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'Lo único que perdí fueron las piernas, nada más': cabo Ávila

En entrevista con ELTIEMPO.COM, relató lo ocurrido. Tildó de 'animales' a los guerrilleros.

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08 de mayo 2015 , 09:16 a.m.

El cabo del Ejército Edward Ávila Ramírez se recupera luego de haber pisado una mina antipersona en el casco urbano de Convención, instalada por la guerrilla del Eln en la conflictiva región del Catatumbo (Norte de Santander).

En uno de los peores hechos de degradación en la historia de la guerra en Colombia, los subversivos exhibieron como trofeo los restos de las piernas del militar en una malla de un colegio en Convención, lo que ha causado repudio e indignación nacional.

Desde el Hospital Militar de la Segunda División del Ejército, con sede en Bucaramanga, donde está acompañado de su familia, el cabo Ávila habló con ELTIEMPO.COM sobre esta tragedia que le ha dado más fortaleza para seguir con su vida adelante. ( Lea también: ‘Mostrar la pierna en un colegio como trofeo es un acto de barbarie’: Santos)

Ávila, nacido en Armenia hace 26 años, dice que lo más importante ha sido el apoyo de sus seres queridos. Sus padres, su hermano y su esposa Elizabeth Salazar, de 28 años, nacida en Sevilla (Valle), junto con su hija Sara Michelle Avila Salazar, de 8 años, son hoy su principal apoyo.

¿Cómo está, cabo? ¿Qué piensa de lo que ocurrió?

Lo que ocurrió es a lo que estamos expuestos los que decidimos seguir la carrera de las armas. Es algo que sabía que podía pasar. Yo estoy muy bien, he recibido mucho apoyo por parte de mi familia, mi institución y estoy motivado para seguir adelante con mi rehabilitación.

¿Cómo sucedieron los hechos?

Yo estaba como comandante de un grupo antiexplosivos de la Brigada 30 del Ejército en el Catatumbo. Me encontraba en el casco urbano en Convención y fui a hacer un despeje de un sector donde se estaba trabajando en un parque infantil. Cuando iba a ubicar a un personal, desafortunadamente, a menos de 100 metros de una vivienda, activé una mina antipersona, la cual destruyó mis dos piernas. Ya todos sabemos el resultado de ese trágico incidente.

Fotografía del cabo Ávila en Arauca. Foto: Facebook.

¿Usted qué le dice hoy a los guerrilleros del Eln?

Que no piensen que por esto las Fuerzas Militares se van a dejar amedrentar, seguimos más fuertes que nunca. Un hecho de estos, aunque lamentable, lo único que nos empuja es a seguir adelante en la lucha contra estos terroristas.

Cabo, mucha gente ha destacado su valentía en medio de esta tragedia, su positivismo, sus ganas de seguir adelante. ¿De dónde saca tanta fuerza en estos momentos tan difíciles?

Pues del apoyo de mi familia y de las ganas de vivir, de salir adelante. Lo único que perdí fueron las piernas, no perdí nada más. Todavía tengo mucho por qué vivir. Y mucho para qué vivir.

¿Hace cuánto ingresó al Ejército?

En el 2006 entré a la Escuela Militar de Suboficiales y cada día me fui enamorando más de mi institución. No le he perdido el amor a mi institución.

Además del Catatumbo, ¿en qué otras zonas ha estado?

Mi primera unidad fue en Boyacá, la segunda en el municipio de Vista Hermosa (Meta) y la tercera en Barranquilla; ahora, en el Catatumbo, desde hace año y medio.

¿Cómo está el conflicto en el Catatumbo? ¿Cómo está la zona en materia de orden público?

Hay una situación tensa, aquí nos mantenemos alerta para combatir a los narcoterroristas. Para nosotros no hay cese bilateral, no hay ninguna tregua. La premisa de nuestro comandante es estar siempre alerta porque en cualquier momento se pueden presentar las hostilidades. Entonces se vive un ambiente de expectativa, de ver qué puede ocurrir día a día.

¿Qué le ha dicho su familia?

Tengo el apoyo absoluto, la fortaleza de ellos. Han estado conmigo todo el tiempo desde que ocurrió el accidente.

¿Cómo es el día de un soldado en el Catatumbo?

Siempre va a ser un día tenso, se está pensando en encontrarse al enemigo, en la posibilidad de un combate o en caer en un material explosivo. El día es largo para un soldado en el Catatumbo.

Fotografía de hace cinco años del soldado Ávila. Foto: Facebook

Usted se ha convertido en un héroe nacional. ¿Hoy qué piensa de ese uso aberrante de las minas antipersona por parte de la guerrilla?

No se puede esperar menos de las lacras de la sociedad. Esos individuos están sin conciencia, sin valores, sin principios y actúan peor que los animales. ( Lea también: 'Hay que acabar las minas antipersona en Colombia': Mininterior)

Cabo, ¿usted cree que en Colombia habrá paz?

Sí, algún día habrá paz. No está cerca porque no se está siguiendo el camino adecuado. Para que haya paz, todo el pueblo debe estar en la negociación, debe conocer al 100 por ciento qué es lo que se negocia y debe ser un diálogo entre delincuentes y Colombia, no entre las Farc y el Gobierno, o entre el Eln y el Gobierno. No, debe ser un diálogo entre los delincuentes y Colombia, porque la paz es de todos y los delincuentes nos han perjudicado a todos. A todos los colombianos nos tienen que cumplir.

Hoy, todo el país está con usted, cabo, en medio de esta tragedia

Estoy muy agradecido con todos los que me han mostrado sus señales y palabras de apoyo. Todo eso es muy esencial para mí en estos momentos, me fortalece más para mi recuperación.

El Ejército y la Defensoría denunciaron que el Eln, en uno de los hechos más aberrantes en toda la historia del conflicto armado colombiano, exhibió los restos de sus extremidades. ¿Qué comentario tiene frente a eso?

Ellos no me degragadaron a mí. Esas personas no valen nada, ya que tomaron mi pie como trofeo para exhibirlo en el coliseo del pueblo. Son unos salvajes, unos animales, son la peor porquería que tiene Colombia, no tienen ya ideas para llamar la atención, no luchan con ideas, sino que quieren atemorizar al pueblo. Para desgracia de ellos, al pueblo no se le atemoriza así, se gana con ideas, y a las Fuerzas Militares nunca las van a atemorizar con estos actos. Antes nos fortalecemos más.

¿Qué viene para su salud y su recuperación?

Esperar que me cicatricen las heridas para iniciar la terapia física. Y de ahí para allá hacer todo el proceso.


El soldado Ávila, en la Clínica Chicamocha en Bucaramanga. Archivo particular

¿Cuál será su futuro? ¿Seguirá en el Ejército?

Estoy enfocado en mi rehabilitación, en volver a caminar. En estos días, iré hablando con mi familia a ver qué me aconseja y qué rumbo vamos a tomar.

¿Visita con frecuencia a su familia?

La veo dos meses al año.

Muy poco tiempo...

Sí, muy poco tiempo para dedicarle a la familia, pero eso es lo que nos exige la labor de ser militar.

YESID LANCHEROS
Jefe de Redacción de ELTIEMPO.COM
Twitter: @YesidLancheros