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Esquizofrenia musical de La Jácara Mojiganga

El grupo comenzó en la Casa del Teatro Nacional una nueva temporada del musical 'Catatonia'.

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07 de mayo 2015 , 06:45 p.m.

En este circo no hay acrobacias asombrosas, rutinas de chistes hilarantes o magos con actos increíbles. Los mejores momentos ya pasaron y todos sus integrantes parecen estar agonizando por la desdicha. Esa vida en decadencia es el argumento central del musical Catatonia, del grupo La Jácara Mojiganga, escrito y dirigido por Juan Carlos Mazo.

La obra se estrenó el año pasado en el restaurante A Seis Manos y ahora está realizando una nueva temporada en la Casa del Teatro Nacional, un espacio más grande que su sala inaugural.

En este nuevo ciclo, la propuesta narrativa influye incluso en la manera como el público ingresa a la sala, ya que no lo hace por las puertas convencionales, sino por la parte trasera, hasta llegar a los camerinos de este circo pobre lleno de ilusionistas infelices y payasos esquizofrénicos.

“A partir de la escenografía nos tocó agrandarnos un montón, nos tomamos básicamente la Casa del Teatro entera. La idea es que desde que entre, la gente se sienta en este ambiente medio roído del circo”, comenta Mazo.

El grupo, además, intervino el lobby y los espacios que recorre el público para llegar a sus asientos, utilizando, por ejemplo, elementos de utilería de obras que el Teatro Nacional presentó en las décadas de 1980 y 1990. “Se potencializa un poco más el concepto de espectáculo, pero la intimidad en las escenas dramáticas sigue ahí”, añade Mazo.

Por ese camerino desgastado se pasean los integrantes del circo, personajes agobiados por la rutina de las presentaciones y las giras. Están doña Mariela, la patrona, abandonada por su esposo y enamorada de uno de sus artistas; el payaso Marlon, que se la pasa más delirando que haciendo reír, y Solange, una transexual adicta al ‘perico’.

“Juan Carlos tiene mucha realidad en la cabeza y atreverse a contarla a través del teatro musical es un encanto. Toca fibras muy oscuras de los seres humanos en cada uno de sus parlamentos”, cuenta Carolina Sabino, quien se rota el papel de doña Mariela con Majida Issa.

La Jácara Mojiganga nació hace dos años, y Mazo subraya que una de sus características son las historias truculentas, como se pudo observar en su ópera prima, El bolero de Rubén, centrada en la vida de una pareja de un barrio popular de Medellín.

“Siempre vamos a hacer musicales y siempre vamos a tener ese tinte de violencia convertida en espectáculo, que es un poco también una reivindicación de las historias violentas que nos han contado”, resalta el director y dramaturgo.

Además de Issa, al elenco ingresará el actor Carlos Manuel Vesga, quien compartirá el personaje de Arturo con Pío Molina. La banda de músicos, dirigidos por Rafa García, se conserva y, además, grabó un disco con las canciones de la producción.

Sabino, quien también actuó en la primera obra del grupo, El bolero de Rubén, asegura que es un logro muy grande para una compañía tan joven llegar a este tipo de escenarios. “Es una gran evolución, estamos muy emocionados. Sentimos que los tiempos son perfectos y ya es hora de mostrarle a la gente en este espacio lo que hacemos”, dice.

Funciones

Jueves a sábado, 8 p. m. Casa del Teatro Nacional. Carrera 20 n.° 37-54, Bogotá. Informes: 320-1448. Boletas: 30.000 pesos.