Archivo

La difícil tarea de ganarse la vida como profesor en Quibdó

Esmeralda y Robinson son profesores que exigen justo salario para educación de calidad.

05 de mayo 2015 , 11:40 a.m.

 Desde el pasado 22 de abril el gremio de los profesores decidió entrar en paro nacional indefinido tras no haber alcanzado ningún acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional.

Representantes sindicalistas y maestros de todo el país, agremiados en la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode, se han unido al llamado en el que se le exige a la Ministra de la Educación Gina Parody y al propio presidente Juan Manuel Santos que se sienten a dialogar y atiendan el pliego de peticiones presentado el pasado 26 de febrero, en el que se destaca la nivelación salarial, las condiciones para propiciar la implementación de la jornada única y el mejoramiento de la calidad del servicio de salud.

En medio de las protestas que se han llevado a cabo a nivel nacional producto de las inconformidades de los docentes, aparecen historias que ponen en evidencia las difíciles condiciones laborales que tienen que sortear los docentes del país.

Este es el caso de Robinson Mena, un docente en matemáticas y física, con especialización en informática, quien se sumó a las manifestaciones en Quibdó, capital del Chocó, que en el segundo día del paro convocaron a más de mil 500 profesores de todo el departamento.

Este licenciado estudió en la Universidad Tecnológica del Chocó, y con el fin de mejorar su nivel de educación viajó a Medellín, lugar donde no pudo terminar su especialización, motivo por el cual se vio en la necesidad de regresar a finalizar sus estudios en su tierra natal.

Mena asegura que sus reclamos se dirigen a la petición de “una justa remuneración salarial, justo acceso a la salud y eliminación de las ‘trampas’ para el ascenso de los profesores que se rigen según el nuevo estatuto de concurso”.

Este docente, quien tiene categoría 2ª según dicho escalafón, explica que su salario, aproximadamente de un millón 300 mil pesos, no es suficiente para solventar los gastos que un habitante de esta región tiene en promedio, por lo tanto se ve obligado a incrementar sus ingresos en una peluquería en la que trabaja después de terminar su jornada laboral.

Para financiar su pregrado Mena tuvo que adquirir un crédito el cual terminó de pagar tres años después de haber finalizado su programa académico, y para costear la especialización, que finalmente terminó en la misma universidad en la que hizo el pregrado, no fue suficiente invertir parte de sus ahorros y del salario que en ese momento obtenía, sino que también tuvo que solicitar un préstamo de casi dos años. Según las cuentas que ha hecho este docente, el sueldo que hoy obtiene no cubre ni la mitad de lo que ha invertido en su preparación.

Robinson Mena trabaja en el Megacolegio MIA de Quibdó, un plantel educativo que fue inaugurado el primero de diciembre de 2014, en una ceremonia que contó con la participación de Gina Parody. El instituto recibe aproximadamente 3.500 estudiantes durante las tres jornadas.

Mena argumenta que las inconformidades de los profesores deben ser escuchadas por el Gobierno, si este quiere cumplir con el objetivo de hacer de Colombia el país mejor educado de la región para el 2050, según el programa de excelencia educativa que se inició el pasado 25 de marzo con el día E.

Este hombre advierte que la situación para los profesores en este departamento ya es insostenible, así los docentes mejoren su nivel de educación e intenten tener una mejor retribución salarial.

“Los profesores amamos lo que hacemos y nos gusta enseñar, pero para que la educación sea de calidad, además de darle un buen salario a los profesores, esta debe tener condiciones apropiadas para los estudiantes. En un colegio como en el que trabajo tenemos entre 40 y 42 estudiantes por aula de clase, en muchas ocasiones no hay luz, el sistema de ventilación no es el adecuado y en general las condiciones de los estudiantes no son muy buenas, en ocasiones los conflictos vienen desde casa; entonces, bajo estos parámetros ¿cómo le vamos a pedir a los estudiantes buenos resultados?, y aun así, con este panorama el Gobierno quiere implementar la jornada única, eso es imposible”, comenta Mena, quien no tiene hijos.

Entre los manifestantes en Quibdó está Esmeralda Lagarejo, profesora del colegio Ricardo Carrasquilla de Quibdó, quien es madre de familia y tiene un salario que no supera el millón 300 mil pesos. Igual que Mena debe acudir a otra serie de actividades que le permitan complementar los ingresos necesarios para suplir las necesidades básicas.

Lagarejo es docente licenciada y ha intentado ascender mediante el escalafón docente, sin embargo, ella, igual que muchos profesores de la región aseguran que “este mecanismo tiene muchas trabas para que los profesores puedan mejorar su salario, además casi siempre los puestos ya están acordados”.

Esmeralda afirma que ha dejado de darles gusto a sus hijos para poder pagar sus estudios y de esta manera buscar una mejor calidad de vida, sin embargo, según dice, a veces parece que ocurriera lo contrario: “en muchas ocasiones he dejado de comprarle hasta ropa a mis hijos para terminar de pagar el crédito que tengo, todo para poder estudiar y aspirar a un mejor salario”, dice.

Esta docente estudió en la Universidad Cooperativa de Colombia y al igual que Mena tuvo que solicitar un crédito para poder financiar su carrera. Su periodo de estudios, más otros cuatro años tras su graduación fueron necesarios para poder terminar de pagar el préstamo. Así como su colega asegura que la retribución de su salario no suple ni la mitad de lo que ha invertido para su educación.

Mientras los profesores y el Gobierno siguen sin llegar a un acuerdo, profesoras como Esmeralda salen a las calles a exigir garantías para dar una mejor educación, mientras por el mismo paro, dejan a sus hijos en la casa, sin estudio.

Robinson y Esmeralda aún tienen la esperanza de ganarse la vida formando a futuras generaciones y no abandonando su vocación para montar negocios que sí les permitan construir una casa propia con la que dejen de pagar arriendo en la capital de Chocó.

¿Qué es el escalafón Docente en Colombia?

Según el Decreto 1278 de Junio 19 de 2002 se entiende por Escalafón Docente el sistema de clasificación de los docentes y directivos docentes estatales de acuerdo con su formación académica, experiencia, responsabilidad, desempeño y competencias, constituyendo los distintos grados y niveles que pueden ir alcanzando durante su vida laboral y que garantizan la permanencia en la carrera docente con base en la idoneidad demostrada en su labor y permitiendo asignar el correspondiente salario profesional.
Este Decreto es aplicable a quienes se vinculen a partir del 19 de junio de 2002 como docentes y directivos docentes al servicio del Estado en los niveles de preescolar, básica (primaria y secundaria) o media.

¿Cuál es clasificación según el nuevo escalafón?

El decreto establece que el Escalafón Docente estará conformado por tres grados (1, 2, 3). Los grados se establecen con base en la formación académica. Cada grado estará compuesto por cuatro niveles salariales (A-B-C-D).

PAOLA AVENDAÑO
ELTIEMPO.COM