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Feria del Libro quiere mejorar sus servicios para futuras ediciones

Cámara Colombiana del Libro y Corferias dicen que trabajarán en optimizar aspectos logísticos.

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05 de mayo 2015 , 10:15 p.m.

Ante las críticas de visitantes y expositores en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, por problemas logísticos que surgieron de la masiva afluencia de público, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias respondieron que trabajan en las mejoras físicas del recinto ferial para mayor comodidad de futuras ediciones.

“Corferias ha venido desarrollando un plan para ampliar y modernizar las unidades sanitarias, servicios de comidas y parqueaderos”, comenta Andrés López Valderrama, presidente ejecutivo del recinto ferial, quien reportó que el encuentro recibió más de 520 mil visitantes, cifra récord en la historia de esta Feria y superior en un 15 por ciento a los 452 mil que asistieron el año pasado.

López agregó que la entidad a su cargo trabaja en un Plan Maestro de Desarrollo, que incluyó, entre otros proyectos, la construcción del gran salón de 35 mil metros cuadrados, que acogió en esta edición el pabellón infantil y juvenil. Frente a las quejas por las dificultades para parquear, explicó que se ofrecieron 1.500 nuevos cupos.

Expositores consultados por este diario criticaron las instalaciones en las que se desarrolló el evento. Nicolás Morales, representante de las editoriales universitarias, comentó que “probablemente el matrimonio con el parque empresarial, lugar donde se despliega la Feria, está en crisis. Corferias tiende a no entender la naturaleza del evento.

Las instalaciones son precarias e insuficientes, y la apuesta hipercomercial y sus objetivos no son los adecuados para este evento”.

Al respecto, Enrique González Villa, a la cabeza del gremio que agrupa el sector editorial del país y socio organizador de la Filbo, respondió: “Aunque la Cámara Colombiana del Libro respeta la opinión de los editores, también entiende y celebra los avances, mejoras y transformaciones que está haciendo Corferias, las cuales, como es evidente, toman tiempo. Corferias es un socio clave e irremplazable de la Feria Internacional del Libro de Bogotá y estamos convencidos de que no hay otro mejor recinto para esta gran celebración de la lectura”.

La mayoría de los expositores consultados dieron un parte positivo de la Filbo, que reportó un incremento en ventas de entre el 15 y el 20 por ciento.

Para Elena María Gómez, la cabeza gerencial de Penguin Random House Colombia, además del acierto que fue Macondo, “el balance es a todas luces positivo. Crecimiento en ventas, una asistencia inmejorable, una agenda cultural de primera línea y un público joven entusiasta y participativo como nunca”.
A pesar de las cifras históricas, queda mucho por mejorar.

“El tema de logística de salones para las presentaciones de libros y sus autores no reúnen las características mínimas para este tipo de eventos; este año habilitaron salones dentro de pabellones, los cuales no se identificaban, eran ruidosos e incomodos”, opinó Orlando Rodríguez, de Ediciones Urano, quien resaltó la numerosa afluencia de visitantes de este año.

Jacobo Celnik, de Siglo del Hombre Editores, comenta la necesidad de afinar la programación de las visita de los niños de los colegios . “Creo que se debe replantear muy seriamente la invitación que Corferias les hace a los colegios y pensar más en qué significa el fomento a la lectura. Pues este no es dejar a estos muchachos circulando sin sentido por los pabellones”.

Otro de los aspectos negativos fue el robo de libros, que si bien ocurre todos los años, este año fue más delicado, luego del hurto de uno de los primeros ejemplares de ‘Cien años de soledad’, que había prestado por el librero y coleccionista Álvaro Castillo.

Sobre este punto, Juan Camilo Sierra, del Fondo de Cultura Económica, consideró que “todavía hay quienes consideran que los libros son gratis. Hay que pagar por los libros para que autores, editores, distribuidores, libreros y todos los demás dedicados al libro y a la lectura contemos ingresos que permitan que más libros circulen, para más y mejores lectores”.

EL TIEMPO