sustancia en la erradicación de los cultivos de coca en regiones apartadas y poco extensas del país, cuando el verdadero y grave problema es el uso permanente e intensivo del supuesto cancerígeno en la producción de los alimentos que a diario consumimos en todo el territorio nacional. No puede haber un glifosato bueno y uno malo.

Raúl Gómez Alandete
San Jacinto (Bolívar)

¿Quién responde?

Señor Director:

Es importante que los diferentes consorcios responsables de obras y arreglos en la ciudad cumplan con los plazos de entrega, pero, más que cumplir, deben garantizar que las obras entregadas estén en óptimas condiciones para su uso. No es posible que una gran cantidad de vías en todo el país, de tránsito vehicular y peatonal, sean entregadas y a los pocos meses ya las estén volviendo a arreglar porque los materiales utilizados no fueron los adecuados. Obras que se demoran 2 o 3 años más de lo planeado, o vías que ni siquiera son intervenidas, están creando un caos en la ciudad. ¿Y quién responde por esto?

Andrés Felipe Rodríguez M.
Bogotá

Policía y justicia en TransMilenio

Señor Director:

Como ciudadanos y usuarios de TransMilenio, pedimos seguridad en nuestro sistema de transporte, más buses, más servicio. Necesitamos que las rutas tengan más frecuencia, pues no sabemos cuánto va a demorar en pasar el bus. Y es ahí donde las estaciones se llenan, aparecen los delincuentes y desaparecen los policías. O es como si desaparecieran, porque apenas miran mientras las personas se cuelan o pelean, y ellos conversan o juegan en sus celulares.

De todas maneras, todas estas medidas de seguridad, en cuanto a los policías, sirven, pero no son suficientes. El gran problema radica en el sistema judicial del país, que no tiene tenacidad con los ladrones a los que capturan y los sueltan a las pocas horas.

María Camila Casadiego castro
Cali

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