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Apareció el genio

Las figuras no tienen que aparecer en todo el partido, con que lo hagan unos minutos es suficiente.

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06 de mayo 2015 , 07:36 p.m.

Solo tres minutos le bastaron a Lionel Messi para enfundar su armadura y destrozar la defensa del Bayern Múnich, que había contado con las atajadas de Manuel Neuer, pero en esos minutos ni el mejor arquero del mundo se pudo lucir, solo había espacio para que uno brillara, y ese fue Lionel.

Las figuras no tienen que aparecer en todo el partido, basta con que lo hagan dos o tres minutos, como el genial Messi para cambiar el panorama, para pasar de un juego de muchas ganas a un resultadazo que pone a su equipo con pie y medio en la final de la Champions.

Primero fue el zurdazo tras el pase de Dani Alves y después, en el segundo tanto, como para que no quedara duda de su poderío goleador, dejó sin cintura a Boateng, quien se cayó al tratar de cogerle el ritmo a Messi, pero no le alcanzó para dar ni un paso. Luego, el argentino ‘bañó’ a Neuer, a ese arquero casi imbatible que no pudo hacer nada ante la magia de Messi. Casi nunca, cuando se inspira, alguien puede frenarlo.

Esa es la gran diferencia entre buenos jugadores y reales figuras; los últimos sobresalen cuando los primeros están dispersos en la cancha. Sobre esas estrellas cae el peso de cambiar un resultado, un partido, la historia misma, pero esa presión la usan para engrandecer su leyenda, como Messi, que este miércoles completó su partido 100 en competencias europeas y es el máximo goleador de la Liga de Campeones con 77 tantos.

Con Messi, cada vez que hace cosas geniales, no se sabe si ya llegó a su máximo nivel, lo que sí es cierto es que siempre sorprende, siempre deja hermosas imágenes para la historia.

De tacón alto…

CAMILA ESPINOSA A.
Redactora de EL TIEMPO